Trata ésta de una pareja, del amor, de cómo se acaba la vida y con él el amor se transforma, del dolor, de otros tipos de amor, de cómo nos enfrentamos a ese estado de enamoramiento, de la verdad. Casi podríamos decir que es una novela negra, o un thriller. Es apasionante, en todo caso, llena de referencias culturales, de ventanas, de personajes inolvidables. Es una novela de Marías.

Reconozco que soy un incondicional y que además me quedan cada vez menos, por lo que lo disfruto más. Pero es que es un placer leerle y sentir la construcción extraordinaria de nuestra lengua. Pero además me divierte tanto seguirle por sus digresiones, perseguirle por sus razonamientos, sus dudas, demostrándonos constantemente que no podemos estar seguros de nada, que la certidumbre está reñida con nuestra naturaleza.
Marías nos habla del tiempo, del pasado y del presente (“El error es creer que el presente es para siempre, que lo que hay a cada instante es definitivo”) en esta novela. Y sobre todo, nos habla de la muerte, de la pérdida, del dolor, de cómo sustituimos aquello que se pierde, de los enamoramientos, de lo que fueron antes de perder, y de los que vendrán.
Nos habla de la memoria, de la verdad (“La verdad siempre es maraña”), de la imposibilidad de saber, de la certeza, de lo fácil que es introducir la duda en cualquiera. Pero también nos habla de la ficción (“La ficción tiene la facultad de enseñarnos lo que no conocemos y lo que no se da”) como forma de conocimiento, mejor, a veces que la misma realidad (“Resulta bochornoso que la realidad no imponga límites”) hasta el punto de mezclarse todo, al fin (“Todo se convierte en relato y acaba flotando en la misma esfera, y apenas se diferencia entonces lo acontecido de lo inventado”).
Y del amor, por supuesto, que en el fondo lo recorre todo, con un párrafo final antológico que le da sentido a toda la novela, que la hace redonda, después de las vueltas, de las idas, de los caminos a veces insospechados. El amor, el enamoramiento (“termino que no conocen muchas lenguas”: habrá pues que esperar a ver cómo se traduce el título: será divertido), que aparece como algo alejado del destino, como algo casual (“Solo somos lo que está disponible… Son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano”).
Tal vez por eso es tan importante la sensación de haber encontrado.