Delicadeza protocolaria
No hay dudas que la visita del Príncipe de Gales y su encantadora esposa, no es peloteo, es un hecho, la Duquesa de Cornualles, tiene mas fotos e interés mediático que la de algunos jefes de gobierno, o presidentes de republicas no presidencialistas. Pongamos por ejemplo una primerísima potencia, Alemania. Son los encantos de la monarquía, siempre entendida a la europea.
Agradeciendo la indudable publicidad, que el encuentro Real ha tenido para la imagen de la primera industria del país, el turismo, procede hacerse algunas preguntas: ¿La Casa Real ha organizado el protocolo?¿Al ser anfitriones los Príncipes de Asturias, han influido de forma notoria en
la visita? Sabido es que cualquier desajuste en estos temas, generalmente se le carga en el debe de la Princesa Letizia, con razón o sin ella. Pero como observador de la vida social, como monárquico convencido, entendiendo que la corona, mientras Don Juan Carlos reine es prácticamente incuestionable, que Don Felipe y sobre todo Doña Letizia, pueden pensar que para la continuidad del reinado, hay que apoyarse sobre todo en los casi 50 millones de españoles, y no solamente en los 5000 ciudadanos, que por distintos motivos son los poderes fácticos.
A pesar de ello, ¿pueden las simpatías o antipatías de algún miembro de la familia Real influir de forma equivocada en algunos protocolos? Me consta que la Duquesa de Cornualles preguntó en un acto de los celebrados en Sevilla, por Manuel Colonque, no es de extrañar, el presidente de Porcelanosa, no diría que es amigo, ya Maquiavelo dejó claro que los reyes y príncipes no tienen amigos, pero al menos digamos que muy conocido, tanto que el señor Colonque es de los poquísimos españoles invitados a la boda del Principe Guillermo. Lo natural habría sido que el empresario hubiese sido invitado a la cena del palacio del Pardo. ¿Quién tomó la decisión de no invitarlo? Situación que extrañó al Príncipe de Gales y a su esposa.

