Un grito de amor desde el centro del mundo
(Kyoichi Katayama, Ed.Alfaguara)
Esta novela es un disparo al pecho. Eso sí, al estilo japonés. Sin grandes gritos, sin arrebatadas demostraciones ni alardes, con un control exquisito de la pasión, medido, también en la forma. Mirad cómo
empieza: “Aquella mañana me desperté llorando. Como siempre. Ni siquiera sabía si estaba triste. Junto con las lágrimas, mis emociones se habían ido deslizando hacia alguna parte”. En la solapa nos cuentan que este autor (al que yo no conocía) ha vendido tres millones y medio de ejemplares en su país (o sea que además de desconocido –para mí- es millonario). Y lo entiendo.
En realidad esta es una novela sobre la muerte. Más que eso: es un libro sobre cómo sobrevivimos a la muerte, y especialmente a la de un ser querido. La muerte está presente en cada momento. De hecho, Sakutarô, el protagonista, se enamora de Aki, su amiga de la infancia, en un funeral, mientras ella dice unas palabras. La ve diferente, de repente, y desde entonces no puede dejar de pensar en ella, de mirarla, de sentir que está enamorado.
“De pronto, tuve una horrible certeza. Por más tiempo que viviera, jamás podría esperar una felicidad mayor que la que sentía en aquel momento. Lo único que podía hacer era intentar conservarla para siempre”.
El abuelo de Sakutarô, con quien mantiene una relación llena de complicidad, le cuenta a su nieto que siempre estuvo enamorado de una mujer con la que no pudo casarse. En secreto, la estuvo viendo toda la vida, hasta que murió. Le propone entonces profanar la tumba de su amada para coger unas pocas cenizas de su urna y le hace prometer a Sakutarô que mezclará las cenizas robadas con las suyas cuando muera para así poder compartir eternamente lo que no compartieron en vida. Historias de muertos y de muerte. Bellas historias.
En la escena clave de la novela Sakutarô y Aki pasan la noche en una isla desierta donde solo hay un hotel abandonado. Es sorprendente la dulzura, la ternura, la tristeza que emana la escena, y cómo sin embargo está desprovista de sentimentalismo o cualquier artificio. De hecho, me parece sorprendente que no haya ni una sola escena de sexo y que todo se de por sobreentendido. Y eso se mantiene a lo largo de las páginas. Ni en el momento de la muerte. Es como un solo hilo que nos va envolviendo, casi sin darnos cuenta. Y creo que esta es una de las características de la literatura japonesa. Esa paz. Ese mundo donde las cosas ocurren a pesar de nosotros.
La novela comienza con Sakutarô buscando un lugar donde despedirse de su amada, un lugar donde tirar sus cenizas. Y termina igual. De una forma magnífica. Al fin y al cabo, las ceremonias mortuorias están hechas para los vivos, para confirmar que nosotros seguimos aquí, que la vida sigue.
Son algo menos de doscientas páginas de buena literatura, llena de referencias culturales (desconocidas para nosotros, la mayoría de ellas). Muy bien traducida. Tardé dos horas en disfrutarla de cabo a rabo. No pude dejarla. Espero que os pase lo mismo, con este grito de amor.

Comentarios
Enviado por Ramón Ongil en septiembre 04, 2008 a las 01:42 PM CEST #
Enviado por Antonio Martínez Asensio en septiembre 14, 2008 a las 08:09 AM CEST #
Ramón: Siento que hayas tenido la sensación de que os he contado el final: la novela comienza con el protagonista buscando un lugar donde despedirse de las cenizas de su amada: desde la primera página se sabe todo. Gracias por tus comentarios.
Enviado por Ramón en septiembre 16, 2008 a las 01:29 PM CEST #
Gracias; es una especia de "Crónica de una muerte anunciada"?. Gracias por tú tiempo y tú información. Por cierto has leído "Las Benévolas"?; si es así me gus´taría saber tú opinión. Gracias otra vez
Enviado por david en octubre 01, 2008 a las 12:27 PM CEST #
Hola.Quería denunciar y que emitierais noticias al respecto, porque no sé donde se hace asi que lo digo aquí. El sector del videojuego pide subvenciones, pues las actuales con pocas y de poca cantidad(de risa, vamos) Por eso ahi tan pocas desarrolladoras de videjuegos en españa. Si existieran mas ayudas, seria una gran ayuda para que ocurriera como en los 80, es decir que un grupo de amigos aficionados se animaran y fundaran una empresa de videojuegos al mas puro estilo 'opera soft', 'topo soft', que son grandes hitos de los 8 bits. http://www.google.es/search?hl=es&q=el+sector+del+videojuego+pide+subvenciones&btnG=Buscar&meta= http://fonsecablog.blogspot.com/2008/09/el-sector-del-videojuego-pide.html http://www.noticiasjuegos.com/2006/12/19/%C2%BFa-quien-le-importa/ http://www.pc-actual.com/actualidad/noticia/2008/09/25/La-odisea-de-crear-un-juego-en-Espana http://sinciforma.blogspot.com/2007/10/desarrolladoras-de-videojuegos-de-espaa.html gracias y un saludo.
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Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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Antonio me parece fantástica la exposición que haces de la novela, sus personajes, la trama, todo, genial hasta que... nos cuentas el final. Siento decirte que me ha chafado; ahora se como termina. Seguro que entre el princicpio y el final hay páginas gloriosas pero te pido por favor que no nos destgripes las novelas a tus lectores. Gracias por tus comentarios y consejos.