Muy suave, con una elegancia en el paladar sorprende. Remontan los ríos para desovar y sólo una décima parte del peso de una hembra lo constituye el caviar. Un pescado que gusta mucho a los niños porque no tiene espinas.
Existió hace 250 millones de años.En Fishka lo preparan de maravilla, a la brasa y con una delicada salsa. Es uno de los platos que ofrece este restaurante que acaba de abrir sus puertas hace unas pocas semanas. En su carta existe la intención de mezclar platos rusos con otros de corte mediterráneo.
Así podemos encontrar arenque en ensalada, terrina de foie con manzana y pan de especias que elaboran ellos mismos y que recordarás toda tu vida, magnífico. Entre las carnes ofrecen cochinillo, cordero al horno con grechka (trigo ruso) y buey presentado con un buen corte que deja intuir la nacionalidad del cocinero, argentina. Entre los postres piña colada y pera asada con cremoso de queso de cabra y chocolate caliente.
Con una cuidada decoración y un precio medio de 45 euros es un buen lugar para conocer la cara oculta del esturión