Imaginad lo que sentí cuando en la mesa me pusieron de todo eso y algo más. Como la papada ibérica. Era un producto que en salazón se consumía en los campos extremeños y andaluces y que en finas lonchas con tomate ha recuperado "La abacería" de Don Finardo. El local, abierto hace pocos días en Madrid, se ha especializado en productos ibéricos de calidad.
Presa, pluma, secreto, abanico, solomillo, lomo, chuletas... Y de ahí hasta el morro, las orejas, las patas... todo. El cerdo es un generoso animal. Son muchas las partes que de él se aprovechan y también lo son las formas para elaborarlas. Como las croquetas que en este restaurante del que os hablo son buenas: saben y se puede ver una alta presencia de jamón en su masa.
También en su carta se incluye ensaladilla rusa, chipirones a la parrilla o atún rojo de almadraba. Aunque yo apuesto por el cerdo ibérico. Como anticipo de las bonanzas de la dieta mediterránea suelen ofrecer pan con un estupendo aceite de Baeza. Los precios de los platos son muy ajustados. Precio medio 30 euros por persona.