Dicen que una plaza llena en día de corrida es un reflejo de la ciudad, del país, de la sociedad. Incluso de la vida. A veces es un instante taurino, otras una imagen en el tendido. A veces una emoción personal y otras una enajenación colectiva.
Este blog nace con la intención de poner el acento en lo que no suele destacarse en la crónica de los éxitos y fracasos. La mirada a veces crítica y ácida y a veces emocionada o sorprendida. Los toros no son sólo para los entendidos, los detalles son para los que los aprecian. Cuestión de sensibilidad. Esta ventana estará abierta a lo que nos llame la atención. Pasen y vean.
San Isidro 2011