En Hispania casi todo se hace '¡Por Roma!', con permiso de los hispanos. Voy a hacer una foto, '¡Por Roma!', voy a comer, '¡Por Roma!', voy al baño, '¡Por Roma!', me voy a dormir, '¡Por Roma!'. En toda serie suele haber algún diálogo que triunfa entre el equipo, y en nuestro caso ha caído simpático este grito con pronunciación engolada tan bien interpretado por un Jesús Olmedo nacido para ser Marco. "¿Qué voy a hacer después de esto?", bromea con frecuencia. Los guionistas escriben muchas páginas, muchísimas, y lo hacen a un ritmo de susto. De unas cosas estarán más orgullosos y de otras menos, pero estoy convencido de que ninguno de ellos era consciente de que el que proponía incluir esa cola después de los diálogos de Marco estaba escribiendo la frase de la serie. '¡Por Roma!'. Sin más. Tan sencilla, tan modesta.
Tanto "¡Por Roma!" insistió Jesús Olmedo, que acabamos yendo allí a rodar Imperium. A los estudios Cinecittà, qué barbaridad. Como Rossellini, de Sica y Fellini. Como Quo Vadis y Ben Hur. Como Gangs of New York y La Pasión de Cristo. Como todos ellos, pero un poco distinto. ¡Ahí vienen los de la tele! Y fuimos, muy discretos, muy modestos, pero muy felices y muy orgullosos de poder grabar esta serie en unos decorados tan alucinantes. La historia de los lugares la hacen las personas que los habitan, y nosotros ya somos una migajita pequeñita de la historia de Cinecittà. Gracias a Imperium, una tropa de españoles ¡por Roma!.