Eolo y Beato abren la última Puerta Grande a Esplá
Cuando parecía que el vendaval y el genio de los toros de Del Río dejaban inédita una de las corridas más esperadas del ciclo isidril, se obró el milagro. Eolo se apiadó de Luis Francisco Esplá en su despedida de Madrid en año de retirada, y abrió una breve tregua. Y de chiqueros salió un santo, Beato de nombre, de Victoriano del Río, que como dicen los castizos,aún está embistiendo.
Pero un grandísimo toro y el viento a favor de tendido no bastan. En el ruedo, el maestro, vio al toro y su faena enseguida, como pocos; lo planeó todo y lo dio forma. A ese buen toro lo sacó Esplá del caballo, en su punto, tras la segunda vara. Brindó su muerte a una plaza de Madrid -su 'novia' dice él- que le ha sido siempre fiel. Lo recibió agarrado a la barrera -estampa clásica y castiza- con tres pases por alto. Otros tres afuera y, con los tendidos 'al punto más', tres series en redondo enganchadas delante y rematadas por bajo y atrás, al ritmo de un noblísimo toro que planeó tras la muleta del diestro alicantino.

Era su tarde, y el otrora irrespetuoso público de Madrid le consintió no cruzarse, algún enganchón y la pierna que torea levemente retrasada. No importaba. Esplá continuó su afán y cambió de mano. Cinco naturales sin alharacas. Faena limpia, completa y redondeada con añejo repertorio: afarolados, recortes, firmas, de costadillo... rubricada con una estocada al encuentro. Perfecta ejecución, sabia elección de terrenos, tiempos, guiños al público... un Maestro.

Morante sorteó un toro con mucho genio, al que tuvo que lidiar enmedio de un huracán. Con el protestón quinto se afanó más, pero nuevamente el viento le impidió dejar siguiera alguna gota de arte. Castella dio una nueva lección de valor, también de genial locura. Sus dos faenas se vivieron en un ¡ay! pero obtuvieron escaso premio y reconocimiento. Era la tarde de Esplá, no va más.

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Dionisio San Miguel
Dionisio San Miguel Quevedo. Aficionado desde la adolescencia a este espectáculo, mezcla de plasticidad y emoción, formé un día parte del equipo que realizaba el suplemento de toros del extinto Diario 16, con Barquerito al frente. Hoy, profesionalmente alejado de la información taurina, defiendo la fiesta y al toro sin reservas, pero entiendo que provoque rechazo por desconocimiento o sensibilidades.
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