El secreto de los Hoffman
(Alejandro Palomas, Ed. Plaza y Janés)
Ésta es una de esas novelas que se leen del tirón, en una tarde de fin de semana, mientras fuera hace frío, y no hay nada más importante en el mundo que leer una bella historia.
Este tipo de novelas te reconcilian con la lectura porque están bien escritas, porque cuentan una historia sencilla pero de una forma tan intensa y tan emocionante, que te dejas llevar. El secreto, al final, no es lo que importa, porque sus personajes están bien trazados y tienen las suficientes aristas como para que sea interesante perseguirles por las páginas, hasta el final.
Una mujer ha muerto. En su entierro se encuentran su ex marido, su hija, Martina, y sus nietos, Verónica y Lucas. En principio no sabemos nada más. Cada capítulo lo va contando uno de los cuatro, va ofreciendo su punto de vista, su visión de sí mismo y de los otros tres, y entre todos van contando, no solo lo que pasa sino que nos van descubriendo, poco a poco, casi al mismo ritmo que lo descubrimos nosotros, el pasado.
Los padres de Verónica y Lucas murieron, en un accidente de tráfico, y ellos se quedaron a cargo de su tía Martina, la que ha mantenido unida a la familia, la que se ha ocupado de cuidar a la abuela los últimos días, la que recibe en su casa al padre, al abuelo.
Siempre he dicho que las preguntas son mucho más importantes que las respuestas, porque éstas llegan, de una forma u otra, pero lo importante es saber hacerse las preguntas precisas, las que abrirán las puertas, las que harán que te plantees las cosas, las incómodas, las duras, las tremendas: las preguntas. Y en esta familia hacen eso: se hacen las preguntas correctas y de ahí surge el dolor, el recuerdo, los reproches, los secretos y al final, las respuestas.
Los personajes son extraordinarios, hechos de gestos, de miradas, de frases, de silencios. El abuelo es magnífico. Una mezcla de acidez, inteligencia, humor y clase. Él es el que dispara todo, el motor, el que oculta los secretos. Tiene una escena durísima con su hija que a mí me ha recordado otra de "Patrimonio" de Philip Roth, en la que la decrepitud y la vejez, en una escena escatológica, da paso a la ternura, y al verdadero rostro del ser humano. La propia Martina, siempre preocupada de los demás pero olvidada de sí misma. Y Verónica y Lucas, abandonados, huérfanos, en busca de las respuestas, negociando siempre con la vida los caminos que hay que tomar.
"La memoria se alimenta del corazón y no de lo que uno sabe". A veces las historias de las familias se sustentan en historias sentidas, aprendidas, más que sabidas. El secreto de esta familia, una llamada después de una crisis, un accidente, el dolor de la muerte, la pérdida, forma parte de algo que cada uno construyó a su manera, casi sin importar la verdad. Pero llega el momento de las preguntas.
Realmente es una lectura agradabilísima, llena de matices, de ternura, de pasión. Deja un magnífico sabor de boca. Los personajes quedan un tiempo en el lector, invitando a saber más, antes de desaparecer. E invitan también a explorar la obra de este autor, para mí, desconocido. Una sorpresa, un acierto, una magnífica lectura.

Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele 5 y en Canal+, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Es subdirector del programa dirigido por Isabel Gemio en Onda Cero, "Te doy mi palabra", donde también presenta la sección literaria de los domingos. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado ¡Mi mujer está embarazada! (Grand Guignol Ediciones), que va a ser traducido al italiano y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). Va a publicar próximamente su primera novela, En soledad.
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