Ángeles y Demonios del marketing
Empecemos con la mala. Estos días se rueda en Roma la película 'Ángeles y Demonios', la precuela de 'El código Da Vinci'. Ambos largometrajes están basados en sendas novelas (por decir algo generoso) de Dan Brown, y su protagonista es Robert Langdon, al que presta su jeta Tom Hanks. Hecha las presentaciones, diremos que estos días "alguien" se ha encargado de propalar una información irresistible a cierto tipo de medios bastante perezosos y al tiempo, ávidos de noticias. El titular bien podría resumirse en algo así como: "El Vaticano prohíbe rodar al equipo de Ángeles y Demonios en las iglesias de Santa María del Popolo y Santa María della Vittoria". No me digáis que dicho así llama un rato la atención, tiene su morbillo y su toque moderno-progre. Aunque a mí, sinceramente, me parece un ejemplo clásico de "no-noticia", porque lo que de verdad sería un bombazo es que la jerarquía católica hubiera dado autorización para rodar en dos de sus templos una película ofensiva con su fe y sus sentimientos religiosos. Vamos, para entendernos, es como si en El Bulli dejasen rodar un documental anti-Ferrán Adriá (producciones Santi Santamaría presents), en el Estadio Santiago Bernabéu una película que hablase sobre la supuesta leyenda negra de Di Stefano y el Real Madrid, o en Ferraz rodar algo titulado "Zapatero, Mari Tere y Chacón y otros miembr@s del montón". Lo dicho, una cosa es la caridad cristiana, y otra la supina tontería.Ahora os cuento la noticia "buena". ¡Qué casualidad!, también producida hace escasos días.
"Tom Hanks ha salvado una boda". Una novia y su padrino no podían llegar al lugar del enlace por culpa del rodaje –calles cortadas, tráfico, grandes camiones aparcados- hasta que llegó el actor, y agarrado del brazo por la novia, les abrió paso entre el equipo de la película casi casi hasta el altar. No me digáis que la escena no es de Óscar. Y como tal, el guión parece de todo menos improvisado. Aquí quería yo llegar.
Haciendo honor al título de la película, ya tenemos marketing angelical –con novia blanca, radiante y virginal incorporada- y marketing demoníaco –con unos diablillos rabiosos negando cualquier permiso y con los típicos rabos malignos asomando por los bajos de sus sotanas-. Tanto monta, monta tanto. Lo importante es que hablen de la película para lograr así el objetivo final de hacer caja como sea. Seguro que habrá más entregas de aquí al verano del 2009.
Adict@s al sexo
Algo me dice que "Sexo en Nueva York" va a pegar el pelotazo en taquilla este fin de semana. No es que tenga una bola de cristal, ni runas ni vea el futuro en las vísceras de algún animal. Tampoco hago esa afirmación tras ver que la caja hecha ya por Carrie, Samantha y compañía en Estados Unidos, donde en su primer fin de semana con 55 millones de dólares de recaudación desbancaron al mismísimo Indiana Jones. Este dato es bastante elocuente, querido Watson, pero el aquí firmante ha llegado a la conclusión de que las 4 pijas de la Gran Manzana barreran en taquilla por una pista, signo, evidencia -llamémosle como queramos- mucho más sencilla: la altísima demanda de entradas que amigos, compañeros, familiares, conocidos y casi también algún desconocido me han solicitado para el preestreno de la película esta semana.
Ser reportero de cine -ya sabéis lo afortunado que me considero- tiene bastantes ventajas. Una de ellas es que con cierta frecuencia uno recibe entradas e invitaciones para distintos estrenos. O simplemente basta con una llamada al amigo adecuado para conseguirlas. Aunque yo, dada mi apretada agenda familiar y el "gustirrinín" que me da hacer feliz a la gente, habitualmente regalo la mayoría de estas invitaciones. Soy –me dicen- una especie de camello del ocio, que no hace más que trapichear con unas entradas por ahí, una camiseta o un regalillo promocional por allá, un dvd por acullá…
Os puedo asegurar que mi "clientela" es de lo más variada, pero todos parecen haberse puesto de acuerdo estos días para pedir entradas para el preestreno de "Sexo en Nueva York". Y el "mono" con esta peli debe ser muy grande porque la demanda ha sido, sencillamente ¡alucinante! Jamás me había pasado algo así, ni con la reciente Indiana Jones, Spiderman, el Señor de los Anillos…En serio, no recuerdo nada por el estilo. La propia jefa de prensa de Tripictures –distribuidora de la película- me confesaba que ella tampoco había visto cosa semejante …
Al final las cuatro entradas que pude conseguir fueron para cuatro amigas y compañeras de curro fanáticas de la serie que me habían pedido estas entradas…¡hace 6 meses! Tendríais que haber visto sus caras de felicidad… porque la economía está muy mal y la construcción en crisis, que si no éstas me ponían un piso. Ah! Y desde aquí pido "disculpas" a José, Pedro, Arancha, Paco, Lola, Elena y su chico, María, Úrsula, Irene, Rocío, Eider, José…
Lo dicho, ¡Qué tiemble Hulk, que también se estrena esta semana!¡Por muchos músculos que tenga mi querido Hombre Masa me apuesto lo que queráis a que ganará, una vez más, el siempre mal llamado Sexo (en NY) débil!
Un superhéroe llamado Will Smith
Ni vuela, ni tiene la fuerza de un coloso (aunque está cachas el tío) ni tampoco puede mover objetos con la mente…Pero pienso que, en los tiempos que corren, hacer sonreír a la gente que está a tu alrededor, al menos una vez por minuto, es casi, casi un superpoder. El que me ha vuelto a demostrar el otro día en París que tiene ese don es el señor Will Smith, ese rapero en sus inicios, eterno príncipe de Bel Air y ex-chico negro de boca rápida (como Richard Pryor, Eddie Murphy o Martin Lawrence) que ha conquistado Hollywood -hace ya bastante años- a base de trabajo, una pizca de suerte, talento y ser un grandísimo relaciones públicas. Casi todo lo que toca el señor Smith se convierte en oro, y eso en la codiciosa industria de Hollywood también es casi, casi un superpoder. Otro podría ser, en el frívolo y desordenado mundo del espectáculo, el hecho de llevar once años casado (aunque es su segundo matrimonio) con la también actriz Jada Pinket y formar con ella una modélica familia, con dos retoños que además ya ejercen como actores.
Dicho lo dicho no extraña que, tras salvar el mundo ya unas cuantas veces, ahora Will Smith se meta en la piel de un superhéroe de ficción, John Hancock. Este personaje, ¡increíble!, no ha nacido de ningún libro, comic, videojuego o serie de televisión. "Felicidades" –le dije al productor Akiva Goldsman- "Ha tenido usted un niño que es único y original". A lo que él me confesó que realmente conoció el guión 15 años atrás y hasta que no triunfaron los Spiderman, X Men y Batman de turno nadie se atrevió a apostar en firme por el proyecto. Sea como fuere, esa frescura y novedad es la gran baza de Hancock. No os voy a contar ahora todo el argumento. Sólo diré que la película empieza muy bien -con ese retrato del superhéroe alcohólico, depresivo y viviendo casi como un "sin techo"- aunque acaba perdiendo fuelle hacia el final. Lo que podría haber sido un sobresaliente se queda en un notable bajo…Aunque eso no está mal dado la media de la clase. El paquete de palomitas XXL entrará sin problemas, y Hancock hará su buena taquilla.
Si Will Smith no os acaba de convencer siempre estará Charlize Theron. La sudafricana, siendo guapísima, nunca ha estado en mi top ten de bellezas aunque el otro día, cuando la entrevisté, me dejaron impactados sus cristalinos ojos azules y su ¡descomunal envergadura!. Yo era el último periodista que entraba a entrevistarle. Así que cuando terminé mis preguntas se levantó conmigo y ¡Dios! su metro setenta y siete estaban aupados en otros cinco centímetros de tacón. La chica, como dicen en mi pueblo, tiene un buen chasis, espalda de nadadora, corpulencia y estilo…Vamos, que es imposible cruzarse con ella y no mirarla.
Ya que hablamos de distancias cortas y anécdotas variadas, Will Smith intentó otra vez, de forma muy graciosa, hablar conmigo español. "Los americanos nos creemos el ombligo del planeta, y apenas hablamos bien el inglés, mientras que en el resto del mundo todos hablan dos o tres idiomas". Siempre tiene una sonrisa, un chiste en la boca, una cordialidad y sentido común. No faltó un saludo para Matías (Prats, of course). Hubo momentos de camarote de los hermanos Marx. Terminamos la entrevista, de nuevo yo era el último, y Will salió al pasillo donde estaba todo el enjambre de asistentes y gente de prensa calzándose unos zuecos que le había regalado una televisión holandesa. Empezó a hacer el payaso intentando mantener el equilibrio mientras sostenía sus zapatillas de deporte en una mano, mientras, al mismo tiempo, el maquillador de Charlize Theron le retocaba el maquillaje de un ojo, el actor Jason Bateman llegaba con su mujer y su pequeña hija de dos años y la gente de prensa soltaban risas, grititos y susurros. Todo en apenas 5 metros cuadrados de un pasillo.
Qué grande ser invisible y poder contemplar y contarlo todo.
Clint vs. Spike
En el rincón derecho, con 78 años de edad, metro y ochenta y ocho centímetros de pura leyenda, calzón vaquero y muchas películas de peso… el señor Clint Eastwood. Y en el rincón izquierdo, venido del Brooklyn, 51 años, metro sesenta y ocho de estatura y calzón negro, de gran orgullo negro, el señor Spike Lee.

El combate dialéctico entre estos dos pesos pesados del cine empezó en el pasado festival de cine de Cannes. El primero en golpear, un poco bajo, fue Spike Lee, uno de los últimos abanderados del cine de color y director, entre otras películas, de Malcom X. El director comentaba tranquilamente su nuevo proyecto, "Miracle at St Anna" -una historia sobre los integrantes de una división estadounidense integrada por negros que combatió en Italia en la Segunda Guerra Mundial- cuando casi sin previo aviso soltó un: "Clint Eastwood ha hecho dos películas sobre Iwo Jima que duran más de cuatro horas en total y en las que no sale un solo actor negro. Si vosotros los reporteros tuvieseis huevos, le preguntarías por qué es así".
A lo que yo pensé, Spike, tío, ¿por qué nos pasas la patata caliente a nosotros? Hazle tú mismo la pregunta al bueno de Clint en uno de vuestros saraos.
Bueno, pues antes de que así lo hiciese, un periodista de The Guardian se encontró, un par de semanas después, con el otrora Harry Callahan, que respondió el golpe con una recomendación a Lee, la de "cerrar la boca", seguida de un buen derechazo: "¿Qué quiere que haga? ¿Acaso un anuncio publicitario en pro de la igualdad de oportunidades? Yo no juego a eso, sino que hago una lectura histórica. Cuando hago una película que es un 90% de negros como Bird (sobre el gran músico de jazz Charlie Parker), utilizo a un 90% de negros". Seguido de un: "¿Habrá estudiado historia alguna vez? (…)Si hubiera puesto a un actor afroamericano allí, la gente hubiese dicho, 'este tipo perdió la cabeza'. No era correcto", en referencia a que en la famosa foto de Joe Rosenthal del alzamiento de la bandera estadounidense en el monte Suribachi no aparecía ningún soldado negro. Y para rematar el ataque un buen gancho de izquierda: "Cuando hice aquella película (Bird, en 1988), Spike Lee se quejó porque la rodara un blanco. Pero si la hice fue porque nadie más la había hecho. Así de simple. Él podía habérseme adelantado, pero no. Estaba haciendo otra cosa". Eastwood, cuyo próximo proyecto es "The Human Factor" (El Factor Humano) -que trata de cómo el primer presidente negro de Suráfrica aprovechó la victoria de su país en la Copa del Mundo de Rugby en 1996 para fomentar la unidad nacional- sentenció, entre risas, el segundo round con un: "No voy a convertir a Nelson Mandela en un blanco".
Bueno, pues yo que pensaba que todo iba a acabar sendos calentones… Pero nada de nada, más madera y más mamporros...
Esta semana Spike Lee ha concedido una entrevista a la cadena estadounidense ABC y para abrir boca ha dicho: "Para empezar, él (Clint Eastwood) no es mi padre y ya no estamos en una plantación de algodón". De segundo, una de cal y otra de arena: "Es un gran director. Él hace sus películas y yo las mías. Un comentario así no debería ofenderte, Clint. Vamos, Clint. Suenas como un hombre viejo y enojado" ¡Toma carga de profundidad! Y para rematar: "Si él quiere, puedo juntarle a los hombres afroamericanos que pelearon en Iwo Jima y, como él, contarle a estos hombres que lo que ellos hicieron fue insignificante y no existen".
Yo no sé vosotros, pero yo no me pierdo el próximo asalto. Seguro que al final –igual me equivoco- estos dos monstruos acaban tan amigos, pero entre tanto, demuestran que (por si alguien lo dudaba viendo sus películas) ambos están en plena forma.
Cine 0 - Fútbol 5
Cada vez hay menos, y no hablo de las fuerzas, que a estas alturas de curso ya empiezan a escasear. Ni tampoco aludo a los euros que nos vuelan de los bolsillos -a este paso lo del Circo del Sol va a ser un espectáculo vulgar en comparación con los malabarismos que hacen millones de hogares españoles-. No, no. Yo me refiero a las películas que se estrenan en los cines españoles cada semana. El año pasado llegaban cada viernes a nuestras carteleras una media de diez películas, y en este 2008 esa media se ha reducido a siete. Vamos, que un servidor antes las pasaba recanutas haciendo criba en su vídeo de estrenos los viernes y ahora incluso se permite el lujo de colar alguna película chechena, iraní o egipcia.
Pero el caso de este mes de junio a mí me tenía mosca. En 2007 en este mes aterrizaron 51 películas en los cines españoles y ahora está previsto que lleguen sólo 21.¡Más de un 50% menos! He tardado un poco, pero al final he llegado a la conclusión de que -por mucha crisis económica que haya, mucho pirata surcando los mares y una oferta a veces bastante lamentable- la explicación de tan tremendo pinchazo se reduce a una sola palabra: fútbol. Bueno, para ser más exactos tres palabras: Eurocopa de Fútbol.
No se preocupe usted si ahora se despierta con ganas de comprarse una pantalla gigante de plasma. Seguramente será debido al constante y nada subliminal bombardeo publicitario que nos anima a comprar televisiones con más metros cuadrados -nada de pulgadas- que nuestro propio salón para no perdernos detalle de todos los partidos. También las compañías de cerveza echan el resto, y aunque se haya acabado la sequía, su intención será que en más de una casa la birra sustituya al agua como bebida de primera necesidad. Y si pasamos de cuartos no descarten que Fernando Torres, o incluso el abominable Luis Aragonés, acaben elegidos como líderes del PP… Bueno, aunque no lleguemos a cuartos. Superar ahora mismo la popularidad del pobre Rajoy, tal y como está el patio, no es tan difícil.
A lo que iba, la Eurocopa empieza este sábado y parece evidente que las distribuidoras de cine han pensado que los espectadores preferirán disfrutar –o más bien sufrir- con sus selecciones respectivas estos días en vez de refrescarse –o resfriarse- en los cines con sus películas. Por usar símiles balompédicos, diremos que este mes van a salir muchos suplentes y descartes al terreno de juego y sólo unos pocos titulares sudarán realmente la camiseta. Yo diría que sólo tres títulos galácticos: El incidente, El increíble Hulk y Sexo en Nueva York. Claro, esta última es una película para público femenino y ellas no ven el fútbol, habrá pensado algún directivo lumbreras. Quizá sea el mismo que ha titulado el último trabajo de George Clooney sobre los orígenes del fútbol americano Ella es el partido, mientras que el título original es Leatherheads. Tampoco parece casualidad que se estrene este mes Rivales, de Fernando Colomo, una historia que caricaturiza el enfrentamiento entre madridistas y culés.
Nada, que gane el mejor, el fútbol es así, jugamos como nunca y perdimos como siempre… y a esperar a julio y agosto para que lleguen títulos como Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian, Kung Fu Panda, Hancok, Wall-E, Batman el caballero oscuro o Mamma Mía, que prometen convertirse en los pichichis de las taquillas este verano. Siempre y cuando, claro, las Olimpiadas de China en agosto lo permitan.
Posdata: Los años han demostrado que cine y fútbol no son incompatibles. Allí están para demostrarlo títulos como 11 pares de botas, Evasión o victoria, Offside, La gran final, El portero… por no hablar del salvaje Vinnie Jones, que merece una entrada para él sólo. Aunque pienso que aún falta una gran película que retrate bien este apasionante deporte.
Gonzalo del Prado
Como tantos otros de su generación (Sevilla, 1975), Gonzalo del Prado se crió viendo "Karate Kid", "Los Goonies" o "Regreso al futuro". Su etapa profesional en Antena 3 empezó en 1997, y desde hace 5 años se encarga de todo lo relacionado con el mundo del cine en el área de Cultura de las Noticias de Antena 3. "Soy sólo informador. De crítico tengo lo que cualquier otro ciudadano de a pie", asegura.
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