Este mes la edición española de la revista Vanity Fair nos da a conocer un poco más la personalidad de la princesa alemana gracias al testimonio de su ex marido, de sus amigos y enemigos. ¿Quién es Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la mujer de la que todo el mundo habla? ¿A que se dedica realmente? ¿Es cierto que ha terminado la relación con el rey y se ha trasladado a Montecarlo para frenar la polémica creada?
De ascendencia sueca, Corinna Larsen nació en Fráncfort en 1965. Tras finalizar sus estudios en la Webstter University de Ginebra, se trasladó a París donde conoció a su primer marido el empresario estadounidense Philip Adkins, con quien tiene una hija de 20 años, Natasha. En el 2000 se casó con el príncipe alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein, de quien se divorció en 2005, tiene un hijo de diez años, y de quién ha tomado el apellido por el que es conocida actualmente.
Corinna, protagonista de la portada de 'Vanity Fair' | Foto: Vanity FairAnalizando la revista, ¿En la foto de la portada, no os recuerda Corinna físicamente a Eva Sannum pero con más botox? Es un primer plano sonriente tomado en las carreras de Ascot en 2004 donde lleva un abrigo blanco estampado con flores rojas que no me gusta nada, al igual que ese floripondio que se ha encasquetado en la cabeza a modo de tocado, que es feo, no, lo siguiente.
Siguiendo con el reportaje, sus enemigos dicen de ella que es ambiciosa y que ha conseguido lo que quería, un primer marido rico que la hiciera millonaria y un segundo que le diera un título. Tampoco hablan bien de ella en algunos círculos de Madrid ni entre el servicio de seguridad que dicen que la rodea. Para su ex suegra la condesa Gabrielle de Schönborn-Wiesentheides, no es más que “cazafortunas” y confiesa que respiró aliviada cuando Corinna decidió pedir el divorcio a su hijo Casimir para trasladarse a España.
Y como no todo son opiniones negativas, sus amigos dicen de ella que es divertida, lista y atractiva, que trabaja para altos cargos y diplomáticos pero que jamás le preguntan por su trabajo porque es muy confidencial. Quizás la declaración más reveladora y la que puede traer más polémica es la que hace la diseñadora Bonnie Young: "Lleva viajando con el rey desde hace ya bastantes años. Es una especie de asesora".
Las palabras “consejera estratégica”, “intermediaria” o “asesora” me parecen peores que presentarla como “amiga” del Rey. Esos intentos de lavados de imagen, son hasta cierto punto peligrosos porque para ensalzar a una persona para no dejarla mal de cara a la opinión pública, a la otra le dejan a los pies de los caballos y lo que es peor, a la Institución bajo sospecha.
¿Qué dicen de ellas su amigos y enemigos?