Pocas veces he visto a Alonso morderse la lengua. Creo que ninguna. El asturiano es un tipo políticamente incorrecto. Me gusta la gente así, que va con la verdad por delante. Pero tras la calificación de este Gran Premio de Japón Fernando hizo un severísimo ejercicio de autocontrol. Porque tenía unas ganas locas de emprenderla contra su equipo. Está harto de que carrera tras carrera le estén prometiendo piezas nuevas que no llevan a ninguna parte. Su monoplaza no da síntomas de mejora a diferencia de los de sus rivales, especialmente los Red Bull.
El español ve que se le echa el tiempo encima. Quedan cinco grandes premios y los perseguidores o mejor dicho, su perseguidor que estaba casi descartado hace tres carreras está ya sólo a cuatro puntos por detrás. Y lo que es peor, su coche va cada vez mejor. En todo el fin de semana en Japón ha estado intratable, imposible de seguir por el resto y eso es lo que tiene muy preocupado a Fernando. El de Oviedo sabe que esto pinta mal a pesar de que sigue liderando el campeonato.
El título se ha convertido en una competición de cinco pruebas y sólo espera que la fortuna se alíe con él porque está claro que de su equipo poco puede esperar ya. El trabajo que no se ha hecho durante todo el campeonato va a ser complicado hacerlo en poco más de un mes que resta para que este mundial 2012 llegue a su fin.
Estoy seguro de que en privado Fernando ha dado un puñetazo encima de la mesa cuando se haya reunido con su equipo tras la carrera de Suzuka. Cuando se bajó del coche tras acabar la Q3 de Japón afirmó: "Sí, la vuelta que he hecho ha sido buena pero porque le he echado lo que hay que echarle no por otra cosa". Está claro que a su equipo le ha pedido mejoras pero éstas no llegan.
Hace dos años su jefes ya se la liaron parda en aquel final del campeonato en Abu Dhabi. Y no quiero ser cenizo pero es que esto tiene un tufillo a que se la pueden volver a liar. Me acuerdo de un profesor mío de la facultad hace años que usaba constantemente una frase que se me quedó grabada. Decía así: "La Historia nunca se repite pero se parece mucho". Ojalá no se cumpla la sentencia que usaba aquel querido catedrático de Historia del que ya no recuerdo su nombre. Pero por desgracia aquel señor siempre tenía razón.
Saludo de campeones en el podio