La lección de Rambo
Al César lo que es del César. Así que, sin miedo a escandalizar a ningún sesudo crítico de cine, digamos bien alto: "Rambo tenía razón". Me explico. Para la cuarta entrega de las aventuras del mítico boina verde, Sylvester Stallone decidió escoger como telón de fondo la selva de Birmania. Nada, unos malos asiáticos de rebajas para que Rambo puede zurrarles, pensé yo cuando contemplé –sin mucha intención de, vulgarmente dicho, comerme la cabeza - la película.
Para qué nos vamos a engañar, los medios de comunicación no suelen hablar de esta cruel tiranía con demasiada frecuencia. En su día, algo de revuelo provocó la llamada "revolución del azafrán". Pero no ha sido hasta la terrible tragedia del tifón Nargis, que ha producido decenas de miles de muertos, cuando realmente se ha despertado un generalizado interés por la dramática situación del país. Lo más llamativo de todo -además de la escalofriante cifra de fallecidos- es la insólita y despiadada actitud de la Junta Militar que rige el lugar, que admite la ayuda material pero niega la entrada a cooperantes y voluntarios de organizaciones internacionales. Incluso han optado por seguir con un referéndum que trata de dar legitimidad a un régimen más que dudoso, como si la normalidad reinara en el país.
Stallone afirmó en su día que se documentó acerca de las violaciones de los derechos humanos en Birmania, sobre todo leyendo libros. La cólera podía con él: "Tiraba los libros al suelo, contra la pared y en casa decían: "no hables con papá que está cabreado". Los tiraba tras "descubrir que en Birmania se queman niños vivos". Así que llegó a la conclusión de que hacía falta escribir un guión sobre el problema birmano. "Era una necesidad extrema". Perdone el retraso, señor Stallone, me descubro ante usted.
Por cierto, que en las noticias no ha aparecido ningún Rambo que ande por ahí poniendo en su sitio, a base de tiros, al ejército de Myanmar. Sí que he visto a misioneros entregados y comprometidos con el sufrimiento de los miles de damnificados. Quizá no sea tan guapa, rubia y joven como Julie Benz –actriz que acompaña a Stallone en John Rambo- pero Sor Ignacia Aramburu, franciscana misionera de María de 88 años y única española en Birmania, ha demostrado que tiene una entrega digna de Óscar.
Posdata: En breve me marcho a Cannes. Espero poder sacar tiempo –en serio, misión complicadísima- para escribiros desde allí y contaros qué tal Harrison, Woody, Scarlett, Angelina y compañía.
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Gonzalo del Prado
Como tantos otros de su generación (Sevilla, 1975), Gonzalo del Prado se crió viendo "Karate Kid", "Los Goonies" o "Regreso al futuro". Su etapa profesional en Antena 3 empezó en 1997, y desde hace 6 años se encarga de todo lo relacionado con el mundo del cine en el área de Cultura de las Noticias de Antena 3. "Soy sólo informador. De crítico tengo lo que cualquier otro ciudadano de a pie", asegura.
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Desde luego lo que está pasando en Birmania. Parece inconcebible que alguien en su sano juicio no deje que les ayuden, pero claro, los que deciden estaran a salvo. A mi tb me sorprende la actitud de Stallone, no es lo que parece. ¡La vida siempre depara sorpresas! A disfrutar por Cannes!