11:38 feb 02, 2010 | Gonzalo del Prado | General

Mi (des)encuentro con Mal Gibson

Siento especial cariño y veneración por ese héroe post-apocalíptico llamado Mad Max. Los villanos y tipos malos de sus películas, vestidos de cuero y tachuelas, me inquietaban bastante de pequeño. Sus crestas en el pelo, sus lenguas salvajes y desafiantes y su conducción suicida y brutal me robaron grandes dosis de inocencia.

Esos mequetrefes, claro, nunca tenían nada que hacer cuando en su camino se cruzaba él, Max. Un héroe tan duro como el asfalto de esas carreteras que cruzaba en pos de más gasolina. Un conductor de vocación solitaria tras el asesinato de su mujer y su hijo pero que siempre terminaba guiando a la salvación a un puñado de supervivientes. Sí señor, Mad Max se ganó todo mi respeto.

Tengo también grabado a fuego el precioso final de Gallipoli. El primero rival, luego amigo y después compañero de batalla corre desbocado dentro de las trincheras sin poder evitar el silbido que anuncia una nueva carga. Una bonita historia de amistad y de superación con uno de esos diálogos famosos en la historia del cine: “-¿Qué son tus piernas?. - Muelles, muelles de acero.  -¿Y cómo vas a correr?. –Como un leopardo”.

Más. Riggs y Murtaugh. Murtaugh y Riggs. Me he divertido y entretenido bastante con las películas de la saga “Arma Letal”. Todo un clásico ya en ese género de las buddies movies, películas de colegas, de compañeros.

Sí, lo confieso también. He gritado más de una vez emulando a William Wallace. Clamé venganza por el asesinato de una joven recién desposada, me pinté la cara antes de la batalla y rugí “¡¡¡¡¡Libertad…!!!” con el último aliento de vida. Braveheart es un películón, una osadía de Mel Gibson, revelándose completamente ya como director. La magistral banda sonora de James Horner me acompaña a menudo. Brutal.

Nos acercamos a nuestros días. “La pasión de Cristo”. Ya he dicho más de una vez que se ama o se odia, pero es difícil que deje indiferente. Yo me encuentro en el primer grupo. Es dura, vale, pero prefiero mil veces este acercamiento a la figura de Jesucristo que esos otros retratos almibarados de estampita y sacristía. “¡Estoy aquí!”.

Y por último Apocalypto. En seguida le colgaron el sambenito de película violenta y hemoglobitica, mucho menos que centenares que pasan por nuestros cines. Sus dos villanos me parecen memorables, su inmersión en la selva y en la tribu también. La frase: “¡Soy garra de jaguar!”.

Bien, dicho lo dicho, creo que todos habréis deducido mi admiración por ese actor, productor y director llamado Mel Gibson. Hasta hace unos meses él era para mí un mito sin mácula, un incomprendido en una industria políticamente correcta, un outsider con carácter.

Pero… Madrid. Hotel Villamagna. Lunes 1 febrero. 11 de la mañana. El hombre que anuncian como Mel Gibson entra con una sonrisa extraña y con un rictus algo histriónico. Le cuesta mirar de frente a los periodistas que le esperamos y le hablamos. Pierde el hilo de las preguntas y de sus respuestas hasta en cuatro ocasiones. “El jet lag” insiste.

Desde el comienzo de su comparecencia ha cogido un boli y ha empezado a garabatear los típicos folios del hotel como quien no quiere atender en clase. Así durante tres cuartos de hora. El resultado, un dibujo tipo Lucian Freud (por ser benévolo) con el careto de un tipo primitivo. Pese a todo, el tipo es listo y es capaz de lidiar con el personal con una sola mano y se escapa vivo de la rueda de prensa
Los periodistas estamos perdiendo mordiente, casta, profesionalidad, nos aborregamos.

Justo después, empiezo yo con las entrevistas personalizadas. Farfullo, como siempre, mis excusas por mi inglés de andar por casa y me lanzo. Primera pregunta: “Como los tiburones, avanzar o morir, ¿había que volver a ejercer de actor?” Todo correcto, respuesta tipo pero con una sonrisa y explicando sus necesidades de contar historias como director.

Segunda pregunta: “Me gusta mucho su cine, pero a otros no tanto…¿Le ha costado por ello encontrar papeles para ejercer de actor?”. “No entiendo bien la pregunta” dice. Vaya, mi gramática y mi puñetera manía de complicar todo, pienso. “¿Que si cree que como a gente no le gustan algunas películas suyas eso influye?”. “No”, tajante, “Menuda respuesta corta para una pregunta tan larga”, bromea sarcástico.

Algo le ha debido de picar, porque espera unos segundos y salta con chulería con un “Cuando me fui estaba en la cima, en auge, no en declive, estaba en la cima, ¿vale?, sí eran mis propias películas, pero estaba arriba del todo” Oído cocina. Vale, cambiemos de tercio y hablemos de su personaje en su nueva 'Al límite' que ha venido a presentar, un padre policíaa que se toma una venganza sin demasiados escrúpulos…”¿Así lo has visto tú? –salta- Pues estas absolutamente equivocado –me suelta tajante- si es así menuda mierda de trabajo que he hecho. Move on!”, termina diciendo en inglés, ante lo cual yo dudo de si me está invitando a irme o a seguir con otros asuntos.

Aguanto serio y termino mi entrevista con otra pregunta sobre su longevidad como tipo duro, en papeles de acción, si piensa seguir los pasos de tipos como Clint Eastwood. “No lo sé, Clint es un tipo genial, una amigo, no creo que sea lo mismo”. Vale muchas gracias. Adios. Ningún amago de despedirse, pero en señorío que nunca nos ganen y me despido estrechándole la mano con un “ha sido un placer”. Mentira.

¿Le faltará rodaje en esto de promocionar películas al Mel Gibson? No lo creo. ¿Estará descentrado tras un divorcio que rompe casi treinta años de matrimonio y una familia con siete hijos tras una relación con nueva hija con una cantante rusa mucho más joven? Quizá, no lo sé, ni me incumbe. ¿Será que Gibson tiene su claros y oscuros como todo hijo de vecino? De eso ya no me queda ni la menor duda. Lo mejor, es que de todo se aprende.

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12:08 ene 21, 2010 | Gonzalo del Prado | General

Un hombre, un voto… y una entrada

Adivina, adivinanza…¿Qué película biográfica con un líder político de protagonista está arrasando en este incipiente 2010 en Brasil?...¿Invictus, sobre Nelson Mandela?. No. Frío, frío. ¿W, de Oliver Stone, sobre el depuesto George W. Bush?. Tampoco. Frío, frío. ¿Il caimano, sobre Berlusconi?. Nada, nada. Helado.

La respuesta al acertijo se titula Lula, o Filho do Brasil y es un acercamiento a los primeros años del actual presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva. El director de este trabajo, Fabio Barreto, se ha basado en el libro biográfico sobre Lula de la periodista Denise Paraná, todo un superventas en el país de la canarinha. La película va también por el camino de convertirse en un taquillazo, haciendo sombra incluso a "no hay quien me tosa" Avatar (pequeña cuña informativa: ¿sabíais que más de una película en 3D ha tenido que retrasar su estreno porque no hay salas 3D libres debido al prolongado éxito de la cinta de James Cameron?).

Volvemos a Lula. Ojalá me hubiera enterado del éxito de su película gracia a un viaje por aquella tierras, pero la realidad es que he descubierto este llamativo caso a través de un interesante artículo de The New York Times, que disecciona bastante bien este fenómeno. La popularidad de Lula en su país siempre ha sido indiscutible, pero ahora, por lo que se ve, con esta película puede alcanzar niveles estratosféricos. Barreto, el director, piensa que la clave está en que "Lula ha ofrecido a los brasileños la posiblidad de liberarse de su complejo de inferioridad". O Filho do Brasil sigue la vida del presidente desde su niñez paupérrima -vivía en una casa con una sola habitación compartida con sus padres y siete hermanos-, pasando por el suplicio de un padre alcohólico y violento, su asunción como líder sindical que llega incluso a pasar por prisión durante la dictadura militar hasta la muerte de su madre, la otra gran protagonista de la película.

Más allá de su intensidad dramática –no tiene del todo mala pinta- muchos han sido lo que han valorado esta película en clave política. Apenas falta un año para las elecciones presidenciales en Brasil, y aunque Lula no puede presentarse a la reelección, este fenómeno cinematográfico bien podría ayudar a su sucesor, Dilm Rousseff, o incluso reabrirle el camino a Lula hacia un hipotético regreso al poder en 2014.

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09:34 ene 19, 2010 | Gonzalo del Prado | General

Oscars: ¿Está todo el pescado vendido?

Esa pregunta de ahí arriba es la que me llevo haciendo constantemente desde las últimas horas: ¿la suerte está echada ya para los Óscars? ¿Hay ya unos favoritos claros? Estos recientes Globos de Oro han arrojado mucha luz sobre el tema, y, además esta semana pasada, he podido ya ver dos de los títulos a tener en cuenta: Invictus y The hurt locker (En tierra hostil). Mis conclusiones son las siguientes:

- Invictus es una gran película, correcta, elaborada por un brillante artesano –el tito Clint- que domina el oficio, que ha dejado todas las aristas bien pulidas y que tiene un Morgan Freeman soberbio. Pero a la película le falta un "algo" para ser una obra maestra. A mí, sinceramente, me parece que las escenas de rugby tienen poco encanto y épica. Y el mensaje bello de unidad e inspiración de Mandela es demasiado evidente y se formula muy explícitamente.

-The hurt locker también es una sensacional obra. Tiene ritmo, tensión verosimilitud. Entiendes que la guerra sea una droga para muchos, droga que deja tocado a más de uno por el camino. Pero, al igual que Invictus, a este trabajo le falta un punto más de cocción para ser el gran plato de la temporada.  Todo apunta a un par de Óscars estilo mejor guión.

- Dicho lo dicho, el camino queda totalmente allanado para que Avatar sea ya la gran favorita para ganar los Óscar de peso: mejor película y mejor dirección. Si le damos por descontado tres o cuatro estatuillas más de las técnicas (sonido, efectos, montaje, etc.) ya tenemos triunfadora potencial para el próximo día 7 de marzo. Espero que James Cameron, aquel de "Soy el rey del mundo", se arregle la espantosa cabellera que ha lucido en los Globos (ni Bardem en No country for old men) y no diga "Seré rápido porque me estoy meando" como ha dicho al cominezo de sus discursos en estos premios.

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11:40 dic 30, 2009 | Gonzalo del Prado | General

Gran 2009, apetitoso 2010

Lo primero de todo: ¡Feliz y Santa Navidad a todos!. El 2009 se nos acaba, es un buen momento para hacer balance. En ese océano grande e insondable que es Youtube he pescado un vídeo que en siete minutos resume con bastante criterio este último año de cine. No están presentes ni nuestro cine español, ni tampoco algún que otro título destacado, pero el resumen merece bastante la pena. Ahí os dejo esta joyita:

 

Y mirando ya para ese 2010 que llama a nuestras puertas, os dejo otro video. Éste es más corto, pero el menda lerenda lo hizo con todo su cariño y en bastante poco tiempo para el informativo de las 15.00h.

La verdad es que me siento ya de nuevo afortunado ante la expectativa de informar de todas estas películas. Y de nuevo poder compartirlo con vosotros desde aquí. ¡Feliz año nuevo!

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Gonzalo del Prado

Gonzalo del Prado

Como tantos otros de su generación (Sevilla, 1975), Gonzalo del Prado se crió viendo "Karate Kid", "Los Goonies" o "Regreso al futuro". Su etapa profesional en Antena 3 empezó en 1997, y desde hace 6 años se encarga de todo lo relacionado con el mundo del cine en el área de Cultura de las Noticias de Antena 3. "Soy sólo informador. De crítico tengo lo que cualquier otro ciudadano de a pie", asegura.

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