01:17 jun 01, 2008 | cebolla | General

Si no dice qué aceite lleva, no lo compres

Tú y yo lo sabíamos. Lo que hablábamos aquí hace unas semanas, del peligro de lo que esconden las llamadas grasas vegetales -así, sin especificar-, lo confirmaba hace unos días la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), que denunciaba en un estudio que más de la mitad de los alimentos envasados contienen grasas poco saludables para la salud (es decir, saturadas) y, lo que es peor, que sólo el 20% de los productos informan de ello en sus etiquetas.

Especial atención, como ya dijimos, hay que poner en galletas, bollería industrial, patatas fritas, salsas y aperitivos, todos ellos, alimentos muy frecuentes en nuestra despensa y muy recurrentes a la hora de matar el gusanillo en la oficina. La reina de la grasa es la patata frita: las bolsas de este delicioso tentempié suelen acumular de media un 34% de grasa.

¿Qué se esconde tras el genérico grasa vegetal? No sólo las hidrogenadas o trans, que son aceites vegetales sometidos a un proceso industrial que sirven para dar textura, untuosidad y conservar bollos y panes industriales fundamentalmente. Tras el proceso, los aceites se convierten en saturados. También encontramos otras grasas vegetales como la de coco, palma o palmiste,  procedentes de plantas tropicales, que también son saturadas.

Las grasas, en exceso, siempre nos harán engordar. Sin embargo, todos los aceites no son iguales. Los insaturados (ya sean poliinsaturados como los aceites de semillas, o los monoinsaturados, como el aceite de oliva) cuidan nuestra salud porque nos ayudan a controlar el colesterol y la tensión arterial.

Sin embargo, la grasa saturada (la procedente de los animales y la vegetal hidrogenada o de coco, palma o palmiste), si no se consume, se acumula en las paredes de nuestras arterias provocando enfermedades coronarias y cardiopatías muy graves.

Otro detalle importante: la OCU denuncia que la legislación permite a la industria alimentaria omitir este crucial detalle para la salud. En resumen: que en unas galletas podemos ingerir cualquier tipo de grasa, perjudicial o no, con tal de que sea comestible.

Ante la falta de una normativa que nos proteja de los abusos, lo único que podemos hacer los consumidores es premiar a las marcas que utilizan aceites saludables y que, además, lo especifican en su etiquetado. La norma debería ser nunca comprar alimentos envasados que no especifiquen con qué tipo de grasas se elaboran. Nuestra salud nos lo agradecerá.
 

PARTICIPA | Comentarios[1]

Comentarios

Enviado por moralina en junio 03, 2008 a las 11:12 AM CEST #

cuánta razón! pero como comentabas en otro post, muchísimas marcas esconden grasas perjudiciales (palma por ejemplo) en el genérico de "grasas vegetales" y así no hay quien sepa qué estamos comiendo. y encima, con lo de "vegetales" parecen sanas y todo!

 

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Dietas milagro, consejos para adelgazar o verdades y mentiras del mundo de la nutrición. Mamá dijo que con la comida no se juega, pero aquí vamos a diseccionar lo que nos comemos.

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