Se trata de un estándar de belleza muy asiático que está muy arraigado particularmente en Japón. Cuanto más delicada parezca una chica, cuanto más kawaii (mona, pero con bastante dosis de “pavería”) sea, más atractiva resulta a los ojos de sus semejantes –y de bastantes occidentales, ojo. Cuántas veces habré discutido con mis amigos japoneses sobre estándares de belleza... Vamos a ver un par de ejemplos (exagerados y cómicos, ojo ^_^):
EJEMPLO 1
Mi amigo japonés: “¿Has visto esa chica? Es súper kawaii”. Yo: “Sí, es muy mona, pero parece una cría y encima no tiene ni una sola curva”. Amigo: “Pues a mí me encanta”. Yo: “...”
Barón Ashler | Foto: AgenciasEJEMPLO 2
Yo: “Fiu, ¡esa tía está cañón!” (normalmente señalando a una occidental, ya que pocas japonesas responden a esa descripción). Mi amigo japonés: “Sí, pero tío, es como muy basta, ¿no? Tiene una pinta muy agresiva; me intimida tanta curva.” Yo: “Joder, así es como tiene que ser una mujer”. Amigo: “...”
En fin, me he desviado bastante del objetivo primigenio de este post, que no es otro que compartir unas impactantes imágenes que descubrí hace poco navegando por Sankaku Complex . Estas imágenes, pertenecientes a un programa de una televisión taiwanesa, demostrarán que sí, efectivamente hay chicas asiáticas muy guapas, monas, y de cutis perfecto (¡por supuesto!), pero que algunas de ellas pueden ser tremendos fraudes creados por la industria de la cosmética. Veamos el arte de disimular espinillas y lunares, de agrandar los ojos, de usar pelucas y postizos de todo tipo para conseguir perfectas transformaciones totales. En el programa, solo se maquilla y arregla una de las dos mitades de la cara, con lo que el resultado final recuerda sobremanera el mítico personaje del barón Ashler de Mazinger Z...
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Como “extra”, dejo aquí un enlace a Sankaku Complex que muestra muchas otras “transformaciones totales”. ¡Ver para creer!