Aeropuerto de Funchal (Ignacio Martínez de Pisón, Ed. Seix Barral)
Leo a Martínez de Pisón desde el principio, desde "La ternura del dragón", en 1985, cuando alrededor, sobre todo, de la editorial Anagrama se desarrollaba algo tan excitante como la Nueva Narrativa (algo así como la Movida, pero en literatura) que puso encima de la mesa nombres fundamentales de nuestra literatura. Por esas fechas publicaba, entre otros, Javier Marías "El hombre sentimental", Soledad Puértolas "Burdeos", Álvaro Pombo su magnífica "Los delitos insignificantes", Jesús Ferrero "Opium", aunque había publicado unos años antes "Belver Yin", Enrique Vila-Matas "Imposturas" y "Historia abreviada de la literatura portátil", todo ello con banda sonora de Nacha Pop (ahora que Antonio Vega se ha marchado).
Me apasionaban los relatos de Martínez de Pisón, al principio pegados al suspense y luego, cada vez más, radiografías precisas de un mundo que era el mío. El libro que hoy os propongo es una microscópica antología de sus relatos, seleccionados por él mismo, ya que el volumen contiene ocho relatos, de los cuales cuatro se pueden considerar nuevos ya que estaban desperdigados, y los otros cuatro proceden de su obra anterior.
El primero, "Los nocturnos", es magnífico. Una orquesta de las que tocan por los pueblos vuelve de noche de una actuación, en su furgoneta, y el más joven entretiene al conductor, Ramón, dueño de la orquesta, mientras conduce. Y le va contado cómo se enamoró de Elisa y convirtió su banda en una gran orquesta, para ella, y cómo compartieron el amor, pero nunca al mismo tiempo, porque cuando ella se enamoró de él, él ya no la amaba. Nos habla de la degradación del amor, de los sueños cumplidos, de la derrota.
"La hora de la muerte de los pájaros" es un relato sobre los recuerdos de la infancia, el descubrimiento del amor y la sexualidad y se sitúa en una viaja casa de campo. Martínez de Pisón traza rápidamente escenarios en los que te sumerges de inmediato, con escenas poderosas y personajes profundos. Si en el anterior bastaba el opresivo ambiente de una furgoneta y las luces perdiéndose en la carretera para evocar la tristeza de los recuerdos, de las actuaciones por los pueblos, aquí es una viaja casa de campo, con su jardín, donde la prima del protagonista es el objeto de deseo, y comparte la casa con una tía que está a punto de morir, un hermano discapacitado, y una madre controladora. Y el tiempo.
"Boda en el hotel Colón" cuenta la increíble historia de un hombre que se cuela en todas las bodas de un hotel, pero no solo se limita a comer sino que se convierte poco a poco en el alma de las bodas, hace los brindis, baila con la novia y mantiene una extraña relación con el jefe de sala. Delicioso.
"Siempre hay un perro al acecho" es terrible y explora el miedo de todos los padres a la muerte de los hijos. Es estremecedor. Hipnótico. Como lo es "El ramo más grande de Valladolid" en el que unos delincuentes viven de vender videos de falsos casting donde chicas inocentes se desnudan ante la cámara, hasta que un día el jefe de la banda reconoce a su hija, desnudándose ante él. Un relato sobre la culpa, sobre el otro lado de todas las historias, sobre los personajes secundarios, que abundan en la obra de Martínez de Pisón.
"Foto de familia" es otro extraordinario relato, en el que reflexiona sobre lo que hay detrás de esas fotos, que todos tenemos en algún álbum, en las que toda la familia sonríe ante la cámara, en una boda, aunque realmente sea gente que no se soporta, que se odia incluso, que no se ve desde hace tiempo. El cinismo de las relaciones familiares.
Creo que es una buena experiencia leerse estos relatos. Encontraréis, seguro, algo de vosotros en cada uno de ellos. Ésa es la buena literatura, la que habla del universo cuando cuenta una historia de cada día.

La ofensa
(Ricardo Menéndez Salmón, Ed. Seix Barral)
Este mes se publica la nueva novela de Menéndez Salmón, “El corrector”, que gira alrededor del atentado en Madrid del 11-M: no sabía si sentarme a las puertas de la editorial a esperar a que saliera o qué hacer, y decidí mejor leerme esta novela que hoy os propongo y que se publicó en 2007. Ese año tuvo las mejores críticas posibles. También me estoy leyendo su breve volumen de cuentos “Gritar”, que ha editado Lengua de Trapo.
Yo descubrí a este autor con “Derrumbe”, novela que ya os he contado en este blog el 25 de junio del año
pasado y que me pareció tan sorprendente que me apetece, cada vez que me acuerdo, volvérmela a leer. Esa es una sensación que creo que tiene en común la lectura de sus siempre breves novelas: cuando las terminas te quedas esperando algo más, que solo encuentras después de una reflexión, de darle vueltas a algunas de las propuestas y que, inevitablemente, te llevan después a confirmarlas, a volver a disfrutar el placer de su prosa precisa y de las sensaciones que provoca y que propone su literatura.
“La ofensa” arranca con la historia de Kurt, un joven que debería haber sido sastre pero que es reclutado por el ejército alemán cuando estalla la Segunda Guerra Mundial. A mí hay libros que me capturan con su primera frase, como un ancla que me impide moverme o dejar de leer. La escritura de Menéndez Salmón tiene algo de hipnótica, de tan limpia como es, tan clara.
A partir de ahí, Kurt viajará por el horror de la guerra y poco a poco irá sumergiéndose en el día a día de la muerte y la destrucción, hasta que un día lluvioso entra en un pueblo de Auvernia, y allí, tras un incidente, su superior pierde el control, y somete a la población a un castigo extraordinario, de los que debieron de hacerse miles en la guerra, pero que ocurre delante de los ojos de Kurt.
“El hombre convive con su cuerpo, pero no lo conoce. Al menos de un modo exhaustivo. Un hombre y su cuerpo son realidades distintas. Seguramente eso es lo que permite comprender la esencia última del dolor, que no es otra que el desgarro que produce la indiferencia del cuerpo hacia uno mismo.”
Y Kurt pierde su sensibilidad, o lo que es lo mismo, es incapaz de sentir absolutamente nada, ningún dolor, ninguna sensación, ni pena, nada. Kurt amanece en un hospital en tierra francesa, y, cuando todavía queda más de media novela, comienza ese raro periplo en el que Kurt tiene que vivir con esa extraña minusvalía.
Reflexión sobre el dolor y sobre el horror, sobre la pérdida, sobre la patria, sobre la guerra, sobre la memoria, sobre el crecimiento y la miseria, sobre la propia condición del ser humano. Sobre la forma de salvarnos.
Acabas de leerla y todavía no sabes muy bien por donde te ha llevado, te sientes perdido, no sé si engañado, pero solo cabe seguir el camino o volver a empezar: así es Menéndez Salmón.
Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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