Misión imposible: entrevistar al Superagente 86
La verdad es que el título es un poco exagerado. Entrevistar a Steve Carell y el resto del equipo de Superagente 86 no ha sido tan difícil, pero el junket (véase entrada sobre la jerga de los periodistas cinematográficos) de esta película en Madrid ha tenido su intríngulis, que diría el torero de Ubrique.
Os pongo en situación. Primera planta del Hotel Palace. Los primeros periodistas hemos sido citados a las 11 en la 'hospitality room'. A las 11:10 los dos primeros en entrevistar a Steve Carell y Anne Hathaway somos conducidos, como es habitual, a la entrada de las habitaciones donde tienen montados los set de entrevistas. También nos acompañan los dos primeros compañeros que van a entrevistar al director, Peter Segal. Allí esperamos la llegada de los actores para que un primer periodista empiece mientras el segundo espera. En esas, de las dos habitaciones no hacen más que salir y entrar de forma constante más y más personas. Yo cuento como veinte: los cuatro cámaras, el iluminador, el coordinador de equipos, su ayudante, otro técnico con ¡una barra de pan!, los traductores, las encargadas de cronometrar el tiempo de la entrevista y unas seis personas de prensa y marketing de la distribuidora. También he visto a un par de camareros del hotel llevando un carrito de café.
11:30. Más madera. Seguimos esperando sentados en el pasillo ya con cierta perplejidad y sano cachondeito. El trajín y el ruido de puertas abriéndose y cerrándose -y eso que han puesto topes para silenciarlas- es constante. Aparecen otras seis personas. Son assistants de los actores, un maquillador y gente de prensa de la distribuidora, pero de las oficinas de Los Ángeles y Londres. Nadie alza la voz –esto es un junket y el sonido importa y además todo debe salir a la perfección y un grito o una palabra más alta que la otra es señal de que algo no funciona- pero notamos por cierto revuelo extra que algo ha pasado. Algunas quejas en inglés, caras de preocupación, frases como “¿Se puede solucionar?”. La pobre jefa de prensa española y su equipo, tan majos ellos, parecen tener un problema. 11:35. Llega Steve Carell acompañado de cuatro personas: creo que son su agente, el productor de la película, una persona de prensa y una persona de seguridad. Él, educado, nos saluda con un “Good morning” y se mete en su set. Se mantiene el revuelo, gestiones por aquí, caras de tensión por allá.
11:45. Por el horizonte veo aparecer a Anne Hathaway acompañada por ¡ocho personas!: a la sazón, dos personas de seguridad, su agente, un assistant, una persona de prensa, su estilista, su peluquera y su maquillador. La verdad es que esta chica en la película aparece arrebatadora y morbosa, pero vista así a medio metro, vale, es guapa –el maquillaje ayuda mucho- pero le faltan carnes y se acerca más a ese prototipo de muñequita frágil de mírame pero no me toques…En esas el jefe de prensa de Londres llama a un aparte en el pasillo a la jefa de prensa de España. Huele a bronca.
11:55 Por fin empiezan las entrevistas y por fin me entero –uno tiene sus recursos- de qué demonios pasa… ¿Una crisis diplomática?¿decenas de vidas en juego?¿millones de euros tirados a la basura? Pues no. Todo este follón se debe a que a los agentes de los actores y a los encargados de marketing internacional no les ha gustado los fondos promocionales que aparecen tras los actores en su plano de la entrevistas. Vamos, los carteles de las películas que decoran el set de grabación. “El arte final es el que nos habiais mandado” se defiende la jefa de prensa española. Y estoy seguro de que así es…
11:55. Es mi turno, me toca entrar, aunque una vez más lo hago añorando ese tipo de periodismo de quedar para tomar un café, sacar una libreta y un cuaderno y empezar a charlar.
Anexo 1: La pareja Steve Carell y Anne Hathaway: correctos, ni muy sosos ni muy simpáticos. Profesionales.
Anexo 2: Dwayne “La roca” Johnson: lo mejor de la mañana. Simpático, pendiente de atenderte en todo momento, con buenos chistes, inteligente y éste sí que impacta en las distancias corta: es grande –fue jugador de fútbol americano- tiene un cuerpo escultural, sin un gramo de grasa y me he quedado con ganas de ver entero un tatuaje que le asomaba y que parecía cubrirle medio torso. Entiendo que haya triunfado entre el sector femenino de la prensa.
Anexo 3: La película “Superagente 86”: sorpresa para bien. Me la esperaba mucho peor, en plan agente supertorpe que salva al mundo disparando al techo y ¡zas! la bala rebota y mata al malo…Pero no, el personaje es menos plano de lo que aparenta los trailers, además tiene unas buenas dosis de acción, chistes muy buenos, buenos, malo y peores y el atractivo de la mencionada Anne Hathaway. También los secundarios son bastantes buenos. Quizá un poco larga. Le doy un 6.
Confesiones de un niño grande
Avemaría Purísima. He de confesaros que, este pasado fin de semana, mientras practicaba ese deporte tan duro que es ser progenitor de unos hijos en plenas vacaciones, he sucumbido a la tentación de ponerles una película para "mayores". Nada obsceno o de dos rombos, no, no, mal pensados. Simplemente es que ellos -los dos chicos mayores- sólo tienen 3 y 5 años, y su cultura audiovisual se limita, se limitaba, al variado universo de la animación.
Como Will Smith en "Soy Leyenda", me sé de memoria diálogos de Shrek, también conozco el nombre de todos los sobrinos del Pato Donald y a veces me sorprendo cantando canciones de Winnie de Pooh...Así que el otro día intenté darme una tregua y les planté a mis churumbeles "La princesa prometida". Hacía mucho tiempo que no veía esta deliciosa película de Rob Reiner escrita por William Goldman (recomiendo con fervor su libro "Confesiones de un guionista en Hollywood") y confieso que se me puso la carne de gallina cuando volví a ver a Mandy Patinkin diciendo aquello de "Me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre ¡Prepárate a morir!".
A raíz de este pecado familiar he pensado en tantas y tantas secuencias (y películas) que me gustaría compartir con mis hijos cuando crezcan, en todos esos momentos de cine que en mi infancia me han hecho, nunca mejor dicho, disfrutar como un enano. Como siempre ocurre en este tipo de listas ni están todas las que son, ni son todas las que están:
* Los Goonies. Gordi lo cuenta todo.
Los Goonies es una de esas películas que te hace descubrir el cine, los amigos, las ganas de buscar aventuras...Y ¿qué decir de Jeff "Chuck" Cohen que da vida a nuestro querido Gordi? ¿Por qué no le nominaron aquel año a los Óscar?
* Regreso al futuro. Persecución en monopatín y Johnny Be Good.
Esta trilogía está llena de decenas de momentos únicos (el Delorean, Mc Fly despertado por los walkman de un "alienígena", "Me llamo Eastwood, Clint Eastwood"…) pero yo me quedo con la huida de Michael J. Fox en monopatín y su guitarreo en el baile del encantamiento bajo el mar.
* Karate Kid. Golpe final de la Grulla.
Leyendo mi presentación en este blog ya habréis imaginado que esta película no podría faltar. A base de "dar cera, pulir cera" y otras lecciones, el señor Miyagi nos animó a todo a practicar con más ahínco el bricolaje casero. Esa recuperación de última hora y ese golpe final de la grulla (tantas veces mal imitado) son memorables gracias, en gran parte, a la espléndida música de Bill Conti (sí, el mismo que Rocky).
* Gremlins. Escena de la cocina.
Lo recuerdo perfectamente. Incomodísima fila 1 del cine. Apenas tenía yo 9 años y me metí tanto en la película que esta escena creo que estuve a punto de salir corriendo o ponerme a llorar en medio del cine.
* Lady Halcón. Encuentro al alba entre Navarre e Isabeau.
Increíble fotografía del maestro Vittorio Storaro. Michelle Pfeiffer, guapa hasta decir basta, incluso Rutger Hauer lo borda. Y una historia épica y romántica al máximo. ¿Qué más se puede pedir?
* La guerra de las galaxias. Luke Skywalker y Yoda en Dagobah.
Esos títulos iniciales, "Luke, yo soy tu padre", la destrucción de la estrella de la muerte, el Halcón Milenario…Qué lastima que Lucas se cargase tantos buenos recuerdos con una segunda trilogía. Él podría aplicarse esas palabras que ahora rescato de Yoda: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes".
*¡Qué bello es vivir!. Beso junto al teléfono.
Sinceramente, no me crié entre clásicos del cine…pero mi padre adora esta película y en cuanto pudo nos la colocó. ¡Menuda declaración de amor entre Donna Reed y James Stewart ¡(otro día os hablaré de "El hombre que mató a Liberty Valance").
* Rambo. "Murdock, ¡Juro que te mataré!".
Sí, ya sé que tendré que esperar un poco para ponerle a mis hijos las aventuras de este boina verde…pero durante mi infancia fue el apogeo de las teles piratas y el canal comunitario…Sea como fuere, creo que las películas hay que entenderlas en su época y en su contexto y Rambo tuvo el gran mérito de ser un pionero en el cine de acción. Creo que con él nació el super-soldado, capaz de enfrentarse a 30 y salir airoso sin un rasguño. De esta escena siempre recordaré el trueno y el sonido del puño de Stallone al agarrar el micrófono de la emisora antes de liarse a mamporros (versión corta y versión larga)
¡Benditos 70 y 80! Otro día hablaremos de Indiana Jones, los Inmortales, Jóvenes Ocultos, Stand by Me, Blade Runner, Tiburón, Alien el octavo pasajero, Dos hombres y un destino, Terminator, El club de los poetas muertos, Top Gun, Los intocables de Eliot Ness y Rocky… Mientras tanto, ¡hijos míos, creced! y os cedo la palabra.
Ingrid y Miguel Angel

Si hablamos de cine, a ella le recuerdo hace dos años en la fachada del mítico Palacio de Congresos de Cannes. A ella en persona no, claro, sino una gran foto suya junto al cartel gigante de aquella edición del festival de cine. "Mientras vosotros estáis pisando la alfombra, roja Ingrid Betancourt camina apresada por la sierra colombiana" pensé que le gritaba aquel retrato a lo más granado del séptimo arte. Un grito lanzado también a todo el mundo. A mí, al menos, me llegó, me conmovió, me hizo preguntarme quién era aquella mujer, por qué estaba secuestrada y qué inhumanos motivos movían a sus viles captores.
Ahora llevo horas asimilando el impacto que he recibido al conocer la noticia de su liberación. Impacto, sobre todo, al comprobar como esta hija, madre, mujer y política está hecha de una pasta distinta, que tiene una fe en Dios y una entereza humana a prueba de bombas, guerrillas y alimañas, que los golpes que ha recibido en estos años de cautiverio sólo han servido para forjar aún más a una persona, valga el tópico en este blog, de película. Así que me juego mi mano izquierda -la buena- a que la historia de Ingrid Betancourt tendrá, antes o después, su adaptación a la pequeña o a la gran pantalla,
Aunque a veces, por desgracia, las historias más apasionantes no siempre tienen final feliz. El impacto de Ingrid ha venido acompañado por el recuerdo de Miguel Ángel Blanco, otro secuestrado, otra víctima de la bastarda barbarie terrorista. Miguel Ángel ya tiene su película, "48 horas". Este miércoles esta casa emitió la primera parte de la historia y me pareció sobresaliente para lo que es la media de las tv-movies españolas. Bien por los actores -Andoni Gracia, Silvia Abascal y esa legión de buenos secundarios que siempre tiene el cine español- el guión y el ritmo. Criminal, eso sí, los bloques de publicidad. Me tiene subyugado también otra mujer, Mari Mar Blanco, que parece haber transformado el dolor concentrado de aquellos día en pura fortaleza. Este próximo miércoles espero poder ver la segunda parte de "48 horas", aunque, por desgracia ya sepamos el final de la historia. Esperemos que el cine, en eso que tiene de memoria, nos ayude a no olvidarla.
Gonzalo del Prado
Como tantos otros de su generación (Sevilla, 1975), Gonzalo del Prado se crió viendo "Karate Kid", "Los Goonies" o "Regreso al futuro". Su etapa profesional en Antena 3 empezó en 1997, y desde hace 5 años se encarga de todo lo relacionado con el mundo del cine en el área de Cultura de las Noticias de Antena 3. "Soy sólo informador. De crítico tengo lo que cualquier otro ciudadano de a pie", asegura.
Feeds:
