Derrumbe
(Ricardo Menéndez Salmón. Ed. Seix Barral)
En la primera escena (apenas dos párrafos), alguien dispara a la cabeza de otro y luego “olió su sangre fresca y se llevó a la boca un rastro de huesos y de cuero cabelludo…” Dice el autor que “cualquiera que lo hubiera visto… habría sentido la tentación de escapar muy lejos y muy deprisa.” Y sin embargo lo que yo sentí fue un enorme deseo de darle la vuelta a la página y seguir por el camino propuesto.
Esta no es una novela que maneje un registro reconocible. No es novela negra. No es novela gótica o terror. Es (si me dejan inventarme un género) novela de horror. Tiene mucho, eso sí, de lenguaje cinematográfico. Su atmósfera asfixiante me recordó a la excelente “Seven”, y a ratos, la locura radical, la verdad populista y demagógica de “V de vendeta”. Tiene algo de policíaca, algo de futurista, algo de ciencia ficción, algo de novela psicológica, mucho de filosofía, pero aun contando los horrores que cuenta, tiene momentos de una ternura conmovedora. Momentos de Connolly, momentos de Mankell, momentos de Capote, y montones de referencias culturales que la hacen propia.
Pero sea lo que sea, no te permite que la sueltes. Las huellas digitales de mis pulgares están marcadas en cada una de las páginas. Tarde tres horas en acabarla. Terminar un libro de principio a fin deja un recuerdo diferente de los demás. Me ha pasado con muchos libros y aunque con el tiempo el argumento vaya desdibujándose, queda una sensación que jamás se olvida.
No había leído nada de Ricardo Menéndez Salmón pero parece que su quinta novela “La ofensa” ha sido la revelación del año 2007. Descubrir a un autor así y darse cuenta de que te lo has perdido nos sitúa, a los que presumimos de estar al tanto, en la realidad inabarcable de la literatura. A mí me ha parecido una voz muy nueva, muy fresca, algo que te recuerda muchas cosas pero que nunca te habías encontrado en la medida justa. Una rareza, desde luego, en la literatura española.
En el primer capítulo se suceden una serie de asesinatos salvajes y vemos como la investigación avanza, a ciegas. Pero según avanza la novela los asesinatos casi parecen dejar de tener importancia porque los que crecen son los personajes: sus miedos, sus certezas y sus debilidades, en un mundo que parece aprovecharse de cada una de ellas para retorcer el destino hasta el dolor.
Un encuentro hace que se te encoja el corazón intuyendo algo que luego está muy elaborado. Las reflexiones sobre la violencia colectiva, sobre la destrucción son tan rotundas como las historias de amor, un amor tan doloroso y a veces tan terrible, tan incomprensible, tan violento, tan destructor. Los hijos. La pasión. La memoria. El dolor. La sensación de pérdida es angustiosa, hasta el punto que los personajes de Derrumbe llegan a un punto en el que descubren y comprenden al extraño que llevan dentro (¿no lo llevamos todos?), confundidos con la locura, o con la realidad más dura, más sorprendente.
Hay una historia de amor en la novela, de la que nada os puedo contar, que es tan profunda, tan dura, tan hermosa y tan terrible, que merece la pena leerla y reflexionar sobre ella. Como también hay una historia de un padre y una hija, asombrosa, dura, realista y estremecedora. Esta novela está llena de relaciones que parecen extrañas y que están a nuestro alrededor, que las vemos continuamente, pero que nos hacen que cerremos los ojos y miremos hacia otro lado.
¡Cómo me gustan los libros que te sorprenden con la última frase, que te hacen replanteártelo todo! Os hablé el otro día de Soy leyenda, también lo hizo Ian McEwan en la magnífica Expiación, y lo hace Ricardo Menéndez Salmón en Derrumbe. El final te asombra y te hace, inevitablemente, volver al principio. (Da igual que lo hagáis antes de empezar: no lo vais a entender).
Os aconsejo que leáis está novela de asesinatos porque te reconcilia con las historias bien contadas, porque reflexiona magníficamente sobre la violencia y sobre lo que estamos construyendo en este mundo, porque entretiene y porque asombra, porque duele, como tiene que hacerlo la buena literatura. Para mí han sido tres horas de placer (y dolor).
Te prometo, Ricardo Menéndez Salmón, que a partir de ahora perseguiré tus libros por las librerías.
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Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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Me gustan mucho sus comentarios sobre los libros que lee y que propone después como lectura. El libro de Ricardo Menéndez Salmón sera sin duda uno de los próximos libros que lea.