Aquí dentro somos aún bastantes, aunque ya empezamos a tener bajas, y pese a que mantenemos la moral, las fuerzas empiezan a flaquear. Son ya siete días sin llevarnos nada a la boca. Bueno, nada no. Nos estamos comiendo una colección de mansos, descastados y desrazados bichos que a lo peor nos sientan mal. Esto no hay quien lo aguante.
No sé cuánto tiempo más aguantará la gente. Se ve que son personas duras, acostumbradas a llevar sus cuerpos al límite. Pero esto supera todo lo conocido. Quizá pronto comiencen los motines y las revueltas. Nadie podría culparles.
Aquí encerrados, las horas parecen días y esta semana nos ha parecido una vida. Quizá un toro potable nos ayudaría a sobrellevarlo. De uno bravo ya ni hablamos, no estamos ya ni para soñar.
Dicen algunos que hoy puede ser el día del rescate. Que no desesperemos. No sé. Esta gente lo merecería. A quien nos pueda ayudar: ¡socorro!
Titanic