El misterioso tonalín
El tonalín, respondiendo a una querida lectora de este blog, no
es ningún nutriente. No sirve para enriquecer la alimentación, sino,
supuestamente, para adelgazar. Por lo tanto, los lácteos que contienen
este ingrediente (patentado y de uso reservado) no pueden considerarse
alimentos funcionales.Y mucho menos cuando la efectividad del componente está en entredicho. Porque no sabemos si realmente funciona.
El tonalín, a pesar de ser una marca registrada –en España se puede conseguir en forma de lácteos y también en píldoras en la farmacia-, no es más que un compuesto procedente de un ácido graso. Se trata del ácido linoleico conjugado, que se obtiene de un proceso industrial a partir del aceite de girasol. ... ver entrada completa
Palabros dietéticos: los alimentos funcionales
La verdad es que últimamente parece que hay que hacer un doctorado para ir a la compra: L Casei, omega 3, bífidus, prebiótico, carnitina…
Son nombres que nos suenan mucho, de la publicidad y de verlos impresos
en los envases de los productos del supermercado, pero que a veces no
sabemos ni lo que significan.
Y en parte de eso se aprovecha la industria alimentaria. Todo lo
que suena a sano, o lo parece al menos, para nosotros es como si lo
fuera. Son los productos enriquecidos o, como se conocen en argot dietético, los alimentos funcionales.
Dame pan y llámame lo que quieras
Sin duda, si hay un alimento demonizado y denostado por todos aquellos
que se embarcan en la terrorífica operación bikini, ése es el pan.
El hidrato de carbono suele ser la bestia negra de las dietas,
especialmente de las milagro, ésas que garantizan una pérdida de peso
rápida a corto plazo, pero que en general provocan desajustes y
garantizan el temido efecto rebote.Pues bien, señoras y señores, ahí va la frase lapidaria de la semana: puedes adelgazar comiendo pan. Sí, sí, sin trampa ni cartón. Claro está, sólo funciona si nos ajustamos a unos cánones equilibrados y eligiendo bien el tipo de pan que vamos a incluir en la dieta.... ver entrada completa
La Antidieta es una dieta
El lunes decidí unirme a las hordas de pobres mortales dispuestos a poner a prueba su cuerpo y su mente con la 'operación bikini'. Ya sé que yo mismo desechaba la posibilidad hace dos semanas, pero una amiga me recomendó una dieta que desconocía y no me pude resistir convertirme en cobaya y probarla en mis propias carnes, nunca mejor dicho.
Así se llama: Antidieta. Divulgada en Estados Unidos por Harvey y Marilyn Diamond en los años 80, se puede incluir dentro de ese grupo heterogéneo que llamamos dietas disociadas. Para los profanos, la disociación se fundamenta en la existencia de grupos de alimentos que no se pueden combinar porque entorpecemos el proceso de digestión: ni asimilamos todos los nutrientes ni eliminamos las toxinas que nos hacen engordar, como las grasas.
Desconozco el fundamento científico de este sistema, porque no soy médico, pero el caso es que la disociación está bastante extendida entre los obsesionados con el peso y la comida entre los que me encuentro. Famosos regímenes como los de Montignac o Atkins prohíben mezclar en un mismo plato hidratos de carbono (arroz, patatas, pasta, legumbre, cereales, pan) con proteínas (carne, pescado, huevo, lácteos).
... ver entrada completaDi NO a la operación bikini

Tenemos el verano encima y algunos nos ha pillado todavía con el mazapán en la muela. Siempre hay personas previsoras que se ponen "a plan" nada más terminar las Navidades, sin embargo, la mayoría esperamos a digerir las torrijas antes de plantearnos la nueva dieta rocambolesca que nos ayude a lucir con orgullo palmito en la playa.
La conocidísima operación bikini nos lleva a todos por estas fechas a apuntarnos a gimnasios, comprar libros y revistas con regímenes de dudosa confianza y a ingerir piña y alcachofas como nunca en nuestra vida. Ninguno de nosotros nos merecemos este pequeño rito infernal que prolonga la agonía hasta bien entrado el mes de julio.
Por eso, hoy quiero decir ¡No! a la operación en virtud de un cambio de hábitos mucho más sano y que evite el temido efecto yo-yo. Ahí va la obviedad del día: comer bien, adelgaza. No es que adelgace del todo, pero sí que nos ayuda a mantener un peso sano y equilibrado. Por eso, os propongo diez reglas básicas, facilitas y totalmente contrarias al espartanismo de la operación bikini para que eso de estar bien y sano sea la constante del año y no sólo de la primavera:
... ver entrada completaVerdades y mentiras nutricionales
Cuántas veces habremos escuchado que la cerveza engorda, que el café deshidrata, que comer huevos crudos es bueno para hacer deporte, que después de la leche, nada eches... Hay muchas creencias populares y leyendas urbanas sobre la alimentación que me encantaría desmontar para ustedes.
El café deshidrata. Vale, todo el mundo sabe que, después de un café, apetece mucho un vaso de agua, pero también pasa lo mismo cuando te comes un sobao, y no por eso decimos que los sobaos deshidratan. Recientes estudios han demostrado que, no sólo no deshidrata, sino que, en su justa medida, es ideal para activar el organismo tras un sueño reparador y que sus efectos negativos sobre la salud cardiovascular son mucho menores de lo que nos habían dicho. ¡Qué manía con asustarnos por todo!
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