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Sección de Salud
BENEFICIOS DEL CONSUMO DE TOMATE

¡Aquí hay tomate!

El tomate es un alimento básico en la dieta Mediterránea y no debe faltar en nuestro menú. Además ofrece multitud de presentaciones culinarias, por lo que no hay excusa para no incluirlo en nuestra alimentación de forma habitual, más aún si leéis detenidamente sus propiedades.

Tomate Raf Tomate Raf | Foto: antena3.com

Javier Martínez  |  Madrid  | Actualizado el 29/11/2011 a las 14:39 horas

Su valor calórico es muy bajo, sólo aporta 17 Kilocalorías por cada 100 gr de alimento (un tomate mediano no nos aportará más de 30 Kilocalorías). Pero lo que realmente importa es que el tomate esconde en sus tejidos una larga lista de sustancias que le confieren numerosas propiedades saludables, que ayudan a nuestro organismo a mantener sus funciones vitales y nos protegen de numerosas enfermedades.

Nos aporta: Vitaminas y más importante, carotenoides, como la provitamina A, sustancia que nuestro organismo es capaz de transformar en vitamina A, así como vitamina C y también algunas del grupo B. En cuanto a los minerales, también posee una buena colección, en especial hierro, potasio (si practicas algún deporte se requiere un aporte diario elevado), fósforo, calcio, manganeso, magnesio, cobre, zinc y sodio. Sustancias “depurativas”, que favorecen también la depuración de productos tóxicos e impide la acumulación de metales pesados, como el plomo, que ingerimos de forma excesiva debido a la contaminación. 

¿Qué variedad de tomate es más aconsejable?
Hay diferentes tipos de tomate: redondo, pera, cherry, en rama y de Montserrat, entre otros, pero, a grandes rasgos, todas estas variedades comparten las mismas propiedades nutritivas, por lo que lo que si tenemos que fijarnos es en que estén frescos e intactos. La mejor elección, ni muy verdes ni muy maduros.

A la hora de comprar tomates nos decantaremos por los más frescos, con la piel lisa y sin manchas, suaves al tacto y que no están ni blandos ni abollados. Los tomates al madurar van perdiendo su color verdoso para dejar paso al licopeno y otras sustancias colorantes.

Los tomates verdes poseen una sustancia, la solanina, que es tóxica, y por tanto debe esperarse a que maduren y adquieran tonalidad roja. Por el contrario, si los compramos muy maduros perderán rápido sus propiedades, tanto sensoriales como nutritivas. Si queremos que los tomates maduros nos duren más hay que colocarlos boca abajo y separados unos de otros. Antes de consumirlos, os recomiendo lavarlos con abundante agua. En la nevera pueden conservarse en buen estado de 6 a 8 días si se guardan enteros y un máximo de dos días en zumo o triturado. Más allá de estos días, el tomate pierde algunas de sus propiedades, sobre todo a nivel de vitaminas y antioxidantes.

El licopeno, un lujo al alcance de todos gracias al tomate
Merecen una mención especial los antioxidantes de tomate, como el licopeno, que no es una vitamina. Esta sustancia de "moda" es una de las  responsables del color rojo del tomate, se añade como suplemento a numerosos alimentos y se vende incluso en cápsulas. En la dieta mediterránea, más del 80% de la ingesta de licopeno proviene del tomate y de sus derivados. Otros alimentos ricos son la sandía, el pomelo y las uvas rosadas, que no son tan abundantes en nuestra dieta o son de temporada como la sandía.

¿Para qué sirve el licopeno?
En primer lugar, es uno de los antioxidantes naturales más potentes que se conocen. En segundo, la ingesta elevada de licopeno se asocia a una disminución del riesgo de padecer arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares. Disminuye el colesterol LDL o "malo" y aumenta el HDL o "bueno". En tercer lugar, además de luchar contra el cáncer de estómago, vejiga, pulmón, próstata, colon, mama, esófago y páncreas también nos previene del envejecimiento al luchar contra los radicales libres. En cuarto, refuerza nuestro sistema inmunológico, y ; por último, disminuye la presión arterial en pacientes con hipertensión "leve".

¿Cómo debemos cocinar el tomate para aprovechar sus beneficios?
La cantidad de licopeno presente depende del tipo de tomate, del grado de madurez y sobre todo de los procesos de transformación a los que son sometidos los tomates durante su manufacturación y cocinado. Para que absorbamos mejor el licopeno en nuestro intestino y su disponibilidad para nuestro organismo sea mayor debemos seguir una serie de pautas:

¡Cocínalo! A pesar de la creencia popular, la cocción de algunos alimentos como el tomate afecta de forma positiva al aprovechamiento de algunas sustancias protectoras como el licopeno. El cocinado del tomate no destruye el licopeno, sino que éste se transforma en otra sustancia aún más activa, con las propiedades del licopeno natural pero más "biodisponible" (utilizable por nuestro organismo).

¡Tritúralo! Al triturar los tomates rompemos las membranas celulares del tomate y “liberamos” el licopeno para que ejerza su efecto beneficioso. Sucede al preparar gazpacho, pipirrana, pizza o cuando rallamos tomate para prepararnos un pan con tomate.

¡Mézclalo con aceite de oliva virgen extra! Está demostrado que si combinamos grasas (mejor saludables) con licopeno, éste se diluye en las mismas y es más eficiente su absorción y transporte a la sangre. He aquí otra razón más para desayunar pan con aceite de oliva virgen y tomate.

En resumen: si calentamos, trituramos y mezclamos el tomate con grasas saludables aprovecharemos mejor el licopeno, lo cual nos prevendrá de diversas enfermedades de una forma natural y sana, sin tener que recurrir a suplementos.

¿Con qué frecuencia debemos comerlo?
Los estudios científicos recomiendan, al menos, el consumo de una o dos raciones diarias de licopeno, lo más habitual es hacerlo mediante el consumo de tomate y sus derivados. Una sugerente presentación culinaria es mediante el gazpacho o el salmorejo, platos sanos y equilibrados, los cuales os aconsejo consumir de forma habitual durante todo el año y no “castigarlo” hasta la época estival. Otra buena opción es el zumo de tomate o la salsa de tomate.

El que haya muchas pruebas que muestran que el licopeno contenido en nuestra dieta es beneficioso para nuestra salud, no quiere decir, que si lo ingerimos de forma aislada en forma de pastillas o cápsulas, vaya a mejorar nuestra salud o podamos evitar ciertas enfermedades. Todavía habría que realizar muchos estudios antes de poder hacer recomendaciones para consumirlo aisladamente como suplemento dietético. Os animo a todos a incrementar el consumo de licopeno de forma natural, a través de verduras, frutas y hortalizas y en particular del tomate, que debería tomarse diariamente dado importante papel en la prevención de las enfermedades más graves que afectan a nuestra sociedad y en las que la alimentación juega un rol fundamental.

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Javier Martínez

Javier Martínez López, Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y especialista en nutrición clínica y deportiva y entrenador personal. Creador del sistema de coaching nutricional y deportivo Equidieta. Me encanta la nutrición, no puedo vivir sin el deporte y disfruto cocinando de forma saludable. Mi pasión: demostrar a todos que desde los más pequeños seguidores de "El Estirón" hasta los más mayores pueden mejorar mucho su calidad de vida con unos buenos hábitos de nutrición y actividad física, además de prevenir males futuros.

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