Sin duda Singapur es uno de mis Grandes Premios preferidos. Es diferente a cualquier otro del calendario. El hecho de ser una carrera nocturna lo cambia absolutamente todo. La ciudad y el paddock se transforman por completo. Todos estamos en 'modo noche' y los pilotos están más sociables que en cualquier otra carrera. Pero hay otras muchas razones por las que este Gran Premio es especial:
Es una carrera urbana y los hoteles están todos alrededor del circuito. El hecho de poder ir caminando al paddock sin estar tan sujeta a horarios estrictos como en otros Grandes Premios no tiene precio. Y eso a pesar de tener que caminar bajo 35 grados y una humedad del 90% (a mí ya saben que me encanta el calor ;-).
Que la jornada de trabajo empiece por la tarde te permite ir un rato a la piscina o al gimnasio y sentirte un poco como de vacaciones. Sensación que se incrementa porque la calidad hotelera en Singapur es excelente y es realmente difícil encontrar un hotel que no sea como un 5 estrellas en España.
A pesar de las altas temperaturas, que no se te olvide algo de abrigo porque madre mía, los aires acondicionados aquí son el gran enemigo. Hay que tener mucho cuidado con las gripes e incluso pulmonías. Y a parte del jersey, un paraguas o un chubasquero tampoco están de más. Suele diluviar una media hora cada día. Normalmente le gusta hacerlo al mediodía, pero nunca se sabe.
Al llevar una vida nocturna, a los pilotos les dicen que sigan haciendo el horario europeo en cuanto a las comidas. Es decir, desayunar cuando se levantan (al mediodía), comer en torno a las 19:00-20:00 y cenar allá por las 2 de la madrugada. Yo lo siento, pero a mí me es imposible. Cuando me levanto me como un plato de spaguetti o lo que sea, y ceno a la hora de cenar singapurense (21:00 o 22:00). Quizás es el único jet lag que siento al llegar (el alimenticio). Pero al volver a España es mucho peor. Después de una semana viviendo de noche, volver a la normalidad, al horario diurno, me cuesta.
A Singapur hay que ir con ganas de vivir la ciudad porque el ambiente es increíble y además se organizan múltiples actividades paralelas. Como el F1 Rock, un fin de semana de conciertos gratuitos para todos los que tengan entradas para los 3 días y que este año cuenta con las actuaciones de Maroon 5 el sábado y Katy Perry el domingo. No está mal, ¿no? Y por supuesto, no hay que dejar de subir a la gigantesca noria que está a los pies del paddock. No es muy cara y las vistas del circuito y la ciudad son alucinantes, sobre todo si llegas la puesta de sol. Empiezas a ver cómo se iluminan las calles por las que pasarán los F1 y es brutal.
Podría seguir enumerando miles de razones por las que me encanta Singapur, pero tengo que coger un avión para ir a disfrutar de la ciudad y del Gran Premio. ¡Qué ganas! Nos vemos en uno de los mejores Grandes Premios del año.