A la busca del tiempo perdido
(Marcel Proust, Ed: Valdemar)
Tengo que confesaros que llevo meses practicando, cada noche, un vicio secreto, que lejos de apaciguarse, se incrementa: saco de mi biblioteca uno de los tres tomos de “A la busca del tiempo perdido”, lo sostengo un momento, lo sopeso, y luego sigo leyendo, en el punto en que lo dejé, esta obra extraordinaria, esta genialidad que lo contiene todo, este universo completo, esta lección de literatura. 
He vuelto a disfrutarlo. Todo empezó este verano, cuando el suplemento dominical de El País sugería el enésimo canon, la enésima lista de los libros que no te puedes perder, y en primer lugar volvía a estar “À la recherche”… La primera vez que me lo leí fue en francés. Luego me lo leí traducido por don Pedro Salinas, y se llamaba “En busca del tiempo perdido”. Hace poco me leí una de las siete novelas traducida por Carlos Manzano y me encantó: le había sacado mucho al original, había mejorado la clásica y disfruté mucho comparando los giros y las frases. Pero me faltaba la edición de Mauro Armiño.
Pedro Salinas: “Cuando en casa se trató de invitar a cenar por vez primera al señor de Norpois, mi madre dijo que sentía mucho que el doctor Cottard estuviera de viaje, y que lamentaba también haber abandonado todo trato con Swann, porque sin duda habría sido grato para el ex embajador conocer a esas dos personas…”
Carlos Manzano: “Como – cuando se habló de invitar por primera vez a cenar al Sr. de Norpois – mi madre se lamentó de que el profesor Cottard estuviese de viaje y ella misma hubiera cesado por completo de frecuentar a Swann, pues uno y otro habrían interesado seguramente al antiguo embajador…”
Mauro Armiño: “Cuando se trató de invitar a cenar por vez primera a M. de Norpois, tras lamentar mi madre que el profesor Cottard estuviese de viaje y que ella misma hubiese dejado de tratar a Swann por completo, porque ambos sin duda habrían interesado al antiguo embajador…”
Comparen. El ejercicio es apasionante, y más si se contrasta luego con el original. Pero más allá de la traducción, de la riqueza de matices que una y otra versión permiten, de la sonoridad de un título al que estábamos acostumbrados desde siempre, la edición de Valdemar aporta un valor añadido. Creo en el libro como objeto: creo que son bellos en sí mismos, que algunos tienen el peso adecuado, el tacto preciso, el tamaño adecuado e incluso un olor determinado. ¿Quién no ha hundido su nariz en un libro nuevo recién abierto?
Estos tres tomos de Valdemar reúnen todas las condiciones. Además, incluye algo más de trescientas páginas con un excelente prólogo, cuadros cronológicos, diccionarios de personajes y personas reales, y hasta un álbum. La verdad es que esta edición es una joya y una delicia. Decía un famoso aforismo (cuyo autor no recuerdo) “si tiene dos pantalones, venda unos y cómprese este libro”. Lo suscribo.
No pierdan la oportunidad de disfrutar cada noche con unas páginas del universo de Proust, de estas maravillosas siete novelas que componen lo que ahora se llama “A la busca del tiempo perdido”. Nunca el tiempo estará mejor aprovechado. El amor, los celos, la pasión, la angustia, el sentido de la vida. Todo está aquí, minuciosamente descrito, esperándole, justo antes de irse a dormir. 
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Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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