La masa
Como en el Increíble Hulk, el calor en nuestro país también depende de la masa. Concretamente de la masa de aire predominante sobre nuestras cabezas. Ahora la que tenemos procede del sur, de África. Es decir, el aire que predomina en nuestra atmósfera más inmediata es aire muy cálido y con los cielos despejados, luciendo el sol todo el rato, pues no hace más que recalentarse.

¿Esto es una ola de calor? Pues si esta combinación de masa cálida + cielos despejados se prolonga en el tiempo sí se podrá hablar de ola de calor, es decir, sí comenzaría a ser preocupante. Pero lo normal es que se alterne con vientos frescos del Atlántico (como ocurrió el domingo) o que otra masa más fría se descuelgue y vaya sustituyendo a la africana ( y entonces lo que tendríamos serían tormentas: eso lo hemos vivido muchas veces cuando tras varias jornadas de intenso calor cae el chaparrón y decimos "esto tenía que romper").
Sí fue una ola de calor, intensa y catastrófica además, la de 1995 por estas fechas. El 20 de julio de aquel año se batió el récord de temperatura de Toledo con 43ºC (el sábado pasado tuvimos 40ª), y Sevilla y Córdoba también anotaron ese años sus récords históricos: 46,6 y 45,6 respectivamente. Pero no fueron las máximas puntuales lo que agravó la situación, sino su continuación en el tiempo. Es decir, la "combinación del calor" de la que hablábamos antes se prolongó en el 95 durante casi 10 días sin respiro -y nunca mejor dicho-: no hubo en esos 10 días ningún resquicio por el que pudiera aliviarse momentáneamente el termómetro.
Este año de nuevo tenemos mucho calor por las mismas fechas -como toca- y aunque el miércoles aún tendremos más calor en el centro y el oeste del país, los termómetros no llegarán tan lejos y, lo que es más importante, el viernes sí esperamos un alivio en estas zonas. Seguirá haciendo calor, pero no tanto. Como corresponde, seguirá siendo verano: la ardiente canícula que tan bien conocemos ya.
La canícula
Si no te gusta el calor asfixiante tienes todavía algunos días por delante para respirar, pero tampoco muchos. Las previsiones apuntan a un subidón del termómetro para este próximo fin de semana: vuelven los 40ºc al Valle del Guadalquivir y más calor también para el resto de la mitad sur y la zona Centro. En estos días seguramente volvamos a escuchar aquello de "llega la canícula", "la canícula se instala en la vida sevillana", "la ardiente canícula" o frases similares que tantas veces se repiten en los informativos y que, aunque nos suenen un poco añejas, tienen su razón de ser.El diccionario de la Real Academia define canícula como "el período del año en que es más fuerte el calor", y los datos climatológicos suelen situar el inicio de este período hacia finales del mes de Julio. Vamos que la canícula no es un fenómeno atmosférico, ni siquiera algo puntual, vendría a ser algo así como lo más crudo del crudo verano.
Pero, ¿qué tiene que ver el calor con los perros? Porque como habrás deducido canícula viene de can... Bueno, pues la respuesta hay que buscarla en las estrellas....
Concretamente en la más brillante del cielo: la estrella Sirio, en la constelación de Can Mayor. Resulta que antiguamente -en la antigua Roma o incluso antes porque nosotros heredamos de los romanos como ellos heredarían de otros- cuando Sirio aparecía en el cielo coincidiendo su salida con la salida del Sol era cuando aquí en la Tierra apretaba el calor. Y así se fue identificando ese momento astronómico con un tiempo concreto, es decir, se fue identificando el calor con la estrella Sirio, que en la mitología es además el nombre del perro de un prestigioso cazador: Orión. Y así el período del año más caluroso para los romanos se llamó canícula, y así es como ha llegado la palabra hasta nosotros.
Y es por eso y no porque los perros sean -que por otro lado también es cierto- quienes muchas veces mejor ilustran el concepto de calor. Como ese galgo tumbado en la mínima sombra que proyecta el muro encalado de un pueblo manchego, en una tarde de julio, en esas horas en las que no encuentras un vivo por la calle, horas de siesta en mitad de la canícula...
Roberto Brasero
Periodista de formación y vocación, a Roberto Brasero (Talavera de la Reina, 1971) le dijeron un día sus jefes: “con el mismo estilo con el que hasta ahora contabas lo que ha pasado, quiero que nos cuentes lo que va a pasar”. Y así fue como Brasero pasó de los hechos a las previsiones, de los reportajes a los mapas. Y fue así también como lo segundo se fue contagiando lo de lo primero y contar el tiempo se convirtió en algo más que decir dónde va a llover. Este blog pretende seguir esa línea recogiendo el espíritu de aquellas reuniones caseras donde se hablaba del tiempo y de todo que le rodea, que cada vez es más. La mesa camilla de este nuevo siglo es Internet, y en este blog nos seguimos arrimando a un Brasero para contar y escuchar historias.
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