Siempre digo que al igual que cualquier persona tiene que estudiar X años para obtener una licenciatura o ser alguien en la vida, una modelo tiene que ser delgada. Pero ojo, entendiendo delgada por una mujer sin grasa, de aspecto saludable y, por qué no, con curvas. Ahora bien, ese aspecto de niña desnutrida como el de Julia Schneider no lo concibo en un mundo donde la mejor arma es la estética. Y no, un saco de huesos no es para nada estético.
Es cierto que a veces tengo ciertos gustos que pueden estar bastante relacionados con el fenómeno skeleton girl. Como por ejemplo, Mary Kate Olsen. Ella me gusta sí, pero no porque esté delgada. De hecho ni me he preocupado en saber cuánto pesa. Lo que me llama la atención de esta twin es su estilo, manera de concebir la moda, su influencia en diseñadores como Lagerfeld…
El problema viene cuando en vez de fijarnos en la ropa o look de una celebrity o modelo nuestros ojos se ven totalmente atraídos por los brazos y piernas huesudas. ¿Un ejemplo? Keira Knightley. Antes lucía espantosa. Era extremadamente delgada. Tanto que Chanel estuvo a punto de despedirla como imagen de uno de sus perfumes. Muchos dicen que la actriz se avergonzaba de su aspecto. Pero, de un tiempo hasta ahora, Keira, que sigue estando delgada, luce una figura más saludable y agradable a la vista.
Kim Kardashian, Beyoncé, Penélope Cruz o modelos como Lara Stone… ¿qué será ahora del curvy team? ¿Seguirán influenciando a las jóvenes con su lema ‘la curva es bella’? Parece ser que los diseñadores, o mejor dicho, las agencias de modelos vuelven a buscar chicas esqueléticas y se olvidan de aquellas con caderas, piernas de yegua y brazos turgentes. Sí, amigos, la moda es así, efímera y las skeleton girls vuelven a la carga demostrando que sus huesos sobre una pasarela valen millones.
Adiós curvas, llegan las skeleton