1977
Tendría gracia contarle a los autores lo que va a ser de ellos dentro de 31 años. ¿A quiénes recordaremos en 2040? ¿Quiénes serán escritores de asterisco (al lado de su nombre habrá una de esas estrellitas, y a pie de página una nota explicativa) y cuales entrarán en la Historia de la Literatura (con mayúsculas)?
Si me despertara una mañana en 1977, como le ha pasado a Ernesto Alterio en “La chica de ayer”, a lo mejor buscaría a algunos de ellos para tranquilizarles, como a Camilo José Cela, en horas bajas, que en 1977 publicó un engendro llamado “La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona”, para decirle que en 1989 ganaría el Nobel (con todo merecimiento); o para dejarles de piedra, como a Jorge Semprún, que en 1977 ganó el Premio Planeta con “Autobiografía de Federico Sánchez”, cuando le dijera que iba a ser Ministro de Cultura, en 1988, con un Gobierno socialista. Leer a Semprún es una experiencia extraordinaria, una ventana a la reflexión y a la cultura. La novela con la que ganó el Planeta, en 1977, recuerda su clandestinidad y su militancia en el Partido Comunista, su expulsión y los enfrentamientos con Pasionaria y Carrillo.
Aunque creo que más que importunar a los autores lo primero que haría sería acercarme a una librería, y ver como novedad lo que ahora son clásicos. En 1977, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges publicaron “Nuevos cuentos de Bustos Domecq” una vuelta de tuerca genial a la novela negra, policíaca, tan de moda ahora, que habían comenzado en 1942, con la creación del personaje y que continuó en 1967 con la publicación de “Crónicas de Bustos Domecq”. Imprescindible para lo amantes del género.
También estaba en las librerías en 1977 “La soledad el manager”, tercera entrega de la serie Carvalho, de Manuel Vázquez Montalbán, y los “Relatos sobre la falta de sustancia” de un Álvaro Pombo todavía desconocido, recién llegado de Inglaterra y que ganaría poco después el Premio Herralde para empezar a revolucionar la literatura en España. Ambos ganarían el Planeta después.
Pero yo, si tuviera que elegir una novela de ese año, sería “La noche en casa” de José María Guelbenzu. Para mí, leer esa novela, en 1977 fue un descubrimiento, una lectura iniciática, la constatación de que un tipo de literatura era posible (y no he vuelto leerla desde entonces). La historia en sí era trasgresora, entonces, pero el estilo era más transgresor aún. Dos personas se encuentran en el tren camino de San Sebastián: Chéspir (ahora seguramente sería políticamente incorrecto), que tiene que esperar el contacto con una organización ilegal, y Paula, que viaja para reunirse con su amante, en el norte de Europa. En un apartamento del San Sebastián de la transición recuerdan su relación anterior, hablan del presente y del pasado (nunca del futuro), vuelven a acostarse, y se separan. Sencillo. Recuerdo la edición de Alianza Tres, con un antiguo interruptor de luz en la portada. Recuerdo la sensación de tener algo nuevo entre las manos, recuerdo las escenas de sexo, explícitas, turbadoras (y más).
Además, en 1977 ocurrió algo histórico en el mundo de la literatura: el reconocimiento justo, necesario, a toda una generación, el 27, a través del premio Nobel para uno de los grandes poetas de toda la historia de la literatura: Vicente Aleixandre, que no pudo ir a recogerlo ni siquiera.
Si despertara en 1977 me dirigiría a la calle Velintonia, para presentar mis respetos al poeta, y decirle que 31 años después le seguimos recordando, le leemos, y entre “La destrucción o el amor”, seguimos practicando lo primero aunque elijamos lo segundo.
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Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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