¿Asiática? Sí ¿China? De vez en cuando
Me encanta la comida asiática, lo confieso. Vietnamita,
japonesa, china, tailandesa... Da igual: el caso es usar los palillos y
que no falten algunos de mis ingredientes favoritos: arroz, wasabi,
gambas, soja, algas, jengibre, setas shiitake, bambú...Desde luego, no soy ningún experto en este tipo de cocina, pero está científicamente demostrado que es una de las más sanas del mundo. Los asiáticos son longevos, en general, saludables, y la mayoría no parecen afectados por la obesidad o cardiopatías, las mayores lacras de la sociedad occidental.
La dieta asiática es rica en verduras y hortalizas (con alto contenido en fibra, vitaminas, minerales, por no hablar de las deliciosas y saludables algas), pescados y mariscos (ligeros y excelentes fuentes de proteínas), y especias (sanísimos potenciadores de sabor).... ver entrada completa
Si no dice qué aceite lleva, no lo compres
Tú y yo lo sabíamos. Lo que hablábamos aquí hace unas semanas, del peligro de lo que esconden las llamadas grasas vegetales -así, sin especificar-, lo confirmaba hace unos días la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), que denunciaba en un estudio que más de la mitad de los alimentos envasados contienen grasas poco saludables para la salud (es decir, saturadas) y, lo que es peor, que sólo el 20% de los productos informan de ello en sus etiquetas.
Especial atención, como ya dijimos, hay que poner en galletas, bollería industrial, patatas fritas, salsas y aperitivos,
todos ellos, alimentos muy frecuentes en nuestra despensa y muy
recurrentes a la hora de matar el gusanillo en la oficina.
La reina de
la grasa es la patata frita: las bolsas de este delicioso tentempié
suelen acumular de media un 34% de grasa.
Las misteriosas grasas vegetales
Frase lapidaria: la falta de tiempo es una de las causas principales de los problemas alimenticios de nuestros días. Y no es por echar balones fuera. Largas jornadas laborales, cursos y clases, labores domésticas, cuidar de la familia, recados y compras, y los siempre recurrentes compromisos sociales muchas veces obligan a desayunar en el curro, comer de menú y cenar cualquier cosa. Vamos, "el ABC de la dieta moderna".
Hoy nos centramos en los alimentos precocinados y los productos envasados, que a menudo nos salvan de la inanición tras una larga y estresante jornada laboral, pero que también son culpables de los malos hábitos dietéticos de la mayor parte de la población. Ya sabes que optar por los productos frescos y cocinar tú los alimentos siempre será más sano y equilibrado que dejar que otros lo hagan por nosotros.
Por eso, cuando vayamos al supermercado, que siempre nos tienta con deliciosas y sugerentes ofertas, hemos de estar alerta y leer con cuidado la composición de los alimentos manufacturados. Y especialmente averiguar qué se esconde bajo ese ambiguo ingrediente llamado grasa vegetal.
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