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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
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Buscando a Langdon encontré la Toscana

Acabo de leerme 'Inferno', el último libro de Dan Brown. Las nuevas aventuras de su personaje Robert Langdon discurren en varias ciudades europeas, entre ellas Florencia. Y ahí comencé parte de mis vacaciones de verano. Un punto de arranque magnífico para conocer la Toscana, según me recomendó mi compañero Marino Holgado, experto en viajes como deja constancia en su blog 'Camino a Mandalay'.

Pizza Pizza | Foto: A. Baena

Antonio Baena  |  Madrid  | Actualizado el 03/09/2013 a las 17:03 horas

Visitando las calles que discurren a los márgenes del río Arno me di cuenta, casi sin querer, de las múltiples referencias que encontraba de esta ciudad en la última novela de Brown.

La cueva de los milagros en los jardines de Bóboli (hay que estar muy atento porque se cierra su acceso relativamente temprano), la máscara mortuoria de Dante ubicada en uno de los pasillos del Palazzo Vecchio (ojo, es fácil pasar por delante y no verla), tratar de descubrir, también en este vetusto palacio, la inscripción que existe en uno de los estandartes de los gigantescos frescos de la Sala de los Quinientos y que servirá de pista a Langdon en sus pesquisas o emularle escondiéndose en la gran esfera donde se representa el mundo.

Para los más aventureros existe una ruta guiada que organiza la propia dirección de este palacio y que muestra parte de los pasadizos secretos que existen detrás de muchas paredes y por los que deambula el personaje de Brown.

También se puede contratar una ruta denominada ‘Inferno’ y que lógicamente hace un recorrido por todos los puntos que se aparecen en la novela.

La trippa toscanaLa trippa toscana | Foto: A. Baena

Dante está muy presente en este libro. Brown alude en su novela a la casa natal del escritor, hoy convertida en museo. Hay que buscarla porque se encuentra en una estrecha y casi escondida calle. Junto a ella se haya la iglesia de Santa Margarita en la que Dante se enamoró de Beatriz. Solo la vio dos veces en su vida pero se quedó maravillado. Tanto que fue la musa que le inspiró su gran obra, ‘La divina comedia’.

La mujer, de familia noble, está enterrada en esa pequeña iglesia y hoy se ha convertido en lugar de peregrinaje de miles de parejas que dejan sus mensajes de amor eterno en un cesto abarrotado con pequeñas hojas.

La paradoja es que en esta misma iglesia se casó Dante con su mujer, Gemma, con la que estaba comprometido desde los 12 años. Ambas mujeres están enterradas en este lugar sagrado.

Con tanto andar el hambre se acuartela en nuestro cuerpo. Menos mal que nada más salir de esta iglesia nos encontramos con Da Vinattier, un pequeñísimo local donde, a través de una diminuta ventana que da a la misma calle, puedes degustar algunas de las especialidades florentinas como la schiacciata (una torta de pan que puede ir rellena de chicharrón o verduras) o la trippa (parecidos a nuestros callos pero servidos en tiras, yo los probé estupendos en la trattoria Gatto Nero, en Pietrasanta, un lugar en el que cuelgan fotografías de alguno de sus ilustres comensales como Tom Cruise, el príncipe Alberto de Mónaco o Botero, que estuvo pintando unos frescos en una pequeña iglesia de esta localidad).

Mucha pastaComida Toscana | Foto: A. Baena

Otro de los platos que ofertan en casi todos los locales es la carne a la florentina: una suerte de chuletón de ternera o buey con hueso. Se elabora a la parrilla, con carbón, dejando el interior poco hecho. El precio suele rondar los 40 euros el kilo. El que degusté, acompañado de chianti en la Antica Hostería l´Aganía en Arezzo, estaba magnífico.  Por cierto, una localidad donde se rodó buena parte de la película ‘La vida es bella’ y que guarda una de las mejores muestras de frescos renacentistas en la basílica de San Francesco.

Y ya aquí, en plena Toscana, me dejé seducir por la buena selección de aceite de oliva que ofrece, por la famosa trufa blanca de San Miniato y su hongo funghi porcini.

Son habituales los crostini di fegatini, similares a las tostadas de hígado, los pappardelle (tallarines más anchos), embutidos y jamón (nada que ver con los ibéricos). Los postres se pueden acompañar con vin santo, un moscatel, y en las comidas es habitual que nos ofrezcan el chianti de la casa.

La Toscana, cargada de ese halo romántico que provoca en muchos turistas la ensoñación de querer retirarse a vivir en esta zona de Italia, me recordó en parte a La Rioja y a la zona montañosa de Huesca y Lleida, en donde cada pueblo, por pequeño que sea, tiene un argumento para visitarlo.

La máscara de DanteLa máscara de Dante | Foto: A. Baena

 

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Antonio Baena

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Antonio Baena (Madrid, 1967). Incorporado a los Servicios Informativos desde la creación de Antena 3 Televisión, hace ahora 19 años, ha ido formando parte de distintos equipos de noticias. Su última etapa profesional la desarrolla en la sección de Cultura en la que se encarga con especial "gusto" de los aspectos gastronómicos.

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