Curanderos en la muñeca
Recuerdo una sentencia del Tribunal Supremo, de hará unos tres años, que absolvía a una supuesta curandera de un delito de "estafa de especial gravedad". Las víctimas, dos hermanos, invirtieron 18.000 euros en la curación mágica de su padre, con un cáncer hepático al que los médicos habían advertido que no sobreviviría. Seis meses después de aplicarle una carísima pócima y de sacrificar a varios animales para el ritual, el hombre murió y las víctimas, indignadas, decidieron denunciar.
Muchos consideraron lógico el fallo judicial: El engaño no puede ser la base de una respuesta penal porque la sociedad está lo suficientemente informada de la actividad de estos brujos como para no caer. ¿Por qué confiar entonces en una pulsera que "reduce el dolor y aporta fuerza y equilibrio"? ¿Acaso las decenas de miles de personas que se han gastado 35 euros en un trozo de plástico pertenecen a una sociedad diferente?
La repercusión en nuestra economía de una y otra estafa es sustancialmente distinta, pero el fondo es el mismo: no nos importa gastar dinero en esperanza.
La capacidad de nuestra mente para percibir un determinado fenómeno puede ser sorprendente, y cuanto más crédulos somos, mayores los efectos que produce en nosotros. Me vienen a la cabeza, por ejemplo, los embarazos psicológicos: mujeres que generan leche simplemente porque se creen encintas. De la misma forma, una persona convencida de que la famosa pulsera le aporta energía se sentirá más vital. ¿Cómo demostrar entonces que no funciona?
Aunque conozcamos la ausencia de fundamento científico, nuestra esperanza se mantiene intacta. La directiva europea 2005/29/EC exige a los vendedores de servicios psíquicos o paranormales que adviertan a sus clientes de que ningún laboratorio avala su trabajo. De hecho, en lo relativo a las prácticas comerciales desleales, considera que dichas actividades deben ser tomadas como un simple entretenimiento, algo bastante difícil cuando lo que está en juego es la vida de un ser querido.
Por suerte, la incorporación de esta directiva al derecho español permitió que los tribunales comenzaran a exigir a los curanderos la demostración de esos poderes.
Algo completamente distinto ocurre por ejemplo en Perú, donde los chamanes tienen permiso para atender en los hospitales. Tal vez lo próximo sean máquinas dispensadoras de pulseritas mágicas en los centros de salud.
Comentarios
Enviado por MARTA en mayo 05, 2010 a las 10:56 AM CEST #
Enviado por Sergio Soto en mayo 06, 2010 a las 11:46 PM CEST #
Vaya...en fin, se aprovechan, sí.
Enviado por Nur en mayo 07, 2010 a las 02:51 PM CEST #
No había pensado en esta comparación pero es verdad. Al final es una estafa. aunque la de las pulseras un pco más barata
Enviado por Roberto en mayo 08, 2010 a las 12:23 AM CEST #
Curanderos, hechiceros o sanadores aprovechandose todos ellos de las esperanzas de la gente que se aferra a cualquier posible curacion por posible que parezca. En cuanto a las famosas pulseras de fuerza y equilibrio a mi entender se debe mas a una moda pasajera que a un complemento magico.
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Astrid García
Periodista especializada en Economía y Empresas. Con tan sólo cuatro años consiguió sacar los colores a su abuela en una frutería: "Señora, ¿se piensa que somos tontas? Acaba de meter una manzana pocha en la bolsa". Desde entonces, estar al tanto de todos sus derechos como consumidora ha sido casi una obsesión. Si alguna vez te has sentido víctima de una estafa o no has sabido cómo defenderte de un abuso empresarial, este blog te puede interesar.
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De eso se aprovechan ellos,de que hay mucha gente que en algún momento determinado,necesitan aferrarse a cualquier cosa.