Montignac... tú sí que vales
Le han puesto verde, no le toman en serio, dicen que su método tiene efectos secundarios... Todo el mundo, especialmente médicos y nutricionistas, se meten con él y sin embargo, el sistema de Michel Montignac funciona y sigue vendiendo libros como churros desde que en 1987 publicase ¿Cómo adelgazar en comidas de negocios?
¿El secreto? Plantarle cara a los hidratos de carbono, protagonistas, junto con las grasas, de los odios y temores de los adictos a las dietas.
Aunque los americanos se empeñen en hacernos ver en sus pirámides alimenticias -que nosotros exportamos a pies juntillas- que los carbohidratos son la base indiscutible de una buena alimentación, algunos expertos consideran que eso es cierto pero con puntualizaciones.
... ver entrada completaLa Antidieta es una dieta
El lunes decidí unirme a las hordas de pobres mortales dispuestos a poner a prueba su cuerpo y su mente con la 'operación bikini'. Ya sé que yo mismo desechaba la posibilidad hace dos semanas, pero una amiga me recomendó una dieta que desconocía y no me pude resistir convertirme en cobaya y probarla en mis propias carnes, nunca mejor dicho.
Así se llama: Antidieta. Divulgada en Estados Unidos por Harvey y Marilyn Diamond en los años 80, se puede incluir dentro de ese grupo heterogéneo que llamamos dietas disociadas. Para los profanos, la disociación se fundamenta en la existencia de grupos de alimentos que no se pueden combinar porque entorpecemos el proceso de digestión: ni asimilamos todos los nutrientes ni eliminamos las toxinas que nos hacen engordar, como las grasas.
Desconozco el fundamento científico de este sistema, porque no soy médico, pero el caso es que la disociación está bastante extendida entre los obsesionados con el peso y la comida entre los que me encuentro. Famosos regímenes como los de Montignac o Atkins prohíben mezclar en un mismo plato hidratos de carbono (arroz, patatas, pasta, legumbre, cereales, pan) con proteínas (carne, pescado, huevo, lácteos).
... ver entrada completa
