Dejad que los jóvenes…Un torero a hombros de decenas de jóvenes emocionados. Un joven ídolo de los de su generación y de generaciones aún más jóvenes.
La triunfal actuación de Jose María Manzanares el domingo en La Maestranza de Sevilla tiene una lectura más allá del resultado artístico. La de la vuelta a la normalidad. O lo que debería ser normal.
La corrida es un espectáculo, por encima de todo, emocional, intenso y vibrante. El componente del riesgo y el peligro es fácilmente apreciado por los más jóvenes. La multitud de chavales que acompañaron ayer al maestro son la mejor imagen posible para este espectáculo.
Un torero no es un ser arcaico, rancio y trasnochado. Es un joven con ambición, valor y capacidad de emocionar. Es decir, un modelo de conducta. Habrá que cambiar detalles que alejan a nuestro espectáculo de los más jóvenes. Pero la esencia, vale. Siempre valió y siempre valdrá.
Una imagen que vale oro.
José María Manzanares sale a hombros por la Puerta del Príncipe de La Maestranza de Sevilla.