He subrayado tantas partes de este libro que no sé como me va a caber todo en esta breve reseña: y supongo que esa es la clave: que estos libros generen polémica: que se hable de ellos: que se discutan. Y no solo he subrayado las reflexiones lúcidas o brillantes, sino también las cosas con las que no estoy de acuerdo. Pero es que para eso están y por eso son tan necesarias las intervenciones de nuestros intelectuales.
La verdad es que solo por la introducción (“Metamorfosis de una palabra”, un recorrido por el significado de la palabra cultura a lo largo del tiempo y la bibliografía) y por el último capítulo (“Dinosaurios en tiempos difíciles”, el discurso que el autor leyó en 1996 cuando le fue entregado el Premio de la Paz y en el que reflexiona sobre el papel de la literatura en nuestra historia y en nuestra formación como personas) ya merece la pena de sobra leerse este libro, porque son ambos muy brillantes, pero es que en medio está el ensayo en sí, en el que Mario Vargas Llosa recorre todos los ámbitos en los que nuestra sociedad está sufriendo una deriva cultural extraordinaria y muy visible, porque vivimos en un momento en el que lo liviano, el divertimento, el espectáculo, triunfa sobre la profundo, sobre la alta cultura, empobreciéndolo todo. “La cultura atraviesa una crisis profunda y ha entrado en decadencia.”
“La inmensa mayoría del género humano no practica, consume ni produce hoy otra forma de cultura que aquella que, antes, era considerada por los sectores cultos, de manera despectiva, mero pasatiempo popular.” Y el autor va analizando las causas y así nos habla de masificación, de la democratización de la cultura (“Porque ya nadie es culto si todos creen serlo o si el contenido de lo que llamamos cultura ha sido depravado de tal modo que todos puedan justificadamente creer que lo son.”), de lo light como representación de la falta de esfuerzo intelectual, de la alta cultura, del papel del intelectual (“Porque, en la civilización del espectáculo, el intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón.”), del concepto de cultura, pero también nos habla del laicismo, de la espiritualidad necesaria, de la religión, pasando por la educación que reciben las nuevas generaciones, por el erotismo y la trivialización del sexo, por el gran desprestigio de la política y la influencia que ésta tiene sobre la cultura, y hasta por la influencia que sobre todo esto tendrá el avance de la informática.
Y en el capítulo final hay un canto apasionado por la literatura, en un “empeño en entender el trabajo literario como una responsabilidad que no se agota en lo artístico y está indispensablemente ligada a una preocupación moral y una acción cívica.” Maravilloso discurso.
A mí me ha parecido un placer apasionante esta lectura. Creo que habría que leerla en masa, y debatirla, y cuando lleguemos a alguna conclusión, tal vez poner en práctica lo aprendido, y avanzar.
Mario Vargas LLosa