Mascotas
En los últimos días hemos podido leer, escuchar, ver, en los distintos medios de comunicación, que la crisis que nos rodea está siendo una causa de abandono de animales de compañía… Esta
afirmación, basada en, supongo, rigurosas encuestas, nos viene a decir
algo muy distinto a lo que el enunciado de la noticia refleja.
Si nos quedamos en la superficie, parece que la existencia de graves problemas económicos, justifica de alguna manera, la salida del animal del hogar… Si nos adentramos en el fondo de la cuestión, podríamos llegar a concluir que aquellas familias que actúan de tal forma, JAMÁS se deberían haber comprometido con ese ser vivo al que ahora muestran la puerta de salida.
No nos cansaremos de decir, proclamar a los cuatro vientos, que la tenencia responsable de una mascota pasa por ser una decisión consensuada de TODOS los miembros de la familia; una decisión que no sólo debe ser “visceral”, sino que debe estar fundamentada sobre la objetiva valoración de diversas capacidades de todos los integrantes del núcleo familiar: tiempo y recursos, principalmente… RECURSOS…
... ver entrada completaAhora, gripe porcina
El ser humano tiene, entre otros, el problema de olvidar con demasiada facilidad…
Hace poco tiempo, el pánico se producía entre la población por la gripe aviar… la gente miraba con pánico a las palomas, al canario de su vecina, a los cadáveres de la pollería, a los gorriones del parque…
Un tiempo atrás, “las vacas locas”: todos acordándonos de los antecesores de los ingleses, de su “institucional” capacidad de repartir problemas.
Pero, ¿no nos damos cuenta de que el problema de base es el mismo?
La superproducción para conseguir más alimentos, más baratos, en menos tiempo, afecta a la biología de todos los animales que se ven envueltos en esta absurda espiral de productividad consumista.
El “inteligente” ser humano fabrica piensos para animales con restos de animales, mantiene a estos seres vivos en condiciones de estabulación que permiten que aflore por doquier el estrés, la enfermedad, la mutación vírica…
Y nos sorprendemos, nos asustamos, por las “naturales” consecuencias del trato que otorgamos a los seres vivos que felizmente consumimos.
En un plazo no muy largo de tiempo, la gripe porcina estará olvidada, se habrá controlado con los fármacos y vacunas que velozmente se producirán para el control de la patología… pero, en un plazo corto, seguramente aparezca otra patología animal que afecte al humano: “la tos del pato”, como “venganza” de ese colectivo animal por la cruenta fabricación de paté, “el catarro del conejo”, hartos de ser pasto de paellas y fritangas…
El humano es el ÚNICO responsable de que estas patologías nos afecten, de que los virus muten, de que los priones estén hasta los mismísimos de nuestro mal manejo de los seres vivos y del entorno natural.
Quizás la solución no sea atajar la pandemia cuando está a punto de producirse… quizás la solución sea adecuar la producción al consumo, el manejo al respeto… pero, eso, para el humano, es mucho pedir ¿no?
Molidos a palos...
¿Qué sentirá un perro que está siendo apaleado por su propietario?
Los seres humanos intentamos comprender las sensaciones de los animales mediante una comparación de nuestras percepciones con las que pueda estar experimentando el animal (Antropomorfismo)…
Si vemos que "Toby" rechaza su pienso, pensamos: ¡¡Normal, cómo puede apetecerle a nadie esa comida tan "aburrida", tan "inexpresiva"…!!
Si vemos imágenes, o nos enteramos de que un "tarado", a golpeado hasta la extenuación a su mascota… ¿qué pensamos?... ¿o simplemente sentimos en nuestras propias carnes esos golpes?.
Un perro es un ser vivo con un sistema nervioso complejo y completo; su piel, sus músculos, están cubiertos por millones de terminaciones nerviosas que perciben el frío, el calor, la presión… Unas terminaciones nerviosas que son capaces de captar en toda su intensidad una injustificable lluvia de golpes.
Pero el animal no sóolo procesa el incomprensible ataque físico, el animal también experimenta sensaciones complejas ante esa "anómala" situación.
El perro sentirá, como poco, un tremendo desasosiego al ver que uno de sus "compañeros de grupo" le ataca sin causa alguna; el animal no entiende por qué uno de sus "familiares" le propina un brutal castigo sin mediar un conflicto territorial, un conflicto de obtención de comida, de consecución de liderazgo…
El aturdido perro, que tiene sus esquemas comportamentales muy bien definidos, estará total y absolutamente desconcertado.
Si a ese profundo desconcierto le añadimos el intenso dolor… ¿pueden imaginarse el resultado?.
Diariamente se producen actos similares, de mayor o menor intensidad, en todo el territorio nacional, actos que, hoy por hoy, no están suficientemente penados.
¿Cuánto desconcierto, desasosiego y dolor es necesario para poner fin a estas situaciones?.
Nadie es profeta en su tierra
El galgo español, nuestro “querido” galgo, ya era conocido por los romanos, aunque hemos de suponer que su llegada e implantación en la Península “Ibérica” sea muy anterior.
Estos maravillosos animales guardan una gran similitud con los perros de los faraones, con los ejemplares que fueron representados en sus tumbas del antiguo Egipto. Ante lo dicho, y ante los estudios de los especialistas en la materia, podemos concluir que, lo más posible, el galgo descienda del Verdades romano, un animal llegado a la península de mano, evidentemente, de los romanos.
El Verdades, y por tanto nuestro Galgo, procedía del Lebrel Egipcio; la principal diferencia con este antecesor es que el Galgo Español tiene las orejas semicaidas y el Lebrel Egipcio, erectas.
Existen otras hipótesis, como la que habla de que fueron los Celtas los que introdujeron al galgo en la península “ibérica” tras su conquista de las Galias (de ahí el nombre de Galgo: Canis Gallicus)
Lo que no es discutible es que la presencia del Galgo en la península es indudablemente antigua, durante la reconquista se utilizó para la caza en general y era un animal querido y protegido por múltiples legislaciones que penaban su robo o su muerte. No vendría mal un poco, solo un poco, de aquellas legislaciones hoy en día.
A partir de aquel momento el Galgo siguió trabajando en la caza, en competiciones de velocidad y desgraciadamente ha sido en demasiadas ocasiones un “simple y desechable útil”, un elemento para el disfrute.
Esta realidad que contempla al animal como un objeto de usar y tirar (incluso “colgar”), ha provocado que muchos desalmados hayan maltratado y asesinado a miles de estos animales cuando su “herramienta” no les ofrecía utilidad. Sin comentarios (por el momento).
Por desgracia, el ser humano tiene la singular capacidad de cometer el mismo error infinidad de veces, es capaz de cometer delitos y acciones aberrante, y, mucho más, si no existe una legislación que lo persiga.
Ciertos sucesos, situaciones, acontecimientos, aparecen en nuestras vidas de forma cíclica. Por desgracia, algunos de ellos, retornan a nuestras vidas con estricta puntualidad y con muy pocos cambios en sus duros matices.
Un año más, el galgo, una de las razas de las que, desafortunadamente, más se habla, y quizás de las menos conocidas, vuelve a ser un negro punto de atención informativa.
Tras 365 días y al acabar su perro “trabajo”, ciertos indeseables decidirán qué hacer con sus vidas: “ya no me sirves”, “no has rendido bien”, “no has actuado como esperábamos”, o simplemente “eres un estorbo”.
Ante estas “delicadas” posibilidades, ciertos humanos, supuestamente racionales, se plantean la “más adecuada forma” de quitarse de encima el problema. Todas estas vías tienen una cosa en común: la extrema cobardía del que lo realiza.
Unos “simplemente” dejan al animal abandonado a su suerte. Otros, “apiadándose” del animal, consideran que merecen el precio de un cartucho y se lo “administran” como despedida y cierre de la relación. Pero algunos, no pocos, como ciertos “conocedores del tema” pretenden argumentar, deciden acabar con la vida de su compañero de faena proporcionándoles un “merecido castigo”.
Estos impresentables, cobardes, delincuentes y asesinos deciden colgar a su perro del cuello, quieren que su muerte sea lenta, el perro “se ha portado mal”, no ha trabajado correctamente, no merece el precio de un cartucho descerrajado en su fiel cabeza.
Les cuelgan del pescuezo mientras el animal apoya ligeramente sus patas traseras en la misma tierra que reventó sus almohadillas para satisfacer el sangriento “hobbie” de su “amigo”.
El animal aguanta un tiempo variable en esta cruel posición hasta que se le escapan las fuerzas y muere ahorcado. Estos peligros sociales, además gozan de un “fino sentido del humor”, y denominan a esta forma de tortura: “el pianista”.
Las imágenes de estos animales vuelven puntualmente año tras año, sin que nadie tome cartas en el asunto. Estas imágenes recorren el mundo en un intento de abrir los ojos de los que deberían responsabilizarse de cortar de raíz un acto tan difícilmente calificable. Estas imágenes son una “excelente” tarjeta de visita de nuestro evolucionado, moderno, “talentoso” y europeo país, en todos los foros, webs y blogsdel mundo.
Ante el fervor patrio que me provoca tal situación y con el pecho henchido de orgullo, solo puedo decir:
¡¡VIVA ESPAÑA Y SUS TRADICIONES!!
Un mundo peculiar
Sería muy difícil definir de forma clara y concisa, en pocas palabras, el mundo que rodea a las mascotas y a todo aquello y aquellos que lo conforman…
En una sola semana podemos encontrar todo tipo de noticias, eventos, sucesos, desde lo más curioso a lo más “friki”, de lo entrañable a lo detestable…
Esta semana, por ejemplo, nos han llegado las siguientes perlas:
La estadounidense Vickie Mendenhall, se compró un sofá de segunda mano (hasta aquí, todo normal… ¿no?)… el mueble le costó 27 dólares… una vez instalado en su hogar, y mientras disfrutaba de la televisión… el sofá se movió. Tras descartar un “poltergeist”, un exceso de ingesta de bebidas alcohólicas, una mala digestión, Vickie, pudo comprobar, que el movimiento era debido a un gato que “residía” en aquel amasijo de muelles y espuma. El gato, en no muy buen estado (famélico, deshidratado…), pudo encontrar a sus propietarios iniciales por el interés de Vickie, que contó la historia del animal en los medios de comunicación.
Lo curioso, es que, tras contar esta noticia el pasado fin de semana en nuestro programa de Onda Cero (“Como el perro y el gato”), un oyente nos mandó un mail, contando que ellos alquilaron una casa en verano, y cual fue su sorpresa al abrir un armario: una gata dando a luz a unos maravillosos “enanos”… este mascoteros no pudo encontrar a los propietarios, y la gata, afortunadamente, sigue viviendo con ellos.
Una entrañable… “Hua Hua”, una perra que durante las inundaciones del año 2007 en China, y por la crecida del río Yangtzé, se quedo aislada de sus cuatro cachorros recién nacidos…
El animal nadaba un kilómetro para encontrar comida… otro para llevarla a sus cachorros y hacerles compañía durante la noche. Este animal vivía anteriormente en un buque de carga, su dueño la vendió, y al final se convirtió en un perro callejero.
Desde que se conoció la historia de esta madre ejemplar, gracias a un foro de Internet, “Hua Hua” (flor en chino), no tiene que hacer tantos esfuerzos para llevar comida a sus hijos… muchas personas, conocedoras de la historia les llevan provisiones de forma diaria.
Y la mala… que, desgraciadamente, siempre aparece…
Un individuo (por denominarlo de forma prudente) se encontraba podando sus olivos con una motosierra… le acompañaba su perro.
Una familia pasaba el fin de semana en el campo, en su finca, con su perro…
El perro de la familia se escapa y se enzarza con el perro del “talador”…
Para separar a los animales, lo único que se le ocurre al “talador” es asestar sendos cortes en el cuello al perro de la familia, con tan inadecuado utensilio…
Evidentemente, el animal, por causa de las heridas, fallece.
El “talador” ha sido condenado a dos meses de prisión, el decomiso de la motosierra y la indemnización a la familia del perro ASESINADO en la cantidad que se valore al animal.
Yo me pregunto… si en lugar de una pelea entre animales, la pelea hubiera sido entre humanos… ¿habría actuado de igual manera?
Carlos Rodríguez
Licenciado en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Rodríguez compagina la radio y la televisión con el ejercicio de su profesión en su clínica veterinaria. Este profesional se mueve con autoridad y solvencia en estos dos mundos. Es un maestro en el ejercicio de saber divulgar de forma amena y hasta divertida los conocimientos y experiencias que acumula a través de su profesión de veterinario. Miembro del Consejo de Protección Animal de la Comunidad de Madrid y colaborador de diversas entidades de defensa de los animales, ha encontrado además en los medios de comunicación una excelente tribuna, no sólo para divulgar sus conocimientos, sino para concienciar e inculcar el respeto hacia las mascotas. Ha sido presentador de programas sobre animales en Tele 5, Antena 3, TVE y Telemadrid, así como colaborador en múltiples secciones de diversos formatos televisivos. En ONDA CERO ha dirigido y presentado también “Ládrame mucho” (temporadas 2000 a 2004), que fue un buen precedente del actual espacio: “Como el perro y el gato”. Además, ha publicado media docena de libros sobre animales de compañía y sus trabajos e investigaciones han merecido el reconocimiento de la Real Sociedad Canina de España.
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