Una hora de maquillaje y peluquería, paso por estilismo para ponerme un vestido monísimo de la muerte pero traicionero, y salida al ruedo. Me encuentro con un plató espectacular decorado con dos coches de F1, un HRT y un Ferrari, suelo a cuadros y taburetes a juego. Y recibiéndonos, decenas de fotógrafos con sus cámaras preparadas para disparar.
El equipo de la F1 | Foto: antena3.comQuizás sea el momento soñado para muchos de vosotros, pero no para mí. Yo tengo pesadillas porque lamentablemente no nací para ser modelo. “Mira aquí” te gritan mil voces y no sabes a dónde mirar. “Nira sonríe” y yo lo hago, pero me sale una sonrisa postiza q no la arregla ni el mejor Photoshop del mundo. Intento poner postura de modelo con brazos en jarra, mirada insinuante y cadera doblada. Pero lo dicho, que no es lo mío. Así que pido perdón a todos los fotógrafos de España.
Segundo momento incómodo: ronda de entrevistas. Normalmente soy yo la que hago las preguntas y por unos momentos me pongo en la piel de mis pilotos. Además, me enrollo como una persiana, me escucho y pienso “sintetiza”, pero no lo puedo evitar, me gusta hablar, a veces demasiado. Conclusión: prefiero preguntar.
La Fórmula 1 en Antena3 | Foto: antena3.comY tercer momento ‘complicado’: presentación oficial ante los medios. Me señalan mi asiento y es una banqueta justo detrás de Antonio, Marc y Pedro. Me voy a sentar y mi vestido monísimo de la muerte se convierte en una trampa. Trepa sobre mis caderas e intento controlarlo. Solución, manos sobre las piernas y quedarme quieta como un maniquí. Cuando termina el acto me voy a bajar del taburete y se me han dormido las piernas. Intento que no se note, pero parezco Chiquito de la Calzada… Afortunadamente, sólo dura unos segundos. El acto ha terminado.
Respiro porque mejor o peor, he pasado la prueba y hemos arrancado motores. La próxima parada ya es en mi hábitat natural, el circuito de Albert Park, en Melbourne. Ahí volveré a sentirme como pez en el agua.
Nira posa con el Ferrari