Escritores muy muy negros
Sumergidos en el fenómeno del escritor sueco Stieg Larsson y su trilogía Millenium, en Territorio Negro vamos a hacer un recorrido por la vida de esos escritores policíacos, mucho más negra, a veces que su obra. Mezclamos realidad, ficción y crímenes.
Empecemos por el propio Larsson, porque su historia sería un buen argumento para una novela. Larsson no vio publicado ninguno de sus tres libros, que ahora son un éxito mundial. Murió cuando tenía 50 años, en noviembre de 2004, de un ataque al corazón. Era director de una revista y estaba amenazado por grupos de ultraderecha, a los que combatía con energía. Llegó al trabajo y el ascensor estaba estropeado, así que subió andando siete pisos. Y el corazón le falló.
Algunos creen que este éxito brutal editorial se debe también a su historia personal. Y a su formación de periodista, que le posibilitaba tomar datos reales para sus novelas. Las novelas de Larsson son muy entretenidas. Y le gustaba escribir datos reales antes de los capítulos. Datos sorprendentes y que rompen tópicos, como que en Suecia, uno de los países donde está más cerca de lograrse la igualdad entre hombres y mujeres, es también uno de los países occidentales donde más mujeres son maltratadas y asesinadas, mucho más, por ejemplo, que España.
La historia de Larsson es triste, pese a ese éxito. Pero es que incluso sobre ese éxito hay material para otra novela, que hable también de intrigas y miserias humanas. Las novelas de Larsson están dejando muchos millones de beneficios. Y ahí viene el triste epílogo, de momento sin solución. Larsson convivió 32 años, es decir, casi toda su vida adulta, con su pareja, también escritora, Eva Gabrielsson. Eran pareja de hecho, pero no estaban casados. Y Larsson no había hecho testamento. Así que sus derechos de autor, unos siete millones de euros ya, han ido a parar a su padre y su hermano. La viuda no ha visto un duro y está metida en una penosa batalla legal.
Probablemente, la escritora Anne Perry es la literata en activo con la vida más negra. Aunque lo cierto es que Anne Perry ni siquiera se llama así. Esta mujer nació en Londres hace 71 años y su nombre real es Juliet Marion Hulme. Pasó una infancia bastante complicada debido a la tuberculosis que padeció. Con la esperanza de mejorar su salud, residió en el Caribe y en Sudáfrica. A los trece años se reunió de nuevo con su familia, esta vez en Nueva Zelanda, donde su padre era rector de una universidad. Dos años después, cuando tenía quince años, mató a Honora Rieper, la madre de su amiga Pauline Parker.
El crimen fue tremendo. Pauline y Juliet se llevaron de paseo a la señora Rieper. Cuando se agachó a coger una piedra del suelo, le asestaron 45 ladrillazos en la cabeza. Las adolescentes mataron a la mujer porque se iba a separar de su marido y Pauline se tendría que ir a vivir a Sudáfrica con un pariente. Juliet y Pauline no querían ser separadas bajo ningún concepto y creyeron que de esa manera estarían juntas para siempre.
Como eran menores de edad, pasaron nada más que cinco años encerradas y para ser liberadas se les puso la condición de que jamás podrían volverse a ver o a comunicarse entre sí. La historia del crimen dio lugar a la película Criaturas Celestiales, en la que Kate Winslet interpretaba a la que hoy es Anne Perry.
La escritora cambió su identidad, pero ha sido inevitable que se conociese su pasado…Hace unos cuantos años, cuando Anne Perry ya era una escritora de éxito en Reino Unido, tuvo que solicitar un visado para entrar en Estados Unidos. Para ello empleó su nombre real, Juliet Hulme. Poco después, alguien de su círculo más íntimo –sólo ellos conocían el pasado de la escritora– la traicionó y se conoció lo que Anne Perry había hecho. Ella se enfada mucho cuando los periodistas se lo preguntan y pide que se olvide algo que ha pasado hace ya medio siglo.
Negra y traumática también fue la vida de James Ellroy, el escritor de Los Ángeles Confidential. Su madre fue descuartizada y apareció en un contenedor de basura en Los Ángeles cuando él tenía diez años. Sobre esto Ellroy escribió un libro negro, negro: “Mis rincones oscuros”. Ellroy es un ejemplo perfecto de cómo trasladar y superar esos temores para llevarlos a libros tan magníficos como América, LA Confidencial (insuperable Kim Basinger en la película del mismo título, no podemos dejar de decirlo) o La dalia negra. Nos contó que cuando le ocurrió lo de su madre, se dedicó durante unos años a entrar en casas de mujeres y oler su ropa interior, así que su salto hacia la escritura negra fue todo un progreso y de mucho mérito…
Y el crimen de su madre nunca fue resuelto. Él cuenta que parte de su terapia fue contactar con los policías, rebuscar entre el sumario y los testigos de ese crimen… Me hice escritor buscando al asesino de mi madre, nos contó cuando le entrevistamos…
Otra relación enfermiza con la madre está en la biografía y la obra de Patricia Highsmith, la creadora de Ripley, Patricia Highsmith tuvo una relación muy atormentada con su madre y su padrastro. Sobre todo después de que su madre le confesara que cuando estaba embarazada de ella, trató de abortar bebiendo aguarrás. Esta relación de odio a su madre duró toda su vida e incluso, como hace la gente brillante, utilizó ese material negro y real para escribir un cuento, ‘The Terrapin’: el argumento era que una joven apuñalaba a… su madre.
También tiene una historia novelesca la mujer que más novelas negras ha vendido, Agatha Christie. La escritoria desapareció el 3 de diciembre de 1926 durante once días. Scotland Yard y el gobierno británico movilizaron cielo y tierra, hay que tener en cuenta ya había escrito seis novelas y era una celebridad nacional. Aquel día, la escritora le dio un beso a su hija y se subió a su coche.
En la investigación colaboró incluso Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. Al final la policía la encontró en un hotel de lujo del norte de Inglaterra. Se había inscrito allí con nombre falso: Teresa Neele. La mujer admitió ser Christie y volvió a casa con su marido.
Sobre las razones de la fuga ocurre como en el asesinato en el Orient Express, hay dos posibilidades para este caso real. Algunos estudiosos dicen que Christie sufría estados de fuga, extraños episodios de amnesia que le hacían olvidar su identidad. A nosotros nos gusta más la segunda teoría. Estaba harta de las infidelidades de su primer marido, Archie. Supo que ese fin de semana Archie tenía plan con una de sus amantes y buscó la forma de reventarlo a lo grande.
Algunos escritores policíacos fueron incluso sospechosos de crímenes reales. Por ejemplo, el padre de la novela de detectives, Edgar Allan Poe. Poe escribió ‘El asesinato de Mary Roget’, en el que se contaba el crimen de una linda mujer morena. Lo sorprendente es que el relato tiene un asombroso parecido con el asesinato de una mujer real llamada Mary Rogers. Mary trabajaba en una tabaquería de Manhattan a la que acudía Poe con frecuencia. La mujer fue hallada muerta en el río Hudson. Se barajaron varios sospechosos, pero la investigación se cerró cuando un joven que mantenía relaciones con la víctima se suicidó.
Se cree que Poe pudo inspirarse en el asesinato de la mujer que le vendía tabaco para hacer literatura. O algo más, porque investigaciones posteriores aseguraron que el día de su desaparición, Mary fue vista con un hombre que correspondía con la descripción del escritor: alto moreno y vestido con una capa del ejército. Cuando Poe publicó el cuento, la policía se dio cuenta de que narraba un asesinato idéntico al de la empleada de la tabaquera. Sólo cambió los nombres de los personajes y el lugar de la acción: se desarrollaba en París en lugar de en Nueva York. Poe daba detalles del crimen que no habían trascendido y que sólo estaban al alcance de quien hubiese estado allí. Pero nunca fue acusado de nada.
Eran otros tiempos, porque alguien que presumiera así en un libro de un crimen real no pasaría inadvertido. De hecho hay uno que está en la cárcel por asesinato. Se llama Krystian Bala y es el autor polaco de la novela Amok (Furia Homicida), publicada en 2003. En el libro se explica el asesinato de un hombre al que habían tensado una soga entre el lazo y sus muñecas y lo habían tirado a un río. Tres años antes, había ocurrido de verdad. Y la víctima era el amante de la que fue esposa del escritor, que apareció muerto en el río exactamente igual que Bala contó en su libro.
En Epaña ha habido escritores envueltos en crímenes de ese tipo, pero hace mucho tiempo y por motivos más prosaicos. En 1906, Juan Pedro Barcelona murió a consecuencia de las heridas que sufrió en un duelo con el también escritor Benigno Varela. Varela era un monárquico convencido y Barcelona un furibundo republicano. Sus discusiones se limitaron primero a los papeles y luego pasaron a los cafés de Zaragoza, donde vivían, y de ahí al duelo, que acabó con Barcelona muerto y Varela en la cárcel. Unos años más tarde, en 1923, el escritor bohemio Alfonso Vidal y Planas disparó al también literato Luis Antón del Olmet, que era su socio en el Teatro Eslava. Un lío de faldas estuvo detrás del crimen.
No todos los escritores negros tienen esas vidas tan oscuras, porque casi no tendría mérito novelarlas, no necesitarían imaginación. Otros grandes maestros no tuvieron esos traumas, sino trabajos que les sirvieron como inspiración. Dashiell Hammet (El halcón maltés) fue detective privado de la agencia Pinkerton. Se dedicó, sobre todo, a infiltrarse en los poderosos sindicatos norteamericanos y reventar huelgas y protestas.
Y otros grandes, como Raymond Chandler, el creador del tipo duro y misógino que luego interpretó Bogart, tenían otras debilidades. Chandler, creador de Philip Marlowe, no se hizo escritor hasta los 45 años. Antes, fue soldado, periodista, empleado de banca, ejecutivo de una petrolera… Y de algunos de sus trabajos le echaron porque acosaba sexualmente a sus compañeras, aunque suponemos que en aquel momento el acoso no estaba tipificado como tal.
Por tanto podemos afirmar que se puede tener una vida aburrida y ser escritor de novelas negras como es el caso de John Le Carré, posiblemente el mejor escritor de novelas de espías, fue un burócrata del espionaje británico. Estuvo destinado en Alemania entre 1959 y 1964, en plena guerra fría. En la vida real, Le Carré no fue un espía destacado, pero luego ha inventado a los mejores y ha explicado ese mundo como nadie. Y en España, Lorenzo Silva, uno de nuestros autores favoritos, trabajaba como abogado para una gran empresa eléctrica cuando escribió “El alquimista impaciente”, la novela que le hizo ganar el Nadal. En su vida diaria, se dedicaba a defender los intereses de la empresa frente a personas que no pagaban la luz.
Comentarios
Enviado por C.C. Buxter en junio 28, 2009 a las 04:39 PM CEST #
Enviado por MARA en julio 01, 2009 a las 08:05 PM CEST #
Queridos amigos: No sabía cómo había muerto Larsson aunque conocía la causa. Abramos desde aquí un debate ¡que casualidad! un periodista sano pero que está enfrentado con la ultraderecha a la cual ataca y denuncia sin miedo, llega un día, el ascensor está estropeado y ¿muere por subir siete pisos? ¿entonces los que suben al Micalet en Valencia, qué? ¿No es resulta un poquito raro?
Enviado por Florencia Trueba en julio 16, 2009 a las 09:21 PM CEST #
Hay un error en la descripción del caso Parker-Hulme. Las adolescentes no mataron a Honora Parker, madre de Pauline, porque se estuviera separando. Quien se estaba separando era la madre de Juliet Hulme (Anne Perry), y ella debía ser enviada a Sudafrica. Honora no permitía que Pauline viajara con Juliet, y por eso la asesinaron.
Publicar un comentario
Manuel Marlasca
En esta bitácora Manuel Marlasca y Luis Rendueles nos cuentan lo que se dejan en el tintero cada semana en su sección del mismo nombre en Julia en la onda (16:00-19:00 ONDA CERO). Un espacio para no perder detalle de la crónica negra de nuestro país y para compartir con ellos tus inquietudes.
Feeds:

Otro caso sonado fue el del escritor Michael Peterson (aunque más que novela negra escribía novela bélica), acusado y condenado a cadena perpetua por el asesinato de su mujer. Del caso se hizo una serie documental muy interesante, "El caso de la escalera", y si no recuerdo mal, Lorenzo Silva hizo la presentación de la serie para Canal Plus en España.