Más de 3 millones de espectadores y un 18,5% de cuota media confirman que la serie de Bambú Producciones para Antena 3 se ha convertido en una de las ficciones de referencia del panorama nacional.
Desde el primer episodio quedó claro que Gran Hotel apostaba por una producción cuidada, con una elegante puesta en escena y una dirección con un toque más cinematográfico del habitual en series. El extenso reparto ha sido un acierto de pleno, mientras que la capacidad para mezclar drama, amor y misterio no ha hecho sino aumentar el interés por la serie desde su comienzo.
No hay final feliz para la pareja protagonista
Julio Olmedo (Yon González) y Alicia Alarcón (Amaia Salamanca) han tenido una complicada historia de amor a lo largo de toda la serie. Cuando decidieron escaparse y dejar todo atrás, se ven obligados a volver al Gran Hotel para que Julio consiga cerrar para siempre la herida que tiene por no saber quién mató a su hermana. Alicia cree que Julio la pone en un segundo lugar y decide casarse con quién debe y no con quién quiere. Ella sabe que su matrimonio con Diego es una farsa, pero el despecho que siente hacia Julio por haber filtrado a la policía pruebas que delataban a su hermana es más fuerte que su amor hacia él.
Pero que no hayan acabado juntos ahora no quiere decir que no continúen su relación de amor en el futuro. La historia entre ambos es demasiado fuerte como para que se olvide de la noche a la mañana. La segunda temporada, con Alicia como señora de Murquía será muy intensa a través de idas y venidas que serán una delicia para los espectadores.
El contenido de la carta y el asesino de Cristina salen a la luz
Llevábamos toda la temporada queriendo saber quién mató a Cristina, la hermana de Julio. Todo cambió cuando supimos que estaba viva para, poco después, morir definitivamente. Sofía Alarcón, la que menos probabilidades tenía, es finalmente la asesina. En vez de ella, es Alfredo, su marido, quién se declara culpable. Pero si Teresa Alarcón y Diego creen que el secreto que conocía Cristina moriría con ella, están muy equivocados. Belén, la criada más rebelde, descubre el famoso contenido de la carta y la impactante revelación que contiene: Andrés, el hijo de Doña Ángela (Concha Velasco), es hijo no reconocido del difunto Don Carlos Alarcón y por lo tanto, legítimo heredero del Gran Hotel.
Belén, embarazada de Diego, no duda ni un segundo en aprovecharse de la situación y manipula al inocente Andrés para casarse con él y heredar en el futuro todo el dinero que genere el Gran Hotel. Doña Teresa, que se huele lo que ha ocurrido, amenaza sutilmente a la criada, que sigue empeñada en continuar como esposa de Andrés.
El final del capítulo, a través de un intenso montaje de secuencias que intercalan los pensamientos de Alicia durante su boda con Diego, a Julio luchando y a Andrés colocando bombillas, desvela lo que será el misterio de la próxima temporada: Andrés muere electrocutado y no se conoce al culpable. También se resuelve pocos segundos antes quién el asesino del cuchillo de oro, que no es otro que el respetuoso Benjamín, metre del hotel.
Con todo lo que ocurre en el final de temporada y lo que se deja entrever que ocurrirá en la próxima tanda de episodios, hay munición suficiente para que Gran Hotel siga ofreciendo lo mejor que tiene: un buen engranaje de tramas en la mejor serie coral del momento. A pesar de tener un buen número de personajes el guión ha sabido dar a cada uno su lugar y el espectador ha sabido reconocer el mérito.
Ha sido una primera temporada muy cuidada y con un nivel muy superior a la media de series nacionales. Se ha cerrado un misterio, pero se ha abierto otro para que disfrutemos de una segunda temporada que promete ser aún mejor. Las puertas se abrirán de nuevo en marzo de 2012.
Gran Hotel