Inclasificable, comprometido, un ejercicio de memoria, de compromiso, de coherencia, una historia para cada día del año, una efeméride, una reflexión, una bella historia: un libro para disfrutar poco a poco.
La verdad es que es divertido leerse esta novela, porque mientras que la acción, el ritmo y la intriga te van llevando, mientras que solo parece una novela negra, no dejas de preguntarte si cada personaje encierra uno real, si habrá algo de verdad, si lo será todo…
Creo que este ensayo de Vargas Llosa es imprescindible, como lo son, en estos tiempos, los libros que nos hacen pensar en nuestro tiempo, en nuestra cultura, que nos llevan algo más allá de la diversión y del entretenimiento: la civilización del espectáculo.
Una historia sobre elfracaso, sobre los errores que no se corrigen, sobre la pareja y sobretodo sobre la soledad. Tal vez de eso nos hable el título, porquesiempre estamos solos cuando el amor se acaba.
Entre la intensidad de Luisgé Martín y lo nuevo de Vargas Llosa, he querido relajarme con una novela romántica, juvenil, en parte también por buscar cosas que le gusten a mi hija y poder recomendar lecturas a la gente más joven: al final me lo he pasado de maravilla.
Si quieres acercarte a la parte más oscura de cada uno, a la búsqueda más allá de los límites establecidos, de los propios, de lo soportable a veces, éste es el libro: sorprendente, hipnótico, trasgresor: una profunda historia de amor.
Hay libros necesarios, obras escritas con el corazón que aportan una clarividencia liberadora, en un momento preciso, en un tiempo concreto. “La historia de mi gente” no es una novela: es un libro de memorias: es un libro escrito con el corazón. Emocionante, sincero.
Se publica por primera vez, tal y como fue concebida, esta monumental obra, con un magnífico prólogo de Ignacio Echevarría que echa luz sobre la obra e invita a leerla, aunque asusten sus más de mil cien páginas que reúnen los cuatro libros que la componen, al fin juntos.