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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
BLOG 'TIEMPO DE SILENCIO'

'Fabián y el caos', de Pedro Juan Gutiérrez (Ed.: Anagrama)

Que Pedro Juan Gutiérrez publique una nueva novela ya es una buena noticia (en este año que verá el estreno de la película "El Rey de La Habana", dirigida por Agustí Villaronga, y basada en la novela de Pedro Juan). Pero es que además la novela es estupenda.

Antonio Martínez Asensio  |  Madrid  | Actualizado el 14/09/2015 a las 12:49 horas

Fabián y el caosFabián y el caos | Foto: Anagrama

La historia de Fabián, homosexual, pianista, artista condenado a trabajar en una maloliente fábrica de carne en conserva, como la historia de su amigo Pedro Juan, divertido, valiente, templador y hedonista, son la historia de Cuba. Contada desde dentro. Sin esconder nada, sin trampas, ni las escenas más escabrosas, ni las sexuales, ni los miedos, ni la vida en una Habana decrépita, en un sistema que no funciona. Porque si algo es esta novela de Pedro Juan es honesta.

Y es que Pedro Juan Gutiérrez es capaz de contar Cuba como pocos lo han hecho. Y nos la cuenta a través de la historia de los padres de Fabián, Lucía y Felipe, que vinieron desde España y se establecieron en la Cuba prerevolucionaria, que todas las noches preguntaban a los espíritus con una uija, y que trataron de sobrevivir, a pesar de las restricciones y de la Revolución, y su amor, y nos la cuenta a través de la historia de Fabián, el protagonista de la novela, y su lucha por aprender a tocar a Wagner aunque tenía los dedos pequeños, de su afán por aprender, por salir del ambiente opresivo, de la pobreza, de la mediocridad, con la música. Tanto la música clásica, muy presente en toda la novela, como la música cubana, la música de banda y club, con músicos que no saben solfeo pero que tienen la música dentro.

Pero Fabián termina siendo parametrado (no cumplía los parámetros así que tuvo que dejar el Conservatorio) y enviado a una fábrica de carne enlatada donde se degrada, donde pierde sus esperanzas, donde termina teniendo un relación brutal teniendo sexo con un tipo que le folla salvajemente entre desperdicios o en baños llenos de mierda, que le besa luego, que le da el único cariño que recibe.

La degradación es brutal, hasta que sus padres mueren, de una forma brutal también, rendidos, hasta que se acaba todo, hasta que de repente todo carece de sentido, hasta que la soledad y el sinsentido lo llenan todo.

Y por otro lado está Pedro Juan, trasunto del autor, con su forma de ver la vida, basada en la fuerza, en la energía, en el sexo. Llena de relaciones en las que no existe el compromiso, historias con mujeres maravillosamente construidas, como la adorable Regina, mayor que Pedro Juan pero empeñada en crear una familia, como Tita la Loca, perseguida (o acompañada) por el espíritu de su marido, que establece con Pedro Juan una relación sexual salvaje y asombrosa.

Y la relación entre los dos, a través del tiempo. Y la comprensión, y la amistad. No sé si Pedro Juan abandona a Fabián, de alguna forma, no sé si termina de entenderle al final, no sé si esta novela es, al final, el pago de esa deuda.

Pero Pedro Juan Gutiérrez nos cuenta muchas otras cosas también. Nos cuenta la vida en una Cuba que es la que es, nos cuenta la persecución de la homosexualidad, desde dentro, desde la figura del padre, que rechaza, que maltrata a Fabián, como nos cuenta el descubrimiento de la sexualidad desde dos puntos de vista totalmente distintos, y nos cuenta, como en muchas novelas de Pedro Juan Gutiérrez, la pulsión sexual, la sexualidad como forma de escape, como única forma de ternura, de vida, como nos habla de la soledad, de los afectos que nos enganchan a la vida, aunque no lo sepamos, de los padres, de la vejez, de la miseria, de los deseos, de los sueños que jamás se cumplirán, de la amistad, de la vida.

"Fabián y el caos" es una novela que termina de leerse con las manos manchadas, donde uno termina encontrándose de alguna forma, aunque esté lejos de Cuba, aunque no tenga nada que ver con las cosas que nos cuenta. Una novela que termina ganándote.

Es una buena noticia tener a Pedro Juan Gutiérrez con nosotros de nuevo. En Anagrama, además. Buena literatura.

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