03:00 ago 05, 2008 | Gonzalo del Prado | General

La sombra de 'Tiburón' es alargada

Hola de nuevo. Siento no haberme despedido. Ya sabéis, uno sale a hacer unos recados, se lía, una maleta por aquí, una carretera por allá y zas! Tres semanas de vacaciones. En este tiempo, increíble, he logrado sobrevivir alejado del teclado y la pantalla. Mi menú vacacional no ha sido nada fuera de lo común: mucha familia y -como tantos millones de españolitos- playa. Afortunadamente nada de aglomeraciones. Ir a una playa de esas de diez sombrillas por metro cuadrado siempre me ha parecido un ejercicio de auto-tortura inhumano, una perversión que no entiendo y que me recuerda, malévolamente, aquellos versos de Jorge Manrique: "Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir".

A lo que iba -que me enrollo- a mí la playa, y más concretamente bañarme en el mar, me suele evocar con más frecuencia de la que me gustaría la genial película de 'Tiburón'.

Vamos, confesad conmigo, que levante la mano aquel al que nunca le haya ocurrido que al darse un chapuzón y alejarse un poco de la orilla, en una zona donde ya no hace pie, no comience a sentir cierta inquietud al no saber qué tiene debajo, aquel que no se sienta un poco indefenso, lento y torpe entonces en medio del agua, quien no mire de vez en cuando por el rabillo del ojo para  asegurarse que no aparece entre las olas una aleta dorsal, aquel que… uff, mira tú por dónde, que el agua está muy buena pero me tengo que salir… Deduzco que si has levantado la mano es por que no has visto 'Tiburón'.

Como ha ocurrido en muchos casos, el rodaje de esta película bien podría dar para otra película. Tras 'El diablo sobre ruedas', Steven Spielberg quería hacer más una película más de 'autor', pero los dueños de los derechos de la novela de Peter Benchley y productores de la película buscaban algo más comercial. Estos querían que se rodase en un estanque de agua, y Spielberg insistió en que tenía que hacerse en mar abierto. El guión pasó por tres manos, y al final casi se improvisaba cada noche tras el rodaje. Un rodaje que, en un principio iba a durar, cincuenta y cinco días y al final se alargó hasta los ciento cincuenta y nueve días (casi cinco meses y medio). Y el presupuesto final fue de unos diez millones de dólares, casi tres veces el inicial. Sobre el montaje hay dos teorías. Al parecer, la primera copia fue un desastre. Ninguna de las tomas encajaba con las otras, y el tiburón mecánico utilizado en la película -en realidad eran tres- resultaba ridículo, parecía un enorme juguete de goma. Pero de la necesidad, entonces, surgió la virtud, y se decidió montar la película reduciendo el número de escenas en las que aparecía el tiburón, casi más bien evitándolo hasta ya entrado el tercer acto. El resultado que se consiguió fue mucho más escalofriante. El público podía así imaginar cosas más espantosas de las que se veía. La primera teoría atribuye este acierto antológico a la montadora de la película, Verna Field. La otra teoría –la oficial- atribuye el mérito a la mente genial de Spielberg, que asegura que tomó la decisión durante el rodaje al darse cuenta de que los efectos no funcionaban.

Todo esto, y muchísimos detalles más, lo cuenta en un libro que, para muchos amantes del cine entre los que me incluyo, es una biblia y una joya sobre el séptimo arte: 'Moteros tranquilos, toros salvajes' de Peter Biskind, una obra que nunca me cansaré de recomendar. Todo el libro está trufado de innumerables y jugosísimas anécdotas, miles de testimonios y agudísimas reflexiones sobre una joven generación de cineastas, la de Scorsese, Coppolla y Spielberg, que se apoderó de Hollywood en la década de los 70. Tras contar todos los entresijos del rodaje y éxito de taquilla de 'Tiburón', Biskind resume magistralmente: "Tiburón cambió la industria para siempre, pues los estudios descubrieron el valor de contar con amplias posibilidades de exhibición –el número de las salas aumentó a dos mil y más en la década siguiente- y la publicidad masiva por televisión, dos factores que aumentaban los gastos de marketing y distribución, a la vez que reducían la importancia de la crítica impresa, haciendo casi imposible que una película se consolidara poco a poco y encontrara su público simplemente por su calidad. A medida que los costes aumentaban, la disposición a correr riesgos disminuía proporcionalmente. Además, Tiburón avivó el apetito empresarial de hacer mucho dinero, y rápido, lo cual equivale a decir que los estudios empezaron a querer que cada película fuese Tiburón".

Pues nada, felices vacaciones e inquietantes baños en el mar.

Y hablando de tiburones y cine, no me resisto a dejaros una  genial cita de Woody Allen en Annie Hall: "La relaciones son como los tiburones, o avanzan o se mueren".

PARTICIPA | Comentarios[7]

Comentarios

Enviado por Lucía en agosto 05, 2008 a las 05:02 PM CEST #

Bienvenido!!!! Aixxxxx Tiburón!!! Desde pequeña, cada verano, me paso una tarde de fin de semana viéndola...porque es la típica peli que ponen todos los años y yo creo que sigue dando audiencias decentillas. La sensación esa de estar alejado de la playa y notar como te roza un "algo" es inevitablemente evocadora de alguna escena de la peli, para quien la haya visto, claro. Un biquiño y ánimo con el s. post vacacional!

 

Enviado por Jack Sparrow en agosto 05, 2008 a las 05:43 PM CEST #

Gracias a Spielberg me acojona nadar mar adentro cada vez que voy a la playa... Sin embargo, hace dos años volví a ver "Tiburón" y aluciné con los "efectos especiales". Aquello antes me parecía tan real ahora no deja de ser un muñeco enganchado a un cable...

 

Enviado por nivel7 en agosto 06, 2008 a las 10:28 AM CEST #

Yo la verdad es que también me siento identificada, pero no exactamente con la peli de Tiburón, sino con ese medio "canguelo" que entra cuando te ves rodeado de una inmensa cantidad de agua en la que viven millones de seres vivos bajo tus pies...y en la que te sientes el ser más pequeño del universo...tiene su intringulis...

 

Enviado por lana en agosto 07, 2008 a las 12:37 PM CEST #

Se ve que has vuelto descansado y con ganas de escribir.A mi tiburón me impactó y desde que la vi no he sido capaz de alejarme de la playa y no sentir cierto desasosiego mientra nado.¿y que me dices de la banda sonora?!Mágnífica! es que era escuchar ese chachan chanchan in crescendo y ya sabias que alguien la iba a palmar de una forma horrible.Tuve el dudoso honor de conocer en persona al tiburón que usarón para la película y la verdad es que un fiasco total, buena idea eso de que no se viera!

 

Enviado por espartaco en agosto 07, 2008 a las 12:48 PM CEST #

No sabía que tiburón había marcado un antes y un después en Hollywood,y mira que es simple.Ami me encanta verla por estas fechas,además me encanta ver al primer Spielberg, antes de que se hiciera mayor y se dedicará a intentar conseguir estatuillas.

 

Enviado por playerocañí en agosto 08, 2008 a las 12:20 PM CEST #

Mira no te lo tomes a mal, pero el comentario ese de la playa suena un poco "o sea".A nadie que yo conozca le gusta una playa hasta la bandera, con la sandia del vecino pringandote y la pandilla de adolescentes canis pegando gritos,pero para muchos es lo único que uno se puede permitir.Hay dos opciones entonces o quedarse en casa(que si tienes niños si que puede ser una autotortura)o aguantar la sombrilla del vecino, a la suegra y a lo que toque, esperando ilusionado tiempos mejores para la economía española.Dicho esto,te agradezco que recomiendes un buen libro sobre cine, lo compraré sin duda,y además me ha encantado tu pequeño homenaje a "Tiburón".

 

Enviado por Estrenos de cine en septiembre 08, 2008 a las 05:36 PM CEST #

Cuando estoy dentro del agua y me veo los pies todo va bien, pero cuando el agua está un poco turbia o no toco el fondo, me acuerdo de toda la familia de Spielberg, jajaja. Gracias por la recomendación, buscaré ese libro para comprarmelo y enhorabuena por el blog. Un saludo, Cristicona

 

Publicar un comentario

Aviso Legal

Gonzalo del Prado

Gonzalo del Prado

Como tantos otros de su generación (Sevilla, 1975), Gonzalo del Prado se crió viendo "Karate Kid", "Los Goonies" o "Regreso al futuro". Su etapa profesional en Antena 3 empezó en 1997, y desde hace 5 años se encarga de todo lo relacionado con el mundo del cine en el área de Cultura de las Noticias de Antena 3. "Soy sólo informador. De crítico tengo lo que cualquier otro ciudadano de a pie", asegura.

Feeds: