En el equipo somos 11 (contando técnicos, cámaras, productor y presentadores) y los once nos desplazamos en un minibus que más bien parece un 'Mini' a secas porque vamos pegaditos pegaditos y cuando estamos sudorosos como es el caso, imagínate. Pero en el fondo, me gustan estos momentos de 'hermandad', de conversaciones de fútbol comentando ese polémico empate del Madrid y que el Barça ya está a 6; de relax escuchando musiquita y contemplando el paisaje; y sí, de vez en cuando, me quedo dormida.
En el minibus nos quejamos de frío y cuando salimos de calor. Aquí no hay término medio. En el exterior sólo se puede estar sentado a la sombra (y tampoco). Pero si te da por hacer la vuelta al circuito como Antonio, pasa lo que pasa... El sudor empieza a emanar sin ningún tipo de control de tu cuerpo. Yo voy con mi kleenex secándome el sudor todo el rato. Lamentable. Pero por el contrario, si te da por meterte en una habitación, directamente mueres de hipotermia. Nuestra sala de trabajo está a -25 grados (sin exagerar, jejeje), así que cuando el sol ya no aprieta, nos ponemos a la fresca. Sillita fuera y a trabajar.
¿Serpiente-cobra? | Foto: Nira JuancoContradictorio también es el momento deporte. Solemos dar la vuelta al circuito corriendo en todos los Grandes Premios. Ayer fue el día. Ritmo lento para aguantar... Pero llega un momento que el aire no entra, que no puedes respirar, que sientes que te evaporas y piensas: "pero quién me mandaría a mí..." Sin hablar de la leyenda 'serpiente cobra' que hay por estas selvas que rodean el circuito. Se dice que habitan en las barreras de neumáticos y siempre vas alerta por si te sale una, pero confieso que lo máximo que he visto es un gusanillo...
La lluvia. Aquí llueve casi todos los días. La previsión para el fin de semana es de posibilidad de chubascos a la hora de la clasificación y carrera. Pero aquí no llueve de una forma normal, aquí DILUVIA. Son unos 20 minutos en los que no paran de caer jarras de agua. Si te mojas no pasa nada, cuando para, te secas en seguida. Ayer saqué dos fotos para hacer la prueba. Una con el diluvio y la otra 5 minutos después de que dejara de llover. Y la pista estaba ya completamente seca.
Os dejo, que se me cierran los ojos. Eso sí, hasta que las Torres Petronas no se apaguen, yo tampoco lo haré... Besos...