La escritura o la vida (Jorge Semprún, Ed. Tusquets)
Llegué a Jorge Semprún hace relativamente poco. Leí la maravillosa, la estremecedora, la iluminadora, “El comprador de aniversarios” de Adolfo García Ortega, y de ahí salté a Semprún, que me abrió las puertas de la trilogía de Primo Levi (que, increíblemente, no había leído) y de toda la literatura de campos de
concentración.
Leer a Semprún es una experiencia intelectual única, tan gratificante, tan completa, tan enriquecedora que invito a todos mis lectores a que hagan lo mismo que hice yo: empezar por el que hoy os propongo y seguir con toda su obra relacionada con los campos, hasta que rebose, hasta que sacie, hasta no poder más, y terminar con la extraordinaria “Veinte años y un día” (que nada tiene que ver pero que es una joya).
Las obras de Semprún suelen empezar con una escena que funciona como el cabo de un ovillo, un lugar desde el que empezar a tirar, y luego todo va sucediéndose, de una cosa pasa a otra, una reflexión te lleva a otra, de la filosofía a la política, a la ética, al recuerdo, para volver a empezar, una y otra vez, en una larga reflexión sobre el ser humano, sobre la dignidad, y sobre todo, alrededor de la idea de Europa, de la cultura de la vieja Europa. No he leído nunca a nadie más culto ni que me haya aportado tanto como Semprún.
LA ESCRITURA O LA VIDA comienza con una escena increíble en la que el protagonista se da cuenta de que en Buchenwald no hay pájaros. Se pasea, recién liberado el campo, por los bosques cercanos, rodeado de silencio y se da cuenta de que el olor de la incineradora ha alejado todo rastro de vida.
“Necesitaría varias vidas para poder contar toda esa muerte hasta el final, tarea infinita.”
Una de las reflexiones principales de Semprún es que durante veinte años se ha mantenido en silencio ya que ha tenido que elegir entre vivir y contarlo, sumergiéndose así en una afasia voluntaria, en un olvido capaz de regenerarle. Al final del libro cuenta con ternura y emoción la historia de Levi, un hombre que, al contrario, fue capaz de escribir dos libros nada más ser liberado donde contó su experiencia y luego su libración, y que aguardó varias décadas para volver sobre el tema y publicar sus reflexiones más profundas en “Los hundidos y los salvados” y suicidarse muy poco después, como si la muerte al final le hubiera dado alcance, como si se hubiera dado cuenta de que no merecía la pena vivir.
En este libro está la cultura que nos llevó hasta el Lager, la cultura de la que venimos y la cultura que nos hará avanzar: un viaje por la memoria y por el pasado, para dignificar el futuro: una sucesión de armas para construirlo.
“Todavía hoy, toda una vida más tarde, basta con un momento de ensoñación consciente, en cualquier sitio, en cualquier momento … para que bruscamente … se despliegue en mi memoria un abanico de deslumbrante blancura de imágenes en cámara lenta.”
Acompañarle en ese recorrido es una experiencia fascinante.
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Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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