Si hay que hablar de coherencia siempre viene a mi cabeza el nombre de Javier Marías. Se ha pasado años diciendo “no recibiré ningún premio institucional”, y cuando se lo han dado ha dicho, ayer en rueda de prensa, “durante todo este tiempo he esquivado a las instituciones del Estado, independientemente de qué partido gobernara, y he rechazado toda remuneración que procediera del erario público”. Dicho y hecho: coherencia. Y vaya por delante que “Los enamoramientos”, novela por la que se le premiaban, me parece, ya lo he dicho aquí, una maravilla.
Mala índole de Javier Marías | Foto: AgenciasUn ejemplo más es esta edición de sus cuentos, aceptados y aceptables, porque si bien la idea de Alfaguara era reunir toda la producción de cuentos del autor, sorprende y agrada que sea él mismo quien acepte qué cuentos, pasado el tiempo, son aceptados, “que incluye todos aquellos de los que aún no me avergüenzo”, que aguantan una nueva lectura, y cuales son tan solo aceptables, “de los que sí que me avergüenzo un poco pero no demasiado, dejando fuera los que Marías considera que deben ser condenados al olvido, serían pues los cuentos inaceptables. Se reúnen así, limpios, los dos volúmenes de cuentos que ya se habían publicado: “Mientras ellas duermen” y “Cuando fui mortal”.
Además, esta edición incluye cuatro cuentos que fueron publicados en prensa y que no habían sido reunidos ni editados. Uno de ellos, el que da título a la obra, ya fue editado independientemente, una rareza, y citado en “Los enamoramientos”.
Pero no solo por ello podríamos considerar esta edición definitiva, sino que además, Marías reconoce que es un género que no va a transitar mucho más. “Nada es nunca seguro, pero, dado lo poco que he frecuentado el noble arte del cuento en los últimos tiempos, es posible que ya no escriba más y que lo que aquí se ofrece acabe siendo la totalidad aceptada y aceptable de mi contribución al género.”
Es pues una magnífica oportunidad, en un magnífico día, para lanzarse por los vericuetos que nos propone Marías, desde los fantasmas del instituto que dejan notas de dimisión hasta los rodajes secretos de Elvis en México, porque en realidad todos los cuentos son magníficos y merecen la pena ser leídos, y porque Marías es uno de los grandes, y se agradece su presencia, su coherencia, sus palabras, sus cuentos, sus artículos.
Disfrutad.