Llevábamos muchísimo tiempo esperando y, por fin, ¡hemos visto el aterrizaje de Raf Simons en Christian Dior! Un desfile súper femenino y elegante en el que ‘el belga’ ha rendido un especial tributo al New Look que popularizó Monsier Dior en el año 1950 (que para quien no lo sepa –que me extraña- es el calificativo que se le domina a todo outfit en el que se mezclan las cinturas estrechas con falda larga y ancha).
Al contrario que John Galliano, cuyo lema era el barroquismo siempre on fire, Raf Simons ha presentado una colección minimalista, con algún que otro detalle deluxe en los estampados y tejidos, dominada por la tendencia mono-color (aunque había algún que otro estampado), los vestidos a media pierna, el famoso mix que va a ser la tendencia del próximo otoño formado por mini-dress + pantalón, faldas campana… Una absoluta oda a la verdadera esencia de Dior pero traducida a los cánones de la moda del siglo XXI.
De todas las prendas que componen la colección, me quedo con los vestidos ‘dúo de tejidos’ (uno por delante muy distinto al que forma la parte de detrás) los homenajes al New Look en todas sus versiones, los abrigos, las faldas globo XXL y algún que otro outfit de falda con pantalón. Lo que menos me ha gustado: los vestidos largos (odio el raso), en especial el amarillo (me recuerdan mucho a los presentados por María Escoté en la pasada edición de Cibeles, pero mal hechos, vamos que los de María me encantan y los de Raf para Dior me horrorizan) y tampoco me ha gustado el look formado por top con ‘cola’ y pantalón, ¡muy pero que muy Olsen y nada Dior!
Aunque, por lo general, la colección me parece impecable. Le doy mi enhorabuena a Raf porque ha sabido transmitir, perfectamente, en este desfile que Christian Dior es mucho más que ostentación y que el lujo no está, para nada, relacionado con el más es más. Como decía @doublecloth en su Twitter: “Me ha gustado @Dior Simplicidad que no es tal y tejidos espectaculares. Tal vez debamos empezar a replantearnos que es el lujo en realidad”.
Valoración de la colección: un 8’5.