San Fermín: cuarto de hora de encierros para una semana de fiesta de toros superlativa
Ha arrancado el mundial del toro -el del toreo se juega en Madrid- con la feria de San Fermín. Un caso sin parangón, en el que la previa de un espectáculo -antes de los embarques y los camiones lo era de cada festejo taurino- ha superado con creces al evento en sí. La de Pamplona, siendo la feria del toro, y por mucho que la Casa de la Misericordia afine en la confección de carteles y en el buen hacer, es la de los encierros, la fiesta superlativa, la del alcohol, la de Hemingway...

Los matadores ya se han acostumbrado a que gran parte de las corridas, sobre todo en los tendidos dominados por las peñas, se vivan en medio del ruido y la indiferencia. No obstante, el nutrido grupo de aficionados que congrega, el seguimiento que hacen los profesionales de la crítica taurina, junto con la seriedad y la profesionalidad de los organizadores, hace que las figuras se sientan muy a gusto anunciándose en los carteles sanfermineros.
Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, pues San Fermín hace mucho bien a la fiesta fuera de nuestras fronteras, llegando con fuerza incluso a los Estados Unidos, de donde llegan muchos 'valientes'cada año a la capital navarra, algunos con una idea no demasiado clara de lo que es un toro de lidia frente a lo que conocen por un toro salvaje de rodeo, por ejemplo.

Hay quien piensa que los sanfermines han superado ya todos los límites, que se ha desbordado la fiesta, y que la ciudad no es capaz de admitir más gente. Pero es que, Pamplona en San Fermín es un caos perfectamente organizado. Mérito de consistorio, hay que decirlo. Cosas de la globalización, y la internacionalización de cualquier evento de interés. Si no nos asustamos porque un futbolista mediático llene un estadio sin ni siquiera debutar, porqué habría de sorprendernos que miles de personas desborden una ciudad en torno a un evento que apenas dura dos o tres minutos al día. O que otra como Los Angeles se colapse en el último adiós a un cantante. Tampoco que las tres sean televisadas con rotundo éxito de audiencia.
Quizá por eso José Tomás veta la televisión. Amén de otros intereses, quizá lo hace para mantener las corridas de toros lejos del mundanal ruido, de Las Vegas y otros peligros en el futuro. Y quizá también desde Barcelona para defender la fiesta de los antitaurinos desde el mismo corazón de sus protestas. Quizá.
Publicar un comentario
Dionisio San Miguel
Dionisio San Miguel Quevedo. Aficionado desde la adolescencia a este espectáculo, mezcla de plasticidad y emoción, formé un día parte del equipo que realizaba el suplemento de toros del extinto Diario 16, con Barquerito al frente. Hoy, profesionalmente alejado de la información taurina, defiendo la fiesta y al toro sin reservas, pero entiendo que provoque rechazo por desconocimiento o sensibilidades.
Feeds:

Que prohiban los encierros...No los chiringuitos...