Todo eso que tanto nos gusta (Pedro Zarraluki, Ed. Destino)
Lleva la novela de Zarraluki meses llamándome desde la estantería, atrayéndome con su imagen de portada, esa mujer con una risa enorme, envuelta en un albornoz, a punto de entrar en el agua del mar. Sabía que dentro encontraría mucho de lo que tanto me gusta, como dice su título, y por eso, mientras que muchos otros no han pasado el filtro, esa grave decisión que supone leerse un libro, como mínimo, cada semana, éste me ha esperado.
"Mi padre se escapó un día de sol radiante". Así comienza esta novela en la que un hombre, en realidad, se escapa de su propia vida. Y lo hace con el objetivo de cumplir un sueño, postrero: llegar a Potala, en la ciudad santa de Lhasa. En busca de su felicidad, de otra vida, de los recuerdos, de los errores, de los caminos que no tienen vuelta atrás, de su hijo, protagonista de la novela, de su mujer, Cristina, un personaje magnífico, que bien podría ser la mujer de la portada, una mujer con un carácter extraordinario, y que Zarraluki crea, dibuja y explora con maestría. Cristina entrará sin duda en mi Museo de Personajes Inolvidables, de hecho, ya está allí.
Y el hijo va a buscar a su padre, por supuesto, porque todo el mundo interpreta que se ha vuelto loco. Le encuentra en un pueblecito de la costa catalana, viviendo en una posada y descubre a un hombre que no conocía, a un hombre distinto que se enfada cuando ve a su hijo por allí, como esa sociedad que no permite nunca que cambies, sino que prefiere que sigas en tus errores, y si decides huir te llama egoísta, como si pensar en uno mismo no fuera lo más natural, como si huir no fuera a veces la única solución, como si intentar cambiar no fuera la ambición final de tanta gente. "Todos cambiamos, sea por un esfuerzo de la voluntad, o por hartazgo de lo que somos, o por adaptarnos a los cambios de los otros".
Pero esta novela también habla de la memoria, de cómo hay cosas que permanecen allí sin que podamos jamás analizarlas y menos verbalizarlas, de los recuerdos que los hijos tienen de los padres, de los errores de los padres, de las historias trágicas. "La memoria es arbitraria y rencorosa. No dejes que ella piense por ti".
Al final, la huida del padre descubre todo un universo alrededor de la posada, con la dueña, que cultiva marihuana, las prostitutas que alquilan las habitaciones, o Rosa, la taxista, que tendrá tanto protagonismo al final. Poco a poco se produce la magia y cada uno va buscando su sitio en ese universo nuevo, y hasta Cristina, la mujer abandonada viaja hasta allí, y se aloja primero en un hotel a orillas del mar, para ir acercándose poco a poco a la posada. Cada uno va recuperando su lugar en el mundo, y mágicamente la vida les permite cambiar, les permite olvidar, les permite entender, mirarse hacia dentro, asumirse, optar de nuevo a la felicidad, y entrar así, por fin, en su palacio de Potala.
Disfrutad con esta novela tan mediterránea, tan llena de luz y tan profunda. Tan llena de esperanza, de comprensión, de tristeza y de vida.

Niñas malas (Marta Fernández-Muro, Ed. Huerga y Fierro)
Este volumen de cuentos de apenas cien páginas tiene algo muy especial y muy valioso: la autenticidad. Apenas empiezas a leer te das cuenta de que Marta Fernández-Muro (a la que conocía como actriz y como directora teatral) te sumerge en una atmósfera de cotidianidad evocadora que parece rozar a veces el ambiente mágico de la niñez, pero sin embargo te cuenta cosas tan profundas que termina por hacerte leer casi conteniendo el aliento. Historias asombrosas.
En "Jardín", la muerte de una niña aparece con la lentitud de la hora de la siesta, con el calor y los juegos, como algo inevitable. En "Mamá se fue", una niña solitaria, atendida por la criada, lucha por sobrevivir sin su madre, entre sueños y realidades opresivas. "Vestirse de noche" cuenta la historia de una niña que termina matando a su madre en un terrible accidente. Historias en las que la muerte aparece como algo natural, como algo que espera agazapada y cuando menos lo esperamos aparece, modifica la vida y con el tiempo se recuerda envuelto en esa bruma que nos describen estos relatos.
Me parece extraordinario "El hijo del relojero", una historia de amor y de pasión contada desde la más absoluta cotidianidad: una mujer se enamora de un hombre que trabaja en un banco y se ve con él hasta que se queda embarazada y él la rechaza. "Mientras sea tu marido, tus hijos son mis hijos" le dice su marido, el relojero. El niño se niega a comer, enjuto, hasta que las cosas vuelven a la normalidad, hasta que la mujer ha ido a enseñarle el hijo al banquero, en una escena de otro tiempo, llena de oscuridad, de vergüenza, de renuncia y desencanto. Hay una atmósfera que se palpa, en los sentimientos, en los silencios, algo cinematográfico, algo que se debería poder leer con los ojos cerrados.
"Familia" cuenta el drama de una niña que se queda embarazada tras una relación casi infantil con un vecino. Cómo lo anuncia en casa, las reacciones de esa familia tradicional, la soledad de saberse abandonada por su "novio", vuelve a pintarnos un ambiente que se palpa, opresivo. La escena final tras la recogida en el taxi, camino del hospital es difícil de olvidar.
"Maestro y alumna" es otra joya, de precisión, y ésta vez, de luz. La relación inexistente, pero sin embargo apasionada, entre un maestro y su alumna, que termina en una imagen de los dos cogidos de la mano es pura orfebrería. Por último, "Arriba y abajo España", es la historia de una chica que entra a servir y que termina con una imagen magnífica, apenas un párrafo, unos ojos cerrados y un sueño.
Me lo he pasado muy bien leyendo a Marta Fernández-Muro, he saltado por sus páginas con alegría, esperando nada y encontrando una profundidad que necesitaba. He encontrado un poco de verdad, de esa verdad que la literatura intenta descubrirnos y que solo a veces lo consigue.

Los confines (Andres Trapiello, Ed. Destino)
Esta es una novela extraordinaria: una de esas novelas que aporta algo, que te deja sumido entre reflexiones y dudas, que te enseña, que pretende algo más que entretener, que cambia tu estado de ánimo, que incluso pretende cambiar tu forma de ver muchas cosas de esta vida.
Lo primero es que es una novela sobre la felicidad, contada desde la felicidad, con lo que supone de revolucionario este planteamiento cuando parece que la tragedia y el drama parecen la única forma de contar las cosas, y más, las historias de amor. Y aun contando una historia de fondo terrible, lo hace desde el optimismo, desde el positivismo, desde la felicidad: dos hermanos se enamoran y viven la más maravillosa historia de amor, apasionada, brillante, intensa, brutal. Una noche, se encuentran en la misma cama, al otro lado del Atlántico, en la celebración de una boda, y se descubren, descubren lo que sienten y lo que tenían guardado, desde tiempo inmemorial. Así de simple y así de duro. Y, siendo coherentes, deciden vivir su amor con intensidad y seguir adelante.
Claudia y Max son huérfanos y han convivido durante muy pocos años, eso sí. Hay toda una reflexión sobre la orfandad, sobre la soledad, sobre la búsqueda, sobre la necesidad de amor, de las raíces comunes, de los arraigos. También hay una profunda reflexión sobre el incesto, sobre las raíces culturales de la relaciones entre hermanos, con los descendientes de Adán y Eva y los de Noé como pilares de nuestra genealogía, como hay una reflexión sobre la expulsión del paraíso, sobre el árbol de la ciencia y el árbol de la vida, sobre las tentaciones, las elecciones, la sociedad hipócrita, las convenciones, la educación. Hay tantas cosas y están tan bien hiladas, que la novela consigue ir sacando cada una de ellas y que el lector vaya trenzando, haciendo el ejercicio intelectual de descubrirlo, de posicionarse, de ponerlo en duda, de juzgar y luego verse retratado. Un ejercicio excelente.
Cuando se enamoran, cuando les descubren, en una escena brutal, todo el mundo se pone contra ellos, todo el mundo les da la espalda, les juzga, les señala. Desde sus amigos hasta la familia, y por supuesto, las respetivas parejas, y sin embargo ellos son capaces de seguir adelante, porque son tan felices, han encontrado tanto el amor más profundo, que nada les importa, que siguen, casi sin luchar, hacia donde les lleve el amor. Además, esta novela está (no podía ser de otra forma conociendo al autor) magníficamente escrita, estructurada con maestría, narrada con un estilo que podría considerarse frío, alejado de lirismos y efectismos, de forma que comunica magníficamente ese mundo que nos relata. Tiene unos personajes fantásticos y unos secundarios extraordinarios (entre los que destaca Cathy, la mujer de Max).
He hecho el ejercicio de contar el argumento de esta novela a mis amigos y a mi mujer, y he visto que todos reaccionan de la misma forma (como reaccioné yo) cuando les decía que era la historia de un amor entre hermanos. Esta sociedad tiene en el incesto una de los tabús más sólidos, y tal vez por eso Trapiello lo ha utilizado para hablar del amor, de la felicidad, de la sociedad tan hipócrita que hemos montado, de la lucha por la dignidad, de nuestro miedo a la felicidad.
Leer esta novela te deja una sensación muy positiva, muy hermosa. Creo que en los tiempos en los que estamos hacía falta este planteamiento y esta reflexión. Novelas inteligentes entre el fárrago de los más vendidos.
Callejón con salida (Elsa Osorio, Ed. Siruela )
Elsa Osorio es la autora de "A veinte años, Luz" la que a mí me parece la mejor novela sobre los raptos de niños por parte de militares en Argentina durante la dictadura y de la búsqueda posterior de las familias, las madres, las abuelas, el drama de la verdad, de los reencuentros, de las apariciones de los desaparecidos, (algo de lo que sabe mucho el Premio Cervantes Juan Gelman). Es un libro desgarrador pero lleno de emoción y de esperanza, contado desde muchos prismas, desde muchos puntos de vista, magníficamente escrito y con una resolución inolvidable. Hoy os voy a recomendar sus cuentos, pero creo que hay que leer "A veinte años, Luz", sin duda.
"Callejón con salida" recopila una serie de relatos escritos en dos épocas muy distintas: por un lado la época de represión y censura, y por otro la actualidad, y ambos momentos definen también una forma de ver el mundo, en los primeros más profundos, más complejos, más llenos de referencias, de símbolos, de imágenes, y los segundos, con la distancia del tiempo, más serenos, más doloridos, más tristes.
Pero hay una cosa en común: nadie relata como Elsa Osorio la clandestinidad, la sensación de estar perseguido en tu propia casa, la necesidad de ocultarse, de desaparecer, de no mostrarse. Sus relatos son asfixiantes a ratos, pero conservan, creo, el sentido del volumen, porque queda la sensación de que hay esperanza, de que siempre hay una salida, a pesar del sufrimiento, del dolor, de la angustia, la tortura y la pérdida.
"Las cartas de Juan", el que abre el volumen, es tan sorprendente como mágico: los hermanos de Gabi le ocultan la desaparición de su marido, Juan, para que no sufra y se inventan unas cartas que le van mandando para que ella crea que ha huido, y no que lo han matado los militares. Pero las cartas que le escriben son tan diferentes y reflejan a un Juan tan extraño y tan absurdo, que parece que al no recordarle como era en realidad, lo matan definitivamente. Pero llegará una carta que lo cambiará todo, en esta reflexión sobre la culpa colectiva, sobre la complicidad y el silencio, sobre la verdad.
La terrible "Ahitá" cuenta como un grupo de revolucionarios (o ni siquiera) secuestran a la niña pequeña de una familia de la clase alta argentina y como se hacen cómplices, así, de los militares que hacen desaparecer a la gente, del otro lado. Las dudas y las trampas de la lucha revolucionaria. Las responsabilidades y la vergüenza.
"Su pequeño y sórdido reino", uno de los relatos escritos en los tiempos difíciles, cuenta la historia de una casa que esconde todos los secretos, todas las miserias, la cultura, la vida que ya es imposible ahí fuera, como una forma de separar los dos mundos partidos por la mitad, los sueños y la realidad, los deseos y las miserias. La casa de la hermana que no volverá, donde se sumerge en los libros de verdad, donde la clandestinidad toma forma de universo.
"Siete noches de insomnio" profundiza en la relación entre un torturador y su víctima, cuando se encuentran, años después, cara a cara. Pero aporta una visión distinta, más terrible, si cabe: la del amor y el deseo dentro de la tortura. Estremecedor, fantástico, profundo, desolador.
Y hay más. Creo que merece la pena recorrer estas historias y buscar dentro de nosotros mismos lo que propone, recordando una de las épocas más oscuras del siglo XX. Los callejones tienen salida, pero cuando aparecemos al otro lado, vivos, llevamos marcas que nunca podremos borrar. 
Antonio Martínez Asensio
Antonio Martínez Asensio nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y empezó muy pronto a trabajar en el mundo de la televisión: en TVE, en Tele Madrid, en Tele 5, en Canal+, en Intereconomía, así como en varias productoras independientes. Ha desarrollado una labor de crítico literario en la radio como colaborador en varios programas como Agosto en la Onda, Herrera en la Onda, Radio Estadio, Al Primer Toque y Te doy Mi Palabra. Ha escrito guiones para series de televisión y para el cine. Colabora en una sección de libros en el programa de Antena 3 Nova “Casa de América”. Ha publicado un ensayo en clave de humor titulado “¡Mi mujer está embarazada!” (Grand Guignol Ediciones), que ha sido traducido al italiano en la editorial Aisara y que quiere ser una guía del embarazo para los padres (y no para las madres). En 2010 se publicará su primera novela, “En soledad”.
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