Una de tapas 'light'
Cuando estás cuidándote, comiendo sano y equilibrado, la prueba de fuego son las reuniones sociales. Una cena de familia, una comida con amigos de ésas de café torero o una merendola a la antigua usanza puede acabar con la voluntad de cualquiera. ¡Por no hablar de irse de cañas y tapas!
Esta costumbre tan cañí no sólo es compatible con muchísimas dietas, si no que, además, puede adaptarse a una alimentación saludable sabiendo elegir bien y controlando las cantidades en todo momento.
Para empezar: puedes tomar cañas. ¡Sí! Pero no todo el barril de cerveza. Lo recomendable sería no pasar de tres, aunque si optas por la sin, muchísimo mejor. Además, ahora en el mercado existen muchas cervezas bajas en calorías que, más o menos, dan el pego.
En cuanto a las tapas, están prohibidísimas las croquetas, las patatas bravas o alioli, los chopitos o los calamares rebozados, la oreja, la empanada, el queso... En resumen, todo aquello que chorree grasa, tenga salsas, esté frito o sea rico en grasas animales saturadas.
Sin embargo, existenh infinidad de raciones y especialidades que puedes pedir sin preocuparte demasiado por tu línea. Sólo hay que elegir con un poco de sentido común. Boquerones en vinagre, lacón a la gallega, mejillones a la vinagreta o al vapor, sepia a la plancha, jamón o lomo bien curado, los revueltos, las setas, una parrillada de verduras o el pulpo a feira son buenas opciones, deliciosas y sanas, para disfrutar del tapeo sin complejos. Tampoco hemos de descartar las ensaladas, ya que en la mayoría de establecimientos las incluyen en sus cartas en variedad y calidad.
Eso sí: ¡cuidado con el aceite! ¡No os paséis!
¡Feliz fin de semana de tapeo!


Pero claro... ¿A quién le gusta tanto lo segundo como para dejar escapar el primer grupo de tapas? ¿Quién a la tercera cerveza deja de beberlas, si empezaban a ser graciosas? No puede ser...