Isaac, El Búho, depredador sexual
La semana pasada se juzgó en Madrid a Isaac Plaza Cristóbal, un tipo conocido como ‘El Búho’, un individuo que violó a 17 chicas en Madrid entre 2000 y 2008. El violador del búho o el búho está considerado uno de los mayores depredadores sexuales que ha habido en España
‘El violador del búho’ es Isaac Plaza Cristóbal. Hoy tiene 31 años y lleva en la cárcel desde enero de 2008. Ha confesado ya en el juicio contra él que cometió 17 violaciones, una agresión sexual, tres robos y dos delitos de lesiones…El fiscal y las acusaciones solicitaron que a este individuo se le aplicase la ‘doctrina Parot’ para intentar que pase mucho tiempo entre rejas.
Nada más comenzar el juicio, Isaac Plaza reconoció todos los delitos que se le imputaban. A cambio de que sus víctimas no tuvieran que pasar por el martirio de declarar frente a él, el fiscal y las acusaciones rebajaron la pena: pasaron de 259 a 250 años de prisión… Pero, eso sí, pidieron al tribunal que en este caso se aplique la doctrina Parot, es decir, que los beneficios penitenciarios se descuenten de los más de 200 años de condena y no de los 20 que, como máximo, pasará en prisión. Porque en ese caso saldría a la calle muy pronto, demasiado para el daño que ha hecho.
El violador declaró en el juicio que estaba arrepentido, pero como rebatió uno de los abogados de sus víctimas, lo dijo como quien pide una ración de patatas bravas en un bar, como un mero trámite, porque todo el mundo parce estar de acuerdo en que Isaac no tiene la capacidad de arrepentirse y que, de hecho, es un psicópata sexual de manual… Los psiquiatras que le han estudiado dijeron que empleaba su miembro sexual como un arma y que se excitaba causando dolor a sus víctimas.
El Búho fue nada más que eso, un apodo, una sombra, durante siete años para la policía madrileña. Su alias se debe a que esperaba a sus víctimas en las paradas de las líneas nocturnas de autobús de Madrid, que aquí se llaman búhos…
Pasaron siete años desde su primer ataque –enero de 2001– hasta que pudo ser detenido. No buscaba a sus víctimas en los mismos sitios, pero sí que había un denominador común, que era que buscaba paradas del autobús nocturno que tuvieran cerca parques o descampados donde llevar a cabo sus violaciones tranquilamente… El problema para la policía era que cambiaba continuamente de distrito e incluso salía de la ciudad en busca de víctimas, daba la sensación de que estaba al tanto de los dispositivos que se montaban para tratar de darle caza…
Las víctimas eran siempre mujeres muy jóvenes, de entre 15 y 24 años. De hecho, violó a dos menores de edad. Todas tenían en común que eran chicas más bien menudas, delgadas y pequeñas de estatura, seguramente porque él es también poca cosa… Mide 1,65 y es bastante delgaducho… Sus ataques seguían un patrón similar y bastante curioso: siempre abordaba a las mujeres por la espalda, a punta de navaja, les ordenaba que no le mirasen a la cara, les pedía el DNI y les exigía que apagasen el teléfono móvil…
Tenía una doble intención. Por una parte, de esta manera las llamaba por su nombre y por otra, les decía que ya sabía dónde vivían para aterrorizarlas aún más… Otra de sus peculiaridades era que no paraba de hablar a sus víctimas durante los ataques, les preguntaba por sus parejas, por sus habilidades sexuales, por lo que les gustaba hacer o que les hiciesen sus novios… Incluso les pedía, después de consumar su agresión, que le pusieran nota, que le dijesen qué les había parecido.
Al menos dieciocho de sus víctimas acudieron a comisaría, aunque la policía sospecha que algunas de sus víctimas, especialmente las menores de edad, nunca llegaron a denunciarle…
En realidad era un psicópata sexual de manual, pero no llegó a matar a nadie. Aunque le faltaba muy poco para dar ese paso. Los psiquiatras han contado que Isaac Plaza se sentía excitado cuando sus víctimas mostraban resistencia, cuando se negaban a hacer lo que él les exigía. Cuando ellas se mostraban sumisas, la estimulación desaparecía y con ella su erección, así que él les obligaba a hacer algo más para que ellas se enfadaran y volver a excitarse… Muy pronto ya no tendría suficiente con las violaciones…
La policía española pidió ayuda a los mejores especialistas del mundo en la caza de delincuentes sexuales, los expertos de la Unidad de Análisis del Comportamiento del FBI, esos que vemos en series como Mentes Criminales o en películas como El silencio de los Corderos… Pues bien, los federales analizaron los ataques del violador y llegaron a la misma conclusión a la que habían llegado sus colegas españoles: estaba a punto de matar, porque sus ataques iban in crescendo, cada vez era más violento y vejaba más a sus víctimas: les tapaba la cara con la ropa interior, las insultaba, las trataba, como ellas mismas han dicho, como muñecas… Seguramente, el paso siguiente sería el asesinato.
Ante esa posibilidad, la policía trabajó a destajo para darle caza, pero era muy difícil. La policía lo intentó todo: elaboró retratos robots, hizo mapas de sus actuaciones, trató de anticiparse a sus itinerarios, pero era inútil. El búho aparecía y desaparecía: atacaba en un barrio y no volvía a él hasta meses o años después; no se fijaba siempre el mismo tiempo entre sus ataques, aunque nunca dejaba pasar más de tres meses entre agresión y agresión, era su máximo periodo de enfriamiento como dicen los expertos. Eso sí, en todas sus violaciones dejaba su rastro genético, su huella biológica, su ADN…
Es decir, que la policía tenía su ADN, pero no tenía con quién compararlo. El ADN del violador aparecía en las víctimas, todas describían al mismo individuo, con el mismo modus operandi… La policía sabía que estaban ante un violador en serie, pero ese ADN no tenía nombre ni apellidos, aunque se buscó en las bases de datos de delincuentes sexuales… Pero no se encontró nada por la sencilla razón de que Isaac no tenía antecedentes policiales, nunca había sido detenido… De hecho, en su vida diaria digamos era un honrado encofrador, que trabajaba de lunes a viernes, vivía con su madre en el populoso barrio de Vallecas y tenía una novia a la que decía querer…
Naturalmente, esa mujer no sabía en realidad quién era su pareja. Isaac actuaba muchas veces los fines de semana, después de dejar a su novia en su casa. No es raro que los delincuentes sexuales tengan pareja. Joaquín Ferrándiz, Chimo, el autor de cinco asesinatos de mujeres en Castellón, no tuvo una, sino muchas novias al tiempo que salía a cazar mujeres. No son cosas incompatibles. Son depredadores que no encuentran una satisfacción sexual real con sus parejas, sino que necesitan someter a alguien para sentirse satisfechos…
Trabajador, hijo ideal, novio… Es decir, pasaba completamente inadvertido. Su captura sólo fue posible por el valor, el arrojo y la valentía de una de sus víctimas, una menor de edad. La chica sólo tenía quince años en julio de 2007, cuando Isaac la atacó en Alcobendas… No la llegó a violar, la agredió sexualmente, pero no consumó la violación porque ella tuvo una idea brillante: le dijo que quería volver a verle en un par de días, más tranquilos…
Esa niña le convenció de que le quería ver dos días después. Y él no se dio cuenta de que podía ser su final. Ya que una característica de casi todos los psicópatas es el altísimo concepto que tienen de sí mismos, son muy vanidosos. Isaac pensó que la chica se había encaprichado con él y accedió a presentarse en el lugar y la hora fijados…
Y la chica apareció por allí, pero acompañada de su padre, que es policía de profesión. La chica le contó lo ocurrido cuando llegó a casa aquella noche. Luego, el violador intentó convencer a todo el mundo de que la chica no era más que su pareja. El juez le impuso una orden de alejamiento de la menor y ordenó una prueba clave, que le tomaran una muestra de ADN.
Y ahí se acabaron sus crímenes. Una vez que se tuvieron los resultados de la prueba de ADN, se le pudo poner nombres y apellidos al autor de diecisiete violaciones y se le detuvo inmediatamente… No había ninguna duda. Pero es que, además, muchas de las víctimas le reconocieron por los lunares que tenía en la cara e incluso por su voz, porque ya te hemos dicho antes que tenía una gigantesca incontinencia verbal.
Bien, ahora está en prisión, es previsible que pase una temporada más o menos larga entre rejas, pero ¿qué pasará cuando salga, porque acabará saliendo? Ni nosotros ni los que saben mucho más que nosotros sobre este tema son optimistas. En el juicio del búho se dijo que el 80 por ciento de este tipo de violadores son reincidentes. Y se dijo una cosa aún más preocupante: en sus próximos ataques matará, ya que ha aprendido que si deja con vida a sus víctimas, le denuncian y le hacen ir a la cárcel. Volvemos a comparar al búho con Joaquín Ferrándiz. Chimo fue condenado primero a unos años de cárcel por violar a una chica. Cuando salió de prisión, gracias en parte a su buen comportamiento y a la campaña que su madre hizo a su favor, comenzó a matar. No quería dejar supervivientes de sus fechorías. Lo mismo hizo Antonio Anglés, que antes de matar a las niñas de Alcácer entró en prisión por secuestrar y torturar a una yonqui que le debía dinero.
Es decir, que no hay solución alguna para estos tipos. Los violadores en serie suponen un veinte por ciento de todos los agresores sexuales. En los últimos años han comenzado a aplicarse en algunas prisiones terapias de rehabilitación –actualmente hay unas 250 personas que siguen estos programas en España–. Lo que buscan estos tratamientos, mediante vídeos o reuniones en grupo, es desterrar las ideas que tienen sobre la mujer y, sobre todo, tratar de mostrarles el sufrimiento de sus víctimas. Los defensores de estas terapias dicen que funcionan, pero los detractores no ven mucha esperanza. Algunos piden que se aplique con ellos el modelo de Canadá: cuando entran en prisión se les ofrece entrar en un programa de tratamiento. Si rechazan el ofrecimiento, cumplen la condena íntegra, sin ningún tipo de beneficio.
Y si las cosas no funcionan, algunos seguro que proponen aplicar la solución Bamberski aunque no es muy recomendable. André Bamberski es un contable francés de 75 años que la semana pasada logró, al fin, lo que llevaba buscando desde 1982, cuando su hija, de 14 años, fue asesinada por el segundo marido de su esposa, un alemán llamado Dieter Krombach. Los hechos ocurrieron en Alemania, donde la justicia cerró el caso rápidamente. La tenacidad de Bamberski consiguió que la justicia francesa condenase en rebeldía a Krombach en 1995, pero las autoridades alemanas jamás concederían la extradición a un ciudadano alemán. Y los franceses tampoco la pedían con mucha insistencia para no provocar un incidente diplomático.
El caso parecía que había caído en el olvido hasta que la semana pasada, el asesino de la niña apareció maniatado y amordazado a las puertas de un tribunal de una localidad francesa, cercana a la frontera con Alemania. El propio Bamberski ha confesado a la policía que pagó a tres matones rusos para que secuestrasen en Munich al asesino de su hija y le trasladasen a suelo francés, no sin antes haberle dado unos cuantos golpes. Ahora, Kombrach será juzgado por la muerte de la hija de Bamberski y éste lo será por el secuestro del alemán.
En España ha habido gente que ha aplicado de esta manera tan peculiar la Justicia. Pero hay material suficiente para otro Territorio Negro…
Comentarios
Enviado por juanma galvan en octubre 29, 2009 a las 08:39 PM CET #
Enviado por paula en noviembre 03, 2009 a las 02:50 PM CET #
Coincido con Juanma y ademas como Criminologa que soy, ratifico que los delincuentes sexuales son reincidentes y me confieso una detractora mas. Como reinsertar a un ser de esas caracteristicas?, los datos son relevantes, y ellos me remito. saludos.y felicidades
Publicar un comentario
Manuel Marlasca
En esta bitácora Manuel Marlasca y Luis Rendueles nos cuentan lo que se dejan en el tintero cada semana en su sección del mismo nombre en Julia en la onda (16:00-19:00 ONDA CERO). Un espacio para no perder detalle de la crónica negra de nuestro país y para compartir con ellos tus inquietudes.
Feeds:

y luego pensamos que solo hay depredadores en las pelis americanas.grcias a rendueles y marlaska estoy como loco por que llegue el martes para escucharlos,pero necesitan media hora mas porfa porfa julia