06:47 feb 14, 2010 | Antonio Martínez Asensio | General

El alma de los verdugos
(Vicente Romero y Batasar Garzón, Ed. RBA)

Llevo mucho tiempo leyéndome este libro: casi un año. Porque cada una de las casi 600 páginas que lo componen corta como un cuchillo. Porque es casi imposible darle más de veinte páginas sin que se te encoja el corazón, sin que El alma de los verdugossientas la necesidad de dejarlo, de abandonarte un poco por otros lugares que te quiten de la cabeza las imágenes de la tragedia más brutal, de la maldad más atroz, y más incomprensible. Aunque lo que pretende el libro es explicarla: explicar quiénes son los verdugos, quiénes fueron, los torturadores, los asesinos, y qué tipo de gente eran. Qué comían. Si tenían familia, hijos. Y la realidad. Lo que muestra es estremecedor. Más que eso. Indescriptible.

Habla sobre la dictadura Argentina, pero en realidad habla de cualquiera de ellas, de la chilena, de los nazis, porque habla de la condición humana y no de la política. Habla de las personas que dieron el golpe. Habla de los que cada mañana se levantaban para ir a torturar, de los pilotos que volaron esparciendo detenidos por el Río de la Plata. Habla de los niños robados a sus madres y de cómo los encontraron. Habla de los que lucharon, de los que perdieron. De casi todos. Hacía falta que un periodista de la talla de Vicente Romero se pusiera a ello. Todo lo que hace Vicente Romero me gusta. Es admirable y creo que no está suficientemente reconocido. Es muy grande. Y le acompaña en esta aventura el juez Garzón. A mí, personalmente, también me parece un hombre admirable. Pero hay demasiada información alrededor de Garzón.

Se publicó en enero de 2008 y viene acompañado de un DVD. En realidad este libro lo componen las entrevistas completas que dieron lugar al documental que lo acompaña, donde no cupo todo. Claro: hubieran hecho falta horas, días, años, para contar la ignominia de la dictadura militar que surgió del golpe de estado de los Videla y compañía, los años de plomo. Romero y Garzón intentan desgranar cada actuación y se preguntan, en cada caso, cómo fue posible, qué pasaba por sus cabezas cuando hicieron lo que hicieron. Pero además reconstruyen la historia, y de forma humana también, nos cuentan las relaciones imposibles que surgieron de aquello.

Parejas de torturador y torturada; hijos criados por los asesinos de sus padres; abuelas que buscan a sus nietos. Y a cada paso se preguntan: ¿Había algo humano en todo aquello? A lo mejor es que era demasiado humano, porque solo el ser humano es capaz de tanta bajeza y de tanta maldad. Ya lo sabemos, y aun así cuesta leerse el libro y después ver el documental y poner voz a cada uno, verles moverse. Pero es un acto necesario. Sufrir con cada página. Esta tarde vuelo a Buenos Aires. He querido terminármelo antes de embarcarme. Y dejarlo aquí. Por vergüenza. Por miedo. Por dignidad.

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09:01 feb 08, 2010 | Antonio Martínez Asensio | General

Aurora Boreal
(Asa Larsson, Ed: Seix Barral)

Esta es una novela negrísima, oscura, terrible a veces, que tiene una trama estremecedora, llena de personajes al límite, y que sin embargo se ha vendido como churros, al hilo del fenómeno Millenium, supongo. Escrita en 2003, publicada en España por primera vez en mayo de 2009, está ya cerca de la vigésima edición.

Extraño fenómeno, que va a ser protagonista de la próxima Feria del Libro de Madrid, que dedicará su 69ª edición a la literatura de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, donde caben los últimos éxitos, pero que parte de escritores tan extraordinarios como Hans Christian Andersen,  Strindberg, Karen Blixen o  Mika Waltari  y pasa por enormes éxitos como Jostein Gaarder y el magnífico Henning Mankell. Así que hay mucho mundo, mucha nieve y mucha buena literatura detrás.

"Aurora boreal" se publicitó como "la novela que mantuvo toda la noche despierto a Stieg Larsson". Pero hubiera dado para varias noches si la hubiera escrito el gran Stieg porque habría hecho de ella un volumen de más de mil páginas. Es verdad que quedan cabos sueltos y que quedan, sobre todo, personajes descosidos, apenas esbozados, apenas explicados. Hacía tiempo que no me quedaba con ganas de que la novela fuera más larga (lo normal es que me pase al revés).

Y así que me contaran más cosas de Viktor Strandgard, ese personaje apenas intuido, que muere dos veces, que habla con Dios, que oculta un terrible secreto. La primera página de la novela no solo es estremecedora sino un extraordinario ejercicio literario, una imagen muy potente que te engancha sin remedio. "Cuando muere, Viktor Strandgard, en realidad no es la primera vez que sucede." Me gustaría saber más razones, más porqués. Y lo mismo me pasa con la policía embarazada (que me recordaba constantemente a la de "Fargo"), cuyo pasado se soluciona en una línea, y que intuyo tiene más recorrido.

Me gustaría saber más de esa comunidad tan cercana a Dios y a Satán a la vez, los caminos de la maldad, de la corrupción, así como los de la santidad, a pesar de lo que me repelen, del miedo que me dan los fundamentalistas. O las razones que impulsan al jefe de Rebeka a cogerla de la mano o a intentar violarla. Gente perdida.  

La investigación de un asesinato en realidad es casi baladí. Cuando el gurú de una congregación aparece muerto, de una forma casi ritual, todo apunta a su hermana, Sanna. Rebeka, una abogada amiga de la hermana, antiguo miembro de la congregación acude en su ayuda. Pero lo que nos cuenta esta novela en realidad no es eso, porque de hecho nada queda muy claro al final, sino que nos muestra lo enferma que está esta sociedad, que vive rodeada de la blancura de una nieve que lo envuelve todo pero sin embargo tiene los corazones negros, negrísimos, como la novela.

No os voy a decir que resulta una lectura agradable. Realmente habla de cosas tan terribles y a la vez tan trascendentes, como la relación con Dios, o con la propia muerte, de sentimientos tan extremos que termina encogiéndote el corazón con poco que te preguntes lo que te están contando, además de disfrutar de cómo te lo están contando. Entre el best seller y la gran literatura, entre la literatura de consumo y la de adquisición, a medio camino justo de los dos lados. Esa es la sensación que me ha dejado: una ligera insatisfacción, unas enormes ganas de saber más. 

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08:55 feb 01, 2010 | Antonio Martínez Asensio | General

Invisible
(Paul Auster, Ed. ANAGRAMA)

Desconcertante. Así es como definiría la última novela de Auster. Tiene uno de esos finales, una última imagen, que te obliga a volverte para ver si hay alguien cerca de ti que se lo ha leído y preguntarle "¿Tú cómo entiendes el final?" Me apasiona Auster, aunque no me hayan gustado nada sus dos novelas anteriores. Empecé "Invisible" deseando que me gustara, deseando encontrarme a ese narrador extraordinario que hace que las cosas fluyan, que funcionen, que leer sea un placer, que te vayas empapando de una historia que al principio crees que no tiene nada que ver contigo, que incluso parece intrascendente, pero en la que vas entrando, hasta que la lectura se convierta en una experiencia magnífica, redonda, y descubres que te estaba hablando de cosas más profundas de lo que creías.

"Invisible" tiene algo inquietante, algo que va un poco más allá, que intenta profundizar en la propia novela, en el concepto mismo de lo que escribe, más allá de la historia: un hombre obsesionado por un hecho que ocurrió en su juventud cuenta, en una novela, su experiencia, la relación con su hermana. Un amigo suyo recibe los capítulos de esa novela cuando el autor, su amigo, ya es muy mayor, y trata de saber hasta qué punto todo lo que cuenta es verdad. La verdad, la mentira, las cosas que te cambian la vida, la forma de interpretarlo y de contárselo a los demás. La forma de entender la vida, al fin y al cabo.

En dos ocasiones Auster utiliza la palabra invisible en la novela. La segunda vez para hablar de alguien que murió, invisible desde entonces. La primera, en la página 86, en una reflexión muy brillante sobre la escritura, sobre el bloqueo del escritor, sobre la forma en la que aparece el autor en una obra. Puede que eso sea de lo que trata esta novela: de lo que aparece o desaparece de un autor en lo que escribe, de las imágenes que pueblan las mentes de los literatos, de la propia condición de la literatura.

"El hecho de escribir sobre mí mismo en primera persona me había obligado a contenerme, haciéndome invisible, impidiéndome encontrar lo que andaba buscando." La reflexión sobre lo que debe alejarse un autor para hablar de lo que más le preocupa o le refleja siempre ha estado en la literatura: hablar de los demás para descubrirse a uno mismo. No sé si eso quiere decir que esta novela es la más autobiográfica, la más personal de Auster, la que refleja mayores miedos, mayores angustias.

¿Y si es así, de quién habla Auster cuando habla de sí mismo: de Rudolf Born, desalmado, calculador, con un oscuro pasado como espía; de Adam Walker, atormentado por un secreto, por algo que cree que hizo mal, enamorado incestuosamente, preocupado por la forma de escribir, por el pasado; de la bella Margot; de la inteligente y también atormentada  Cécile, con cuyas palabras termina la novela; o se esconde detrás del narrador, del demiurgo que organiza las páginas de la novela.

Auster ha recuperado en esta novela el arte de narrar, y leerle sigue siendo un placer. Solo por eso merece la pena abrir las páginas de "Invisible". Si además te quieres hacer algunas preguntas sobre cómo escribir, sobre la literatura, sobre las mentiras de la vida y las verdades de la literatura o viceversa, sobre lo correcto y lo incorrecto, sobre los acontecimientos que te cambian la vida y te persiguen, a lo largo del tiempo, te recomiendo que la leas. Y cuando te la hayas terminado, por favor, dime, tú cómo entiendes el final.

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10:07 dic 27, 2009 | Antonio Martínez Asensio | General

El amor patético
(Rafael Martínez-Simancas, Ed. Algaida)

Creo que fue Billy Wilder quien dijo: un hombre entra en una habitación y ve a su padre ahorcado: eso es tragedia; entra en la siguiente habitación y está su madre ahorcada, en la siguiente está su abuelo, en la siguiente su tío, en la siguiente su primo… Eso es comedia. El amor patético

Yo creo que la comedia tiene que ver con una forma de retorcer la realidad y con el talento: y eso es lo que le sobra a Rafael Martínez-Simancas: por un lado el talento, y por otro, una cierta mirada que le hace ver las cosas de una forma distinta; y lo demuestra en El Mundo, en Onda Madrid, cada mañana, o en La Gaceta de Salamanca, por ejemplo, pero no se había lanzado hasta ahora a la novela.

La novela humorística (no sé cómo llamar a este género, porque en el fondo la palabra “humorístico” sigue teniendo un pequeño matiz peyorativo, creo, en nuestra sociedad) en la que destacó, por ejemplo, Rafael Azcona, sigue siendo escasa en un país tan dado a reírse de todo, y viene muy bien, en momentos de crisis como éste (que no es solo económica), dejarse llevar por los recovecos de la comedia, del humor, negro a veces, de “El amor patético”.
La novela recorre la historia de Eduardo y Jose (narrador de esta historia) y su amor por Rosa. Como también cuenta el Madrid de los ochenta, como cuenta una forma de vivir bohemia, pero sobre todo, cuenta las distintas clases de amor que somos capaces de vivir: el amor peligro, el amor tóxico, el amor mentira, el amor que se cree verdad, el amor caníbal, el amor acelerado, el amor que tiene algo de estatua, el amor que flota, el amor que te hunde, el amor apaleado, el amor imposible… Hay muchos tipos más de amor, de los que se ríe Martínez-Simancas, pero sobre todo está el amor patético (¿todos lo son?) y el amor incompleto, alrededor del cual se escriben, seguramente, las mejores páginas de la novela.

Porque, de repente, Rafael Martínez-Simancas, nos recuerda que no todo es tan divertido, que siempre, en la comedia hay una base de amargura, de realidad. “Hablamos porque la palabra es la base de la pasión”. Y que hay que manejar muy bien esas palabras para escribir así. Realmente, las dos historias de amor que cuenta podrían encontrarse en cualquier tragedia, llenas de soledades, de incomprensión, de huidas, de renuncias, de dolor.

Hace falta cierto estado de ánimo para leer esta novela, hay que meterse en ambiente, saber que te vas a divertir y leerlo preparado para ello. Toda la historia es delirante y muy divertida, llena de frases ingeniosas pero, si tuviera que elegir, yo me quedaría con una historia y una escena: la historia de Eduardo como conductor de la furgoneta del hotel Palace, haciendo putadas a los guiris por Madrid y llevando pobres al hotel cuando hace mucho frío me ha parecido extraordinaria; y la escena en la que Eduardo relata, en El Nueve Albóndigas, lo que le haría a quien ose acercarse a su Rosa y el desmayo de José me parece una de esas escenas que debería pasar a la antología de lo que sea, de la risa, del humor, o del miedo, del verbo mepartoelculoderisasinpoderparar.

Hacedme caso. Reíros un poco del mundo patético que nos rodea (sobre todo en Navidad), nada mejor que empezar el año, o terminarlo,  partiéndose de risa.    

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08:23 nov 17, 2009 | Antonio Martínez Asensio | General

El elemento (Ken Robinson, Ed. Grijalbo)

Descubrí a Ken Robinson a través de un video y, además de sorprenderme su humor, me encantó su visión de los planes de estudio actuales y el papel de la creatividad en nuestras escuelas. No podía estar más de acuerdo: la creatividad sigue considerándose, en general, poco menos que una excentricidad, un mal pasajero, pero cuando un niño quiere dedicarse a algo creativo la sociedad cambia el semblante y le da argumentos para que estudie derecho, económicas o una ingeniería, una carrera seria y con futuro.  

Me lancé enseguida a buscar más cosas de este genio que se dedica a impartir conferencias sobre educación y creatividad y, casualidad, vi que acababa de publicarse en nuestro país éste ensayo con el subtítulo “Descubrir tu pasión lo cambia todo”.

Ken Robinson nos habla de ese lugar en el que somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos, de ser felices y hacer felices a los demás, un lugar, el elemento, “el lugar donde convergen las cosas que nos gusta hacer y las cosas que se nos dan especialmente bien”, donde vivimos nuestra pasión. Y nos invita a buscarlo: “Hay demasiada gente que nunca conecta con sus verdaderos talentos naturales y, por lo tanto, no es consciente de lo que en realidad es capaz de hacer.”  Seguramente, nuestros hijos estudian con un sistema heredado de los tiempos de la Revolución Industrial, cuando las enseñanzas técnicas estaban muy por delante, por necesidad, de la creatividad, y que estableció una jerarquía en las asignaturas que ha llegado hasta nuestros días. Un modelo caduco e inútil para enfrentarse al siglo XXI. 

“Este libro contiene una amplia muestra de historias que cuentan las trayectorias creativas de personas muy diferentes”. Y cada historia es más apasionante, más ejemplarizante que la anterior. Es una especie de libro de autoayuda que cada padre debería leerse antes de que sus hijos empiecen a pensar qué hacer con sus vidas, cuando todo es posible, cuando podemos quitarnos los miedos y animarles a ser lo que quieran ser, a ser felices, toquen la batería, bailen, o funden una empresa de informática. Un libro que deberían leerse los hijos, también.

Aunque tampoco está mal que lo leamos los que ya hemos elegido, los que a veces creemos que ya es demasiado tarde para dejarlo todo y dedicarse a escribir, los que ven sus pasiones juveniles como un tiempo pasado, los que creemos que aun podemos ser quienes siempre quisimos ser.                                                                                                                                                                                       

Pero también deben leerlo los educadores, los que planifican, los que enseñan, los que se dedican (espero que con pasión) a enseñar a nuestros hijos, cada día, en el colegio, ahora que la educación (tan sólo ligeramente) está en el debate, ahora que los profesores parece que deben tener más autoridad, ahora que la juventud parece estar más perdida. “Se supone que la educación es el sistema que debe desarrollar nuestras habilidades naturales y capacitarnos para que nos abramos paso en la vida. En lugar de eso, está refrenando las habilidades  y los talentos naturales de demasiados estudiantes y minando su motivación para aprender.”

Éste es un libro lleno de talento, de humor, de emoción y de pasión. Un libro para el debate, para la reflexión, para la autoayuda pero sobre todo para la esperanza, porque puede que solo haya un camino hacia el futuro y estoy seguro de que ese camino pasa por la educación.

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02:12 sep 18, 2009 | Antonio Martínez Asensio | General

Los Bárbaros
(Alessandro Baricco, Ed. ANAGRAMA)

Tenía pendiente este "Ensayo sobre la mutación". Un estudio sobre los bárbaros: ¿no os ha pasado que de repente vivís en un mundo que no entendéis? ¿No os pasa que, lejos de negaros a aceptar a las nuevas generaciones, hay algo que no comprendéis en ellos, en su forma de ver el mundo, en su forma de relacionarse con él, en esa extraña forma de incultura que practican? ¿No sentís que nada de lo que ocurre ahora se parece a lo que vivisteis vosotros? ¿Y sobre todo, a como lo que sentisteis vosotros?  A mí me ocurre. Y para que no éste discurso no se parezca al reaccionario que nos precedió y que nos negaba por principio, nada como un ensayo tan inteligente y tan brillante como éste, para explicarnos las diferencias y los porqués; "…ése el asunto que me gustaría comprender: en qué consiste la mutación que veo a  mi alrededor".Porta de la novela 'Los Bárbaros' de Alessandro Baricco

Se publicó por entregas en el diario La Repubblica, y va repasando poco a poco, metiéndonos cada vez más dentro, los paisajes que están cambiando, y analiza con inteligencia, con humor, y con profundidad fenómenos sociales, como el fútbol, el vino, o el mundo de los libros las mutaciones. Hay partes que son, inevitablemente, demasiado italianos, pero tened paciencia y seguid adelante, porque es el la segunda parte del libro donde alcanza su verdadera estatura.

El capítulo titulado "Respirar con las branquias de Google" es extraordinario, y nos introduce en los cambios que social y psicológicamente han producido, no solo las grandes tecnologías, sino sobre todo la forma de pensar que nos ha dado el buscador más famoso del mundo. "El saber que importa es el que es capaz de entrar en secuencia con todos los demás saberes… La idea de entender y saber es una hermosa idea que está muriendo.” Una gran mutación que afecta a nuestra forma de conocimiento del mundo, a la búsqueda, a las respuestas, y sobre todo a la forma de plantear las preguntas". "Ha cambiado la manera de adquirir experiencias." La cultura como sistema de paso.
 
Hay un capítulo brillante que se titula "Alma". "El movimiento", dice en él, "es el valor supremo. Por él, el bárbaro es capaz de sacrificar cualquier cosa. Incluso el alma."  También es brillante la forma en la que analiza los distintos pasos que hemos dado hasta aquí, lo que el violento siglo XX nos ha enseñado y les ha mostrado, las distintas evoluciones que han dado lugar a éstos nuevos bárbaros que están modificando el que era nuestro mundo.

Si tuviera que copiar cada parte del libro que he subrayado casi tendría que copiarlo entero. Es divertido, lúcido, valiente, inteligente. Va desgranando las principales características de los mutantes, su capacidad para surfear por este mundo, sin detenerse nunca, su incapacidad de profundizar, "la migración hacia las regiones periféricas", su desprecio del esfuerzo sin diversión, su amor por la espectacularidad y el placer, su interpretación de la política, de la democracia, de la libertad (tan peligrosa, según mi opinión).

Por último, el epílogo, "La Gran Muralla", es para enmarcarlo, para leerlo en plaza pública y reflexionar. "En su propia relación con los bárbaros toda civilización lleva inscrita la idea que tiene de sí misma… y cuando lucha contra los bárbaros toda civilización acaba eligiendo no la mejor estrategia para vencer, sino la más apropiada para confirmarse en su propia identidad." La muralla, pues, no tanto como movimiento militar sino mental: la invención de una frontera.

Es un ensayo fundamental. Creo que debe leerse entre padres e hijos y que deberían leerlo las autoridades, los profesores, y los locos que andan quemando coches por las fiestas pijas de la Comunidad de Madrid. Hay algo que aprender en él. Es brillante y necesario, como deben de ser los ensayos, profundo y divertido, acertado, como debe de ser el trabajo de los intelectuales en este principio de siglo. Una joya.

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12:02 sep 15, 2009 | Antonio Martínez Asensio | General

He vendido mis libros
Los clásicos

No todos. Pero un día me di cuenta de que muchos de los libros que tenía no se los recomendaría a nadie, no se los dejaría a mi padre, no intentaría que se los leyeran mis hijos, no volvería a leérmelos jamás, no os los recomendaría a vosotros. Así que decidí desprenderme de ellos. Fue un proceso difícil: tenía que elaborar una especie de canon privado y despiadado, no para la posteridad sino, al más puro estilo 'San Camilo 1936', de Camilo José CelaSchindler, para salvarles de la muerte.

Los clásicos, en esos casos, siempre imponen respeto. Me costó desprenderme de Alberti y su maravillosa "La arboleda perdida", pero vendí a Ignacio Agustí. Ni tocar a "Clarín" ni a Aldecoa ni a Aleixandre, pero me desprendí de Arrabal. Baroja intocable pero me quedé con pocas cosas de Benavente. En cuanto a Benet (que ya es un clásico) me quedé solo con su monumental "Herrumbrosas lanzas"con "Una meditación" y con sus relatos, pero la verdad es que no sé cuándo volveré a Región. De Buero Vallejo me quedé con casi todo (hay una obra suya que sigue estremeciéndome: "Diálogo secreto"), y de Caballero Bonald solo con la poesía. Me quedé con Cansinos Assens, con Cernuda y con casi todo Cela. Creo que hay que redescubrir a Cela: "San Camilo 1936" es impresionante. Cuando se nos quite algo de pazguatería y prefiramos la literatura a los fuegos artificiales volveremos a leerle (y a ver si así alguien arregla lo de su Fundación).

De Chacel me quedé con Leticia Valle por el qué dirán, y por Delibes pasé sin querer rozarlo: me quité su obra menor (nada menos). Me quedé con León Felipe y con Fernández Santos, con Fernán Gómez, con Jardiel Poncela, con Juan Ramón Jiménez y con "Nada" de Carmen Laforet (con nada más, quiero decir). Vendí todos los libros de Angel María de Lera, y me da pena: heredé todos sus libros de mi abuelo, que bajaba a conversar con él a la librería Rubiños, pero había que elegir: y el pobre Lera siempre estuvo entre los perdedores.

Curiosamente me he quedado con dos novelas de Torcuato Luca de Tena, que no recomendaré a nadie, pero en fin, sentimentalismos. De Machado no hablamos y de Marañón me quedé con cosas: tengo que descubrirlo aún. Dicen que las bibliotecas se componen por los libros que aún no has leído. Terenci Moix es otro clásico: me quedé con su serie histórica: "No digas que fue un sueño", "El sueño de Alejandría", "El amargo don de la belleza" y "Venus Bonaparte" y además, la genial "El día que murió Marilyn". Otro que me aguarda con mirada torva es Josep Pla: no tuve el valor de acercarme: a ver si lo consigo alguna vez. Me da pena haber dado a Rabinad, ahora que ha muerto.

Aquí se han quedado muchos, como Sender, como casi todo Torrente Ballester (¡"Off-side", qué maravilla!), como Umbral (sin saber muy bien por qué), como todo Valle-Inclán (que prometo releer de cabo a rabo), como mucho de Vázquez Montalbán, y como casi todo lo de Vargas Llosa (he dicho casi todo, no todo).

¡Y eso que solo he recorrido los españoles!

Me queda por contaros como vendí libros hasta de García Márquez (¡qué sacrilegio!), y cómo me dio por releer a clásicos como Boris Vian, que envejecen mal.

Pero eso, os lo contaré otro día, más despacio.

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Antonio Martínez Asensio

Antonio Martínez Asensio

Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.

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