ESPECIAL F1
Los blogs de Fórmula 1
Sinceramente no ha sido una gran semana. Y por supuesto no hablo en términos deportivos porque el segundo puesto de Alonso lo hubiese firmado antes de ir a Inglaterra. Ha sido una semana... desagradable. Quizás sea ésa la palabra. O gris.
Han sido días agotadores, de muchísimo curro y compromisos varios que me han impedido sentarme a escribir en este blog. Ahora, que ya todo ha acabado, tengo tiempo para descansar, digerir y reflexionar. Voy en el AVE rumbo Madrid y el paisaje acompaña mis pensamientos.
Hoy he llegado a la tele con una vitalidad desbordante. Para empezar porque este fin de semana corremos en casa, Valencia, y eso siempre es especial. Pero, además, llego cargada de energías después de haber pasado unos días en el Canadá con el que siempre he soñado... ése de montañas, bosques, lagos, osos, ciervos, ardillas... Sí, por fin he hecho ese viaje que el año pasado tuve que suspender a última hora.
Mi reconciliación con Montreal está en marcha. Por ahora, todo lo que me ha pasado es positivo. Bueno, excepto las pesadillas que me asedian por la noche desde que llegué a esta ciudad.
Cuando leáis esto, yo estaré volando rumbo Canadá. Cuando ha sonado el despertador a las 4 de la mañana no me lo podía creer. No podía abrir los ojos. Con un vuelo a las 6:35 de la mañana sabía que tenía que haberme acostado pronto, pero fue imposible, como siempre.
Os prometí un post sobre el glamour de Mónaco y aquí está. Sé que llega con un día de retraso, pero es que ayer no podía con mi alma.
Desde que empecé a escribir este blog, estaba deseando que llegara este día. Tengo pensado el título incluso desde el primer día que vine a Mónaco con la F1 allá por mayo de 2009. Porque lo que veis por la tele poco o nada tiene que ver con la realidad o por lo menos, con nuestra realidad. Es cierto que hay mucho glamour (y de él os hablaré en otra entrada), pero nosotros no lo vemos.
Érase una vez una niña canaria de 10 años que era feliz e inocente. Por Navidades esa niña fue invitada a pasar las fiestas a casa de sus tíos en Mónaco. Hacía ya unos años que la hermana de su padre se había trasladado al Principado con sus dos hijas por motivos de trabajo y allí había conocido el amor de nuevo y la prosperidad.
Después de tres años cubriendo el Mundial de F1, Antena 3 me da la oportunidad de seguir haciendo lo que más me gusta: viajar, perseguir a los pilotos, oler a gasolina, disfrutar del ruido de los motores e ir a toda velocidad.